'Ella', la escultura del homenaje y la discordia a la vez. Foto: Alexis Murillo 'Ella', la escultura del homenaje y la discordia a la vez. Foto: Alexis Murillo

¿Es ‘Ella’ la mujer valluna? La polémica está encendida

La escultura ‘Ella’, de María Fernanda Cuartas, se entregó este martes con bombos y platillos en Palmira, pero muchos creen que la obra transmite un mensaje errado sobre la mujer vallecaucana y lanzaron una petición para removerla. Esta es la historia.

2019/12/19

Por Alejandro Pérez

Nadie cuestiona las buenas intenciones. El martes, Dilian Francisca Toro y María Fernanda Cuartas entregaron la escultura Ella, una obra que la gobernadora le encargó a la escultora para rendirle homenaje a las mujeres del departamento.

En su nota de registro, el diario El País de Cali recogió la voz de la artista. Cuartas la presentó como “un homenaje para todas las mujeres. No quise ponerle ningún nombre porque no quise individualizarla, quiero es que todas las mujeres se identifiquen con ella. Todo lo que tiene que ver con el comportamiento dentro y fuera del ser humano me ha interesado siempre y lo he plasmado en mis obras, pero mi interés particular siempre ha sido por la mujer, Ella se enmarca en ese propósito”.

La artista contó que la obra costó 400 millones de pesos, que pesa una tonelada y media de bronce, que las piezas tienen 4 milímetros de grosor y que está sobre un pedestal de cemento, en el que tiene una placa. Y sobre el hecho de que Ella no tenga rostro, aseguró: “Quiero que el espectador entre en diálogo con la obra. Quiero que sea este el que sancione o juzgue ese momento de comunicación que hay ante la obra. Me gusta que el espectador complete todo lo que encuentra ausente dentro de la pieza, de acuerdo a lo que interprete”.

Así pues, se trata de una escultura financiada por los ciudadanos, ubicada en un sector de enorme visibilidad e importancia: la glorieta del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, en Palmira. La obra y la artista, como consecuencia, están en el ojo de millones y el escrutinio no se ha hecho esperar.

En la página Change.org, la escritora y gestora cultural Betsimar Sepúlveda impulsa una petición para que Ella sea retirada del espacio público. ¿Por qué? A ARCADIA le dijo: “Estamos en un momento histórico en que las posiciones que asumimos como sujetos políticos no pueden seguir legitimando los modelos que por tantos años ha hecho de la mujer un objeto decorativo. La escultora propone, según ella, una obra que hace homenaje a la identidad de la mujer vallecaucana pero lejos está de un diálogo acorde con nuestra realidad pluriétnica y diversa”. 

La gestora va más allá: asegura que esos modelos se han “legitimado con la narcocultura en series, películas, novelas y más”, que los espacios públicos son sensibles en cuanto a la construcción del imaginario social y que “esta escultura es la materialización simbólica del canon de la mujer explotada y abusada”. Sepúlveda recalca que tan solo responde al llamado de la artista de, como público, formarse una opinión y expresarla. Hace énfasis también en que su intención no es descalificar ni a la artista ni a la gobernadora, de quien “me consta su constante y empecinada lucha por la defensa de los derechos de las mujeres”.

Sin embargo, Sepúlveda considera que Ella está despojada de identidad y cuestiona incluso sus materiales: “El bronce es una material que no expresa “indignación”, si este fuera el caso que la autora pretende”, algo que realmente jamás mencionó la artista. “Se suele usar en esculturas patrióticas, en su mayoría hecha por hombres”. También menciona que desde hace mucho tiempo (desde Camille Claudel y Auguste Rodin) la escultura tiene más alternativas en cuanto a material, según el concepto que se quiera expresar. "Su evidente semejanza con un maniquí habla de cánones objetualizantes y, por eso, Ella no puede ser el único modelo de nuestras mujeres”.

No está sola en esa apreciación. En charla con ARCADIA, el columnista y periodista Julio César Londoño, quien ha sumado su firma a la petición, añadió: “El concepto es frívolo, los colores también. Es una obra que sugiere lecturas demasiado livianas de la mujer, sus ángulos laterales y posteriores son deplorables, el frontal también. Creo que falló todo, el concepto, la ejecución y la curaduría. Creo que no existió curaduría, algo muy importante en obras públicas, especialmente las que están ubicadas en puntos sensibles de la geografía de una ciudad”. 

En su petición en Change.org, Sepúlveda cierra con estas letras: “Por respeto a las casi 60 mujeres líderes sociales asesinadas en menos de dos años, por las tres mujeres que son agredidas cada hora en nuestro país, por la memoria de los más de 180 feminicidios durante este año. Por las que marchan, cultivan, construyen, educan, arrullan a este territorio multiétnico y diverso: No más "Ella" y más "nosotras, todas"".

Nadie puede cuestionar las buenas intenciones de la gobernadora ni las muchas horas de trabajo de la escultora. Pero este debate, en el que entran a jugar el valor de las obras destinadas al espacio público y la valoración personal de una obra de arte, mucho queda al descubierto. Para empezar, que aún a la hora de exaltar debe haber un profundo proceso de planeación y consulta que no se puede obviar.

La Unesco, por su parte, entregará una réplica pequeña de Ella a la mujer destacada del año en París, Francia. Esto, según el portal Las2orillas, responde a que la obra "cuenta con el reconocimiento de la ONG Women Together, miembro consultivo de la ONU, que a través de Joana Caparrós, su presidenta, ha resaltado el trabajo realizado por la artista".

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