| 2018/02/20

Luis Camnitzer: “El museo son ustedes. Nosotros somos la oficina”

por Laura Ospina y Felipe Reyes

2018/02/20

Por Laura Ospina y Felipe Reyes

¿Cuál es la función del arte? Es una pregunta común sobre un tema inagotable: el sentido y el lugar de las creaciones artísticas. Las conversaciones en torno a esto y los centros culturales que exponen el arte se desbordan en consideraciones de unos y otros: los que encuentran aburrido el museo, los que les resulta raro que exista, los expertos que viven y respiran por estos lugares y las visiones del mundo que convergen en ellos, y las personas que se identifican con las instalaciones artísticas porque incitan al público a pasar del acto contemplativo e involucrarse de otra forma.

Esa última construcción artística es la que promueve el uruguayo Luis Camnitzer. Él, que lleva más de nueve años interviniendo las fachadas de 15 museos alrededor del mundo con frases como “El museo es una escuela: el artista aprende a comunicarse; el público aprende a hacer conexiones”, inauguró el pasado 17 de febrero, junto con el colectivo artístico bogotano MASKI, el proyecto Falto de Palabra, una exposición conjunta que estará en las salas de la galería NC Arte, de Bogotá, hasta el 14 de abril.

Camnitzer llegó a Colombia con su frase y obra transformada: “El museo son ustedes. Nosotros somos la oficina”, y una exposición sobre la violencia del acto de nombrar. Su muestra incluye objetos indeterminados, irreconocibles e innombrables. “Le voy a pedir al público que dé nombre a los elementos en sala y así ir acumulando nombres constituidos colectivamente. Aquí las personas van a tener la posibilidad de ejercer su propio poder en términos de nombramiento. Asimismo, a través de una instalación de audífonos, los asistentes se van a cuestionar qué significa llamarse como se llaman”, comenta el artista conceptual.

Una breve historia de Luis Camnitzer

Aunque el diálogo en el arte se ha dado, casi siempre, entre el artista y la obra, el conceptualismo no es algo tan reciente. Aparece en los años sesenta y, con ello, una  idea novedosa: la posibilidad de que el objeto y el público sean los que conversen.  Por ello, la propuesta de Camnitzer, aunque no es nueva, sí es disruptiva. El uruguayo dice que “se trata de qué querés que pase con el público. ¿Querés que el público converse con la obra?, o ¿querés que los asistentes conversen y ese diálogo se expanda hacia otros públicos?”.

Con la intervención en las fachadas de los museos, Camnitzer combate la presunción de que estos espacios son lugares encerrados, cajas fuertes con objetos de valor mercantil, para reemplazarla por una en la que los museos recogen el valor cultural que viene de la gente. “Con los museos se tiene una ideología arquitectónica y museística de que hay que ir al lugar para ver las cosas y ese lugar no sale del edificio. Esos muros son más que simbólicos: convierten en una prisión a la institución y, en general, hay que pagar para entrar. La declaración “El museo son ustedes” subraya que toda la creatividad viene de las personas” explica el artista.

Además, con estas frases, Camnitzer intenta hacer que los museos se conviertan en entes pedagógicos y no puramente de archivo. “Más que mostrar obras que guardan allí porque piensan que son importantes, me parece más relevante educar al público, porque creo que la buena educación es creativa y la buena creación es educativa” dice. Así, su declaración artística es, a la vez, una manifestación pedagógica. En ese sentido, Luis Camnitzer, artista y docente, alemán con nacionalidad uruguaya residente en Nueva York, crea con una convicción: el artista, más que un productor y vendedor, debe ser un transformador cultural; alguien que trata de activar y fomentar, a través del arte, el sentido crítico en la sociedad.

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