Los encuentros en el río Pirá Paraná se realizan desde el año 2016. Foto: Cortesía Corporación Efecto Mariposa. Los encuentros en el río Pirá Paraná se realizan desde el año 2016. Foto: Cortesía Corporación Efecto Mariposa.

El Cuenco de Cera: arte y tecnología desde el saber ancestral

Desde hace dos años, la artista Bárbara Santos y la ONG Efecto Mariposa organizan encuentros de intercambios de saberes en el río Pirá Paraná. Poniendo a dialogar a los sabedores tradicionales con expertos no indígenas, El Cuenco de Cera se ha vuelto un espacio clave de diálogo cultural y creación en torno a la tecnología desde los pueblos originarios del Amazonas.

2018/08/08

Por Felipe Sánchez Villarreal

¿Cuál es el origen de nuestras tecnologías? ¿Desde dónde las entendemos? ¿De qué manera trazar puentes entre horizontes de saber distintos en torno a ella? Para la artista e investigadora bogotana Bárbara Santos, estas preguntas se abrieron paso entre la selva en 2016 durante una visita al río Pirá Paraná, en lo profundo del Vaupés colombiano. “Después de varios años de intercambio y acompañamiento con sabedores de la Amazonía, sentí la necesidad de abrir los canales de la creación humana a través del ejercicio, cada vez menos frecuente, del diálogo horizontal”, recuerda. “Empecé a reflexionar con los sabedores -kubua, quienes protegen el saber Hee Yaia Keti Oka, en torno a una pregunta: ¿Cuál es el origen de nuestras tecnologías?. Así nació El Cuenco de Cera”.

El Cuenco de Cera (Werea Koa) es un espacio de la ONG Efecto Mariposa, dirigida por Alejandra Balcázar, que busca “cuestionar y producir cambios efectivos en los paradigmas en los que se sustenta ‘lo cultural’ y ‘el desarrollo’ actual, de manera inclusiva y transdisciplinaria”. A través de la participación de científicos sociales y de las ciencias exactas, así como de artistas y sabedores tradicionales de la Amazonía, Santos y Balcázar llevan dos años organizando encuentros de intercambio de saberes en el río Pirá Paraná para, como anotan en su misión, “abrir un camino distinto de creación de conocimiento, donde los saberes de lado y lado se fortalezcan al ponerse en diálogo y nos obliguen a abrir nuestros seres, a pensar fuera de las ‘cajas de pensamiento’ que nos limitan”.

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Fundado de la mano de sabedores tradicionales como Heegu Reynel Ortega Yai Hoa, Heegu Dagoberto Núñez e indígenas de los pueblos Tatuyo y Macuna, El Cuenco de Cera lleva dos años organizando encuentros, conversaciones, talleres e intercambios creativos para que, en palabras de Santos, “podamos ver y escuchar narrativas emergentes de nuestra relación con el territorio y así responder de manera consciente a los retos ambientales que enfrentamos. Uno de ellos ocurrió el año pasado: matemáticos y neurocientíficos dialogaron sobre ideas como la estadística o la tecnología con sabedores tradicionales. Buipu Jesús León, uno de los participantes y aprendiz del sabero tradicional Tatuyo, recuerda ese encuentro: “No fue fácil que los no indígenas entendieran nuestras propias ideas del Yuruparí, por ejemplo. La estadística nuestra no es la misma que la de ellos”. Así, aún en medio del escepticismo y las dificultades del diálogo intercultural, lograron fructíferos espacios de conversación y creación que se han venido fortaleciendo.

Foto: Cortesía Corporación Efecto Mariposa.

Desde sus laboratorios de arte y tecnología, por ejemplo, articularon un proyecto de realidad aumentada: Houses in the forest/The forest in the house. De la mano del antropólogo Stephen Hugh-jones, de la Universidad de Cambridge (que ha sido otro de las guías potentes del proyecto y que ha trabajado por años con los pueblos indígenas del Vaupés), Santos y Yai Hoa diseñaron una pieza en donde se representaba una cartografía sagrada de los pueblos originarios de la cuenca amazónica. “El arte desde el mundo no-indígena es el mejor lugar para ser el contenedor del intercambio y la correlación de saberes humanos y no-humanos, tangibles e intangibles, contemporáneos y ancestrales”, escriben Santos y Balcázar. “El arte es un lugar que permite ser puente y repositorio para poner en relación distintos agentes, convocar el diálogo hacia lo incierto, lo complejo, lo no sujeto a control, lo no medible ni cuantificable”.

Esas brechas en “las formas de entender y manejar el mundo” han abierto fructuosas discusiones entre las nociones y los usos de conceptos como la tecnología o lo tecnológico. El espacio diferencial entre su comprensión desde los sabedores y protectores de la Amazonía y los científicos no indígenas ha sido el lugar de las “aproximaciones sinérgicas” a las que apunta el proyecto. “Nosotros estamos manteniendo nuestro saber y nos molesta que la tecnología occidental entre a nuestro territorio sin que se entienda el origen de la misma. Se están mezclando nuestras tecnologías y las del mundo “blanco” y, así mismo, estamos enredando el pensamiento”, dice Tarsicio Vanegas (Itana), uno de los sabedores tradicionales que participa del proyecto. “Nuestro sistema de manejo y tecnologías propias están fortalecidas y no se han perdido sus señales: así no las entienda el mundo blanco, ahí están”. De esa manera, para trazar puentes entre ambas, piensa Vanegas, hay que buscar caminos nuevos.

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“Quisiéramos trasegar por nuevos paradigmas del ser humano que, desde el conocimiento íntimo y profundo de la naturaleza, nos permitan relacionarnos respetuosamente con la selva”, afirma Santos. “También nuevas formas de relacionarnos con la tecnología, con la gran urbe, con la ciencia y el saber que echa mano de otros métodos, con lo sutil, lo cualitativo, lo invisible”. El Cuenco de Cera, con el firme propósito de apoyar nodos de investigación indígena desde sus lenguas y creando herramientas en la simbiosis entre el arte, el saber ancestral y la ciencia holística, quiere liderar esa búsqueda de nuevos paradigmas. Unos que entiendan, dicen, que elementos sagrados que fueron dejados por los ancestros de las comunidades del río para administrar, prevenir o curar y proteger su relación con la naturaleza, son también tecnologías. Como afirma Alejandra Balcázar: “Para ninguno de nosotros en Occidente el canto de un pájaro es tecnología. Para un indígena sí”.

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Mantener un proyecto como El Cuenco de Cera no es barato. Por eso, crearon un fondo para realizar los laboratorios y costear los procesos de investigación propia indígena. Si está interesado donar, contáctelos aquí:

Email: wereakoa@protonmail.com, corporacionefectomariposa@me.com

Página web: http://www.efectomariposa.space/cuenco-de-cera/

Celular: +57 3212438239 / +57 3108116974

Instagram: www.instagram.com/wereakoa/

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