La artista Beatriz González y su obra, en los columbarios del Cementerio Central, en Bogotá. Fotos (de izquierda a derecha): Iván Darío Herrera y Camilo Rozo. La artista Beatriz González y su obra, en los columbarios del Cementerio Central, en Bogotá. Fotos (de izquierda a derecha): Iván Darío Herrera y Camilo Rozo.

“Peñalosa quiere presentar esto como una guerra social”: Beatriz González

La artista santandereana habló con ARCADIA sobre la controvertida reacción del alcalde Enrique Peñalosa frente a la declaración de los columbarios del Cementerio Central y la obra ‘Auras anónimas’ como bien de interés cultural por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural. Dice que el mandatario está “interesado en que se caiga”.

2019/10/11

Por Felipe Sánchez Villarreal

¿Cómo recibió la noticia de que los columbarios y ‘Auras anónimas‘ fueron declarados bien de interés cultural del ámbito nacional por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural?

La noticia fue muy sorprendente, no acabo de aterrizar. Es un resultado feliz de tantos años de lucha. Todo empezó con Doris Salcedo cuando emprendimos la primera lucha por salvar los edificios en el 2003, y luego cuando yo hice mi obra de 2007 a 2009. Llevamos muchos años defendiendo los columbarios.

Esto lo supe hoy y fue una gran sorpresa porque estuvimos por la mañana en la junta de patrimonio haciendo una presentación de cómo había hecho la obra y cómo se me había ocurrido; Catalina Casas hizo, por su parte, una presentación de la importancia de esa lucha por salvar los columbarios en términos internacionales. Terminamos, nos vinimos a desayunar y no volvimos a saber nada, y qué me iba yo a imaginar eso: es dificilísimo conseguir que una obra se convierta en patrimonio nacional. Sobre todo después de que la Alcaldía y el señor Mauricio Uribe, jefe de patrimonio, la hubieran degradado: le habían quitado en febrero 27 del año pasado la categoría de obra de interés distrital. Deben estar furiosos, porque aunque ellos la degradaron, ahora es patrimonio cultural del ámbito nacional.

No es frecuente que una obra sea declarada patrimonio.

Sí, es muy escaso y difícil. Y es mucho más increíble en este país de tramitología.

El alcalde Enrique Peñalosa parece estar molesto con esa declaratoria. Durante el resto del día, usó Twitter para cuestionar el valor patrimonial de su obra y de los columbarios. ¿Qué piensa de esa reacción?

Peñalosa decidió presentar sus objeciones como una “lucha social”: un grupo de gente elitista que hace obras de arte que son “sofisticadas”, enfrentados a él, que se presenta como el defensor de los niños, que quiere que jueguen fútbol y que supuestamente iba a invertir 80 mil millones de pesos en eso. Pero la verdad es que estaban dejando caer los columbarios. Yo vi unos huecos muy sospechosos, que seguro estaban haciendo para que se derrumbara, porque es muy raro que empiece eso a dañarse cada vez más. 

Ahora viene lo más duro, que es conseguir la plata, porque yo no creo que la Alcaldía la vaya a gastar, por más de que esté obligada. No creo que hagan la restauración que necesitan los columbarios. En una época alcanzamos a hacer un presupuesto porque conseguimos un grupo de gente en Nueva York que quería hacer una donación para salvarlos. No lo hicimos así, porque en ese momento Peñalosa se hizo candidato y dije: "¿Qué tal que gane y eche todo para atrás?". Eso fue lo que pasó.

Su reacción no sorprende, él ya había hecho eso. Cuando salió en 2003 de la Alcaldía, él había dejado aprobada una orden similar. Luego llegó Mockus, y fuimos Doris Salcedo y yo a hablarle, por medio de Rocío Londoño, directora de Turismo. Mockus quitó esa orden inmediatamente. Ese fue el primer fracaso de Peñalosa. Después yo hice la obra, luego la abandonaron otra vez y comenzó de nuevo la lucha, que ya lleva diez años. Ahora el lugar tiene valores agregados. En principio, el valor era solo la edificación y su valor arquitectónico, aunque alcanzaron a tumbar dos bloques de esos que eran maravillosos. Luego vino el valor de memoria que tenía, por lo del 9 de abril. Y más adelante, viene que Mockus le pone "La vida es sagrada" y yo le agrego una obra de arte. Son tres capas muy valiosas. El añadido de una obra de arte le dio valor, lo defendió y, a la larga, fue lo que lo salvó.

