Fotograma del documental 'Hermitage revelado'. Cortesía Cine Colombia. Fotograma del documental 'Hermitage revelado'. Cortesía Cine Colombia.

Una vista al Museo del Hermitage: cómo nació el célebre museo ruso

El crítico de arte Halim Badawi narra la historia del icónico museo ruso, a propósito del documental 'Hermitage revelado’.

2018/06/27

Por Halim Badawi

Sin lugar a dudas, San Petersburgo es una de las ciudades más bellas del Viejo Mundo, con su extensa red de canales, puentes, iglesias, palacios y arquitectura del siglo XVIII. Fundada en 1703 por el zar Pedro I de Rusia (a quien la ciudad debe su nombre), fue capital entre 1712 y 1918, y, a partir de la Revolución (1917), cambió su nombre a Petrogrado y luego a Leningrado (hasta 1991), esto, en honor de Lenin, el principal líder de la Revolución de Octubre y el primer y más importante dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Con la desaparición de la URSS y luego del colapso del comunismo, la ciudad recuperó su nombre original.

Vista externa del Museo del Hermitage

En el antiguo Palacio de Invierno, residencia oficial de los zares entre 1732 y 1917, ubicado a orillas del río Neva, que parte en dos la ciudad, se encuentra uno de los mayores museos de arte y arqueología del mundo, un museo enciclopédico que ofrece una de las lecturas más sugestivas de la historia del arte mundial, un museo que rivaliza con los mayores museos de París, Nueva York y Londres: el Museo del Hermitage. Esta institución fue creada a partir de las colecciones conformadas por los zares (en especial, la colección de Catalina La Grande, destacada compradora de pintura antigua) y, durante la era soviética, mediante la incautación, nacionalización o compra de algunas colecciones privadas locales, comúnmente propiedad de antiguos aristócratas o industriales rusos.

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Catalina, una coleccionista implacable, no solía comprar obras sueltas, sino que enviaba delegados para adquirir, por toda Europa, colecciones completas: lo hizo especialmente en Londres, París y Roma, ciudades en las que logró adquirir un amplísimo repertorio de antiguos maestros como Rembrandt, Rubens, Van Dyck, Tiziano y Rafael, nombres que ingresaron a las colecciones reales, esas que luego servirían de insumo para el naciente museo. Catalina también era una gran coleccionista de libros antiguos y objetos arqueológicos, cuya mayor parte también fue a parar al museo. Ya durante el XIX ingresaron al museo, mediante compra, las dos pinturas de Leonardo Da Vinci que hoy pueden visitarse en la institución.

Retrato de Catalina la Grande en el Museo del Hermitage

Actualmente, en el Hermitage se encuentran en exhibición varias obras maestras de gran recordación, como una versión del mármol El amor y psique, del artista italiano Antonio Canova; una de las mejores colecciones de pinturas de Frans Snyders, un pintor flamenco del siglo XVII especialista en animales y bodegones, de quien el Hermitage posee tal vez la colección más relevante (cuantitativa y cualitativamente) del mundo, incluso por encima del Rijksmuseum de Ámsterdam; además de obras como la célebre Madonna Benois de Leonardo, y que a diferencia de la Monalisa (del Louvre) puede verse desde corta distancia, sin vidrios de protección; además del mármol Cupido, del escultor francés Étienne-Maurice Falconet (1716-1791).

Madonna Benois de Leonardo da Vinci en el Museo del Hermitage

Una de las obras más interesantes del museo, que con frecuencia suele pasar desapercibida por los visitantes (al no ser mencionada por las guías turísticas), es el Castigo del cazador (Ca. 1647), del pintor holandés Paulus Potter (1625-1654), en la que el artista pinta sobre tabla una secuencia de escenas en las que un cazador es juzgado por los animales: el juicio es dirigido por un elefante mientras los venados, lobos y cabras atestiguan los hechos. El cazador es condenado a ser rostizado como un cerdo, mientras un cerdo y una cabra supervisan el cumplimiento de la pena. El cuadro no es una caricatura: a pesar de ser una historia fabulada es una obra veraz, de la que sorprende la audacia en el tema y la composición, así como su muy temprana y directa crítica a la cacería de animales en el XVII, asunto que en el arte antiguo no fue particularmente abordado. Llama la atención la consciencia de Potter, influida por su convivencia con la tradición del bodegón holandés (y flamenco) del XVII, bodegones que suelen representar escenas con animales suculentos, abundantes, muertos, dispuestos a ser cocinados, tenidos como objetos de contemplación e "inspiración" por los artistas de su época.

Otro de los aspectos del museo, que también suele pasar desapercibido en las guías turísticas, es la bellísima e intensa colección de arte moderno, desde los impresionistas hasta las vanguardias del siglo XX, que incluye, por ejemplo, una de las mejores colecciones de pintura cubista del mundo, en algunos aspectos más interesante que las colecciones que podemos ver en Nueva York. El Hermitage cuenta con un amplísimo repertorio de obras de Paul Gauguin, Paul Cézanne y Vincent Van Gogh, y más de un centenar de pinturas de Pablo Picasso pertenecientes a sus épocas azul y rosa, además del período cubista, estos, sus períodos más escasos e interesantes.

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Descendimiento de la cruz, de Rembrandt

El museo cuenta con varias obras maestras de Henri Matisse, incluyendo La habitación roja (1908), una pintura de casi dos por dos metros que es una de las obras maestras de su época fauvista. Este tipo de obras no llegaron al museo a través de los zares, sino a través de varios coleccionistas privados rusos, como las de los industriales Iván Morózov y Serguéi Shchukin, este último propietario de una de la más hermosas colecciones de arte moderno de la historia, un coleccionista que tuvo la oportunidad de adquirir pinturas directamente de Picasso (sus mejores obras tempranas) en su taller de París, cuando Picasso no era tan reconocido (o tan rico) como sería algunos años después. Shchukin llevó este tipo de obras a Rusia, un arte todavía bastante impopular, con la intención de crear un museo privado de arte moderno, uno de los primeros emprendimientos de este tipo en el mundo, un esfuerzo que antecede al propio Museo de Arte Moderno de Nueva York, creado en 1929. La colección de Shchukin fue incautada por Lenin en 1918, luego de la Revolución de Octubre, y repartida entre el Museo Pushkin de Moscú y el Hermitage.

Actualmente, en las salas de Cine Colombia se presenta el documental ‘Hermitage revelado’, una oportunidad feliz para aquellas personas que no pudieron viajar a Rusia en estos días de Copa Mundial de Fútbol, una oportunidad para conocer la historia del museo y las obras más reconocidas de la colección. Viajaremos a través de la pantalla.

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