Tarde de verano, 1886, Childe Hassam. Tarde de verano, 1886, Childe Hassam.

¿Cómo llegó el arte a las pantalla de Cine Colombia?

Los días 19, 20 y 21 de enero se proyectará ‘El impresionismo americano’, un recorrido por el arte y la historia de Estados Unidos. Hablamos con Phil Grabsky, responsable de esta y otras producciones que llevan el arte del mundo a la gran pantalla.

2018/01/18

Por Ana Gutiérrez

Phil Grabsky ama hacer cine. El cineasta inglés lleva más de treinta años creando producciones documentales que abarcan desde el desastre de Chernóbil hasta diversas formas de arte para satisfacer tanto a su audiencia como su curiosidad natural. A pesar de que muchos no reconocerán su nombre, él está detrás de Exhibition On Screen, la productora que ha llevado la historia de Cézanne, Monet,  Leonardo Da Vinci,  El Bosco, Hokusai y muchos artistas más a las pantallas del mundo. En Colombia, se empieza una nueva temporada de sus películas con el estreno de El impresionismo americano, una producción que se destaca entre el catálogo de Exhibition On Screen porque se dedica a una corriente de arte en lugar de un solo artista. Se podrá ver en salas de Cine Colombia el 19, 20 y 21 de enero.

Antes de su emisión, hablamos con Grabsky sobre su trabajo, su amor por el arte y la importancia del contexto.

Usted llevaba décadas de carrera como documentalista cuando empezó a hacer estas películas artísticas. Cuéntenos ¿cómo nace Exhibition On Screen?

A principio de la década de 2000 empecé a hacer películas para el cine sobre, más que todo, compositores: Mozart, Beethoven, Haydn, Chopin, etc. Son proyectos grandes, tienen unas cien entrevistas, sesenta conciertos en vivo que fueron grabados y así. Funcionaban muy bien en el cine y las audiencias les encantaba poder ver películas culturales en la gran pantalla. Cada vez eran mejores las pantallas y el audio, y eran el tipo de películas que ya no estaban viendo en televisión. Al mismo tiempo yo estaba haciendo muchas películas artísticas para la televisión británica. Decidí unir las dos cosas y empecé a hacer las películas que hacíamos pero para el cine.

Debo decir que hubo un movimiento general en esa época llamado "Event Cinema" (cine de evento); eso empezó con la Metropolitan Opera de Nueva York, seguida por el National Theatre de Londres y el Royal Opera House de la misma. Eran, y son, muy populares porque son presentaciones en vivo que se transmiten en directo, y a veces una vez más en diferido. Exhibition On Screen entra como a ese género.

Esta es, además, una manera completamente diferente de distribuir películas. Antes se estrenaba un viernes y te daban una semana, tenías cuatro funciones diarias y si no tenías audiencia te quitaban de la cartelera. Ahora, y es algo que de alguna manera es mejor para las audiencias, son una fechas específicas. Lo negativo, claro, es que no son tantas funciones, pero lo positivo es que en 60 países del mundo la gente está viendo Exhibition On Screen a pesar de que los estudios de Hollywood siguen sacando sus películas porque, como solo ocupamos algunas de las funciones, los cines pueden mostrar tanto Star Wars como Cézanne.

A menudo, la experiencia de conocer el arte es muy personal y sujeta a distintos ritmos. ¿Cómo hacen para crear un guion que explique sin caer en cátedra y sin dejar atrás a nadie?

En el cine, la clave es la manera de narrar. No importa si es documental, animación o ficción, a la larga es contar una historia. Entonces en las películas de música clásica que hicimos, mi trabajo a lo largo de tres años fue leer todo, oír todo, entrevistar a todos los que pudiera, grabar los conciertos, pero en últimas contar la vida de Mozart, o el que fuera, en dos horas. Es lo que me gusta hacer, es lo que he pasado 30 años haciendo, y es en lo que soy bueno: convertir la información en algo coherente, inteligente y acertado para que sea una biografía entretenida. A menudo encuentro que la realidad es mucho más interesante que las versiones ficticias que se han contado.

Con Exhibition On Screen la historia central casi siempre es la biografía de los artistas, usamos las exposiciones como un punto de partida para contar de una manera nueva sus historias. Por ejemplo, con Cézanne hubo una gran exposición, era la primera vez que se hacía una exposición solo de sus retratos y tuvimos acceso privilegiado para grabarlo. Pero lo que yo vi era que todos esos retratos, incluyendo autorretratos, eran la manera perfecta de explicar su biografía porque eran la gente alrededor de él: su esposa, su familia, sus amigos, sus jardineros. Cualquier buena película cuenta una historia y en eso nos enfocamos, así estemos hablando de Hockney, Canaletto, Cezanne, Van Gogh o Monet.

Lo que me emociona de todo eso es que en un momento en que tenemos, admitámoslo, un presidente espantoso en Estados Unidos que le gusta sugerir que hay distintos tipos de personas y unas son mejores que otras, en una pequeña medida nuestras películas muestran que en realidad hay muchísimo más que nos une. Nos llegan correos de Venezuela, Canadá, Colombia, México, Rusia, Italia, gente de todo el mundo que han disfrutado de las películas. La emoción que contienen las pinturas es universal.

Han hecho desde Hokusai en Japón hasta el Renacimiento en Italia, desde artistas que murieron hace siglos a artistas contemporáneos. ¿Cómo eligen los temas?

