Foto de Ramón Esono, tomada de las redes sociales que piden su libertad. Foto de Ramón Esono, tomada de las redes sociales que piden su libertad.

‘La pesadilla de Obi’: la censura en una dictadura contemporánea

El gobierno de Teodoro Obiang, jefe de Estado de Guinea Ecuatorial, tiene preso al dibujante Ramón Esono en Black Beach, una prisión en Malabo, la capital. Una amiga cercana del artista le envió esta carta pública a Arcadia para promover su liberación.

2017/10/31

Por Silvana Nuovo

Un dictador con todo tipo de poderes y beneficios de los que puede gozar, por ser prácticamente el dueño de un país con grandes reservas de petróleo, se despierta siendo un ciudadano común y tiene que pasar por todas las penurias, las injusticias, el hambre, las necesidades que sufre el país que él mismo gobierna. De esto se trata La pesadilla de Obi, razón por la cual el dibujante Ramón Esono está ahora en Black Beach, una de las peores prisiones del mundo.

Ramon Esono es un dibujante y caricaturista de Guinea Ecuatorial. Estuvo viviendo en Paraguay por algunos años con su esposa y su hija. Su esposa era la directora del Centro Cultural de España. Dejaron Paraguay, pues a ella la trasladaron a El Salvador. Él tenía intenciones de exponer su obra, de volver a Guinea y abrir una galería de arte y centro cultural para su hijo, y muchos otros proyectos de los que me habló. En Paraguay me dijo que había encontrado la paz necesaria para desarrollar su obra.

Realmente no conocía el régimen dictatorial que se vivía en Guinea hasta que supe de la detención de Ramón al regresar a su país. Desde entonces quienes trabajamos con el arte y la cultura en Paraguay, en Guinea y en España no hemos parado de manifestar nuestra indignación. Muchos conocimos a Ramón, otros lo conocen a través de sus dibujos y caricaturas.

Ramón Esono Ebalé. El viaje de Bube, 2013.

Hoy en día, todos estamos conectados con las redes sociales, estamos en los tiempos en que todo se ve y todo se sabe con una rapidez que hace solo unas décadas era impensable. Sin embargo, todavía hay dictaduras, todavía hay esclavitud, todavía hay hambre. Y la libertad de expresión, entre tantas otras libertades que para muchos son algo normal, no lo son en todos los países del mundo.

Ya que de manera virtual se han roto las fronteras, creo que debemos luchar porque esas fronteras también se rompan físicamente. A veces creo que los que trabajamos con el arte vivimos en otra dimensión. No deja de sorprenderme que haya un presidente capaz de construir un muro para dividir dos naciones. Para no ir muy lejos, en Paraguay hay alguien preso por producir aceite de marihuana que proveía gratuitamente a las familias que lo necesitan para uso médico, pues es muy útil contra la epilepsia o dolores crónicos, y el aceite comercializado por la industria farmacéutica tiene un costo muy elevado. Hay otra persona presa por recolectar pilas en botellas en su predio evitando la contaminación de la tierra y el agua. Creo que tal vez movido por esta misma ingenuidad, que es en el fondo una fe ciega en el ser humano, Ramón regresó a Guinea y no pudo salir más.

Seguramente casos como estos hay en todos los rincones del planeta. Seguramente hay muchas personas presas injustamente, hay muchos condenados a la prisión, al hambre, a la incomprensión o a la soledad. 

Ramón Esono Ebalé. Sin título (A Carlos Colombino), 2013.

Ramón con sus dibujos cuestionó este sistema global gobernado por la codicia. Su obra trata sobre el poder y sobre todo el sistema que lo sostiene; refleja una crítica a la búsqueda del bienestar en relación con la riqueza, y al poder que va pervirtiendo al ser humano hasta convertirlo en un ser brutal e insensible.

Creo, por eso, que la lucha de Ramón no es solo en contra de la dictadura, sino en contra de esa indiferencia y falta de empatía que podría llevarnos a la aniquilación total. De hecho su última obra, 218, presentada en la Bienal de Curitiba de 2015, es un gran cómic que puede armarse en un solo dibujo: prácticamente un apocalipsis en donde hombres, animales humanoides  y androides deben afrontar una especie de juicio final.

El objetivo de esta carta pública es que sigamos hablando de Ramón, que sigamos conociendo su obra, no solo por él, por el arte, por la cultura o por la libertad de expresión, sino por todos los que anónimamente luchan por un mundo mejor, sin tanta indiferencia y un poco más de empatía.

Blog de Ramón Esono - Petición por su liberación

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