El alcalde contrapone dos intereses: impedir que derrumben esta obra según él, defendida por “artistas e intelectuales chapinerunos” iría en contravía del interés de la localidad de Los Mártires de tener espacios de recreación.

Él está reflejando lo que sucede en el país, que es un país dividido. En este caso, especialmente, él quiere mostrarse ante la ciudadanía como el gran alcalde, que tiene intereses sociales, y que nosotros los artistas estamos en contra de eso. Peñalosa quiere condenarme a mí ante los niños, y yo no tengo nada que ver, nada contra los niños. Yo solo quiero defender un lugar de memoria que es valioso para el país. Eso es muy fregado, porque él quiere presentar esto como una guerra social.

Peñalosa también dijo en Twitter que “los dibujos de Beatriz González deberán, al igual que el Partenón, el Coliseo Romano, o las pirámides mayas, ser conservados por cuenta del Estado colombiano”. ¿Qué piensa de eso?

Me da risa, yo creo que el conocimiento de él no llega mucho más allá. Es increíble: Peñalosa no es una persona flexible. Cuando volvió a la Alcaldía pensé: “Va a volver a sus caprichos”. Y así fue: se empecinó otra vez contra esta obra, lo mismo que con el Transmilenio por la Séptima, ambas grandes equivocaciones. Le pasó también con otro parque con ese mismo supuesto “criterio social” para que “el pueblo le diera la vuelta a Tominé”, y como ahí hay clubes particulares, soñaba que la gente que tiene botes vea al pueblo pasar en bicicleta alrededor de los 22 kilómetros de esa represa. Eso tampoco lo pudo hacer, tampoco la Van der Hammen. Pobre: su administración ha sido fracaso tras fracaso.

Otro alegato del alcalde era que los columbarios del Cementerio Central eran “unas tumbas desocupadas”, a pesar de su valor artístico y cultural. ¿Cómo hacer que la ciudadanía, que podría pensar como él que es mejor un parque, entienda el valor que tiene el lugar de memoria y su obra?

Hemos tratado de hacer que el lugar se vuelva un parque de recreación pasiva, que la gente tenga senderos por donde pueda caminar, apreciar la obra, circular por ese espacio. Esos parques son fundamentales para una sociedad que ahora tiene encima el proceso del posconflicto. La paz, que es una idea que repito mucho, necesita que la gente haga duelo y aquí no hemos hecho duelo. Quiero que Auras anónimas y los columbarios sean un sitio de duelo, que aglutinen a las personas, porque no hay nadie en Colombia que no tenga un familiar o conocido que haya sufrido la guerra y tenga víctimas. Esa sociedad necesita un sitio para el duelo, y es ese. La obra mía está en íntima correspondencia con ese interés.

Ahora viene un proceso difícil para restaurar el lugar y sacarlo adelante. ¿Cómo hacer para que no vuelva a caer en el abandono y el desinterés distrital?

Esa es la pregunta, porque la intención de Peñalosa es que se caiga. Ahora empieza la recuperación. En un momento se había avanzado mucho en cómo iba a ser esa restauración; primero, con la parte sismorresistente, que ya fue estudiada, y habíamos planeado hacerlo con plata del extranjero. Pero ahora la Alcaldía tiene la orden de pagar la restauración, aunque no creo que la vayan a pagar. Esa recuperación arquitectónica es muy costosa. Más porque tengo que volver a hacer las lápidas, que están amarillas, dañadas. Pero bueno, lograr que la declararan patrimonio es un excelente primer paso.

¿Ha hablado con el alcalde? ¿Qué le diría a él si se lo encuentra?

Yo no me quisiera encontrar con él nunca. El otro día estaba en el aeropuerto y me miraba y me miraba y yo miré para otro lado. Una vez se encontró con Doris Salcedo en una exposición y le dijo: “Ayúdeme a tumbar esa obra de Beatriz González, por favor”. Ella se quedó muda. Yo no quisiera encontrarme con él, porque él es muy agresivo. Ya le dijo a Catalina Casas que somos un medio elitista y cosas como que nos debe parecer horrible el caballo de Botero. Es muy grosero. Pero nosotros estamos felices, ha sido un logro maravilloso. La angustia es preguntarse qué sigue y cómo hacerle honor a ese patrimonio.

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