Al año estrenamos tres nuevas producciones y también volvemos a lanzar una que haya sido muy popular, que la gente quiera volver a ver. Los temas para esas tres vienen de distintos lugares, a veces son ideas que nos llegan de grandes galerías o museos, o pequeñas galerías o museos, a veces nosotros salimos a buscar y nos mantenemos al tanto de las exposiciones en el mundo. A veces no tiene nada que ver con una exposición. La película de Monet, por ejemplo, se hizo porque yo quería hacer una película a base de las cartas que dejó y se ha vuelto una de nuestras películas más populares. En términos de cómo decidimos, pues, tenemos que estar interesados. Son películas difíciles de hacer, somos casi completamente autofinanciados así que tenemos que estar emocionados, sentir que nuestra audiencia va a estar interesada, sentir que podemos decir algo nuevo. Claramente Monet, Van Gogh y Leonardo son figuras  populares que van a gustar pero no nos queremos quedar, pero no nos queremos quedar en eso, sino hacer cine sobre artistas como El Bosco, que murió hace 500 años, o David Hockney, que sigue vivo. Debo decir que me encantaría hacer algo de América Central o América del Sur, pero todavía no hemos encontrado la idea correcta. Ahora tenemos mucho de que escoger, hay muchos buenos artistas y ojalá nos queden varios años de trabajo.

Creo que es necesario puntualizar, ¿cuánto tiempo se demoran en hacer solo una de estas películas?

En promedio, dos años. Un año de identificar el tema, hablar con galerías y curadores, decidir cómo narrar la historia, pensar en cómo la vamos a financiar y cosas así. Luego sigue un año de producción, de más investigación, de grabación, de coordinar con la exposición como tal y de unos cuatro meses de edición, que es un proceso muy intensivo. Y para ser honesto hay unos seis a doce meses después de que uno termina que uno se pasa mirando los materiales comerciales, que el guion sí funcionó, que todos los permisos estén en orden. Y hacemos las películas simultáneamente, entonces, hay mucho para hacer. Pero amamos el trabajo.

Con eso en mente, hablemos de Impresionismo americano. Es inusual entre las películas de Exhibition On Screen porque se trata de una corriente, en vez de un artista puntual. ¿Cómo surgió la idea?

Oímos de esta exposición, que empezó en Filadelfia y tuvo otras paradas en la costa este de Estados Unidos. Debo admitir que no conocía mucho de los impresionistas americanos y por eso empezó mi interés, quería saber quiénes eran, qué comunicaban con su arte, qué decían que era distinto de los impresionistas europeos. Lo que me fascinó de inmediato fue que al mirar este periódo de impresionismo americano, que va de 1880 a 1920 más o menos, aprendí muchísimo, y la audiencia también lo hará, sobre los Estados Unidos y la manera en la que se fue transformando.

Por ejemplo, esta corriente de arte concuerda con la emancipación de las mujeres. Ellas tenían muy poquito campo para escoger qué hacer, una de los pocas cosas que les permitían era la jardinería. Estaba bien que fueran jardineras y luego estaba bien que pintaran sus jardines. Todo esto va de la mano con el crecimiento de las vías férreas y el sistema postal, porque nacieron las revistas y las de jardinería eran de las más populares. Además hay un crecimiento económico, un incremento en el contacto con Europa gracias a que avanza la tecnología naval y los estadounidense quieren usar ese tipo de arte para hablar de lo que está pasando en su país, que está cogiendo un nuevo rumbo tras el final de la Guerra Civil. Para nosotros fue de cierta manera un riesgo, no venía con un nombre taquillero como Miguel Ángel, quien protagoniza la próxima película que se verá en Colombia, pero nos complació muchísimo porque la gente ha ido a verla.

Niñita en un sillón azul, 1878, Mary Cassatt.

En esta entrevista se ha repetido esta idea de que la historia del artista, o del arte que están narrando, nunca es una historia aislada, que está conectada con la economía, la cultura, la política del mundo en el que viven. ¿Eso ayuda a explicar el éxito de Exhibition On Screen?

Cien por ciento. El contexto lo es todo. Puedo rastrear mis treinta años de hacer cine por medio de lo que he vivido en cuanto al contexto económico, mediático, tecnológico y personal. Todo eso se refleja en las películas que hago, al igual que en el arte de todos los artistas de los que he hecho películas. Por ejemplo, Cézanne tenía un padre muy adinerado, entonces no era necesario vender su arte, podía pintar lo que quisiera y eso hace una diferencia enorme en su trabajo. La tecnología también influye mucho, por ejemplo, en el siglo XIX se crea la pintura en tubos, entonces los pintores pueden salir a pintar en lugares a los que antes no podían llegar. No solo quiero decir "miren estos cuadros, son geniales" quiero poder mostrarlos y decir "es por esto que la gente piensa que son geniales y fueron pintados por esta razón y fueron pintados de esta manera por esta razón". Soy como la audiencia, soy curioso, y no asumo que vienen con mucha información pero sí que son inteligentes. Quieren aprender, quieren entretenimiento pero también estar informados. El hecho de que el crecimiento de las vías férreas lleve a la popularidad de las revistas de jardinería que a su vez fomentan a artistas femeninas es fascinante. Es prueba de que todo se conecta de manera histórica, económica, social y eso es verdad en todo el mundo. Por ejemplo, en mi país toda esta cosa del Brexit ya está teniendo un impacto sobre la producción artística y lo seguirá teniendo. Si uno quiere entender de verdad el arte uno tiene que entender la historia alrededor del artista.

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