Como actor se formó y entró en contacto con personajes y autores que lo inspiraron a dar el salto a la dramaturgia y a la dirección. Como actor se formó y entró en contacto con personajes y autores que lo inspiraron a dar el salto a la dramaturgia y a la dirección.

“Traté de transmitir las situaciones en las que aparece la violencia psicológica, la humillación, la amenaza”, Xavier Legrand

El director sensación del cine francés habló con ARCADIA de su acercamiento inesperado a la dramaturgia y de 'Custodia compartida', la cinta que estrena en Colombia y arrasó en la edición más reciente de los premios César.

2019/03/29

Por Alejandro Pérez Echeverry

Custodia compartida / Jusqu‘a la garde, el primer largometraje de Xavier Legrand, ha generado un impacto enorme y merecido. En los premios César, que reconocen lo mejor del cine francés, obtuvo 10 nominaciones, y se llevó los premios a Mejor película, Mejor guion, Mejor edición y Mejor actriz. En el Festival de cine de Venecia, le representó el premio a Mejor director y a Mejor ópera prima.

Legrand nació en Francia en 1979. Realizó su primer cortometraje en 2013, ‘Avant que de tout perdre’. Este fue seleccionado en más de 100 festivales, nominado al Oscar en 2014 y ganó varios premios, incluyendo cuatro en Clermont-Ferrand en 2013 y el César 2014 al mejor cortometraje. Es decir, desde sus primeras incursiones en el cine ya demostraba su madera como dramaturgo y realizador.

La cinta se estrenó recientemente en Colombia. Para escribirla, Legrand hizo la tarea. Estudio varias cintas sobre violencia familiar para evitar caer en clichés. Y lo consiguió, logrando una realista y dura mirada a una problemática que tantas secuelas deja.

Sobre su carrera y su película, por la que ya se reconoce como la revelación del cine europeo, esto le dijo a ARCADIA.

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Hola Xavier, ¿escogió usted al cine o el cine lo escogió a usted?

Creo que nos escogimos ambos. Soy actor de teatro desde mi adolescencia, y comencé a tomar cursos desde temprano. Esa formación despertó en mí el deseo de escribir para las tablas, pero al hacerlo me di cuenta de que no era un formato que me fluyera. Me sentía mucho más a gusto escribiendo para la imagen, para el cine.

Así que me puse a escribir un guion, pero jamás imaginé ser realizador. Lo hice para expresar cosas por medio del cine y. Finalmente, cuando conocí a mi productor, que en ese momento era director,  le compartí mi guion para que me diera sus impresiones. Cuando lo leyó me dijo que le parecía formidable, también confesó que él quería pasar a la producción y que confiaba en mí para dirigirlo. Me propuso trabajar juntos, él en su primera cinta como productor y yo en mi primera cinta como director. Fue casi un golpe de suerte el que me llevó a dirigir. No fue premeditado.

¿Nos puede contar del tipo de teatro y cine que lo inspira?

La escritura del guion, sin duda, se inspiró en muchos de los autores que conocí y trabajé mientras hacía teatro. Interpreté mucho Anton Chejov, mucho Shakespeare, también a Víctor Hugo, a Harold Pinter... autores así me hicieron interrogarme sobre cómo construir historias y personajes. En resumen, me hicieron un apasionado de la dramaturgia y despertaron mis ganas de convertirme en dramaturgo, de escribir mis propias historias.

Chejov siempre ha sido mi inspiración principal, incluso para escribir el guion de Jusqu‘a la garde/Custodia compartida, así no parezca una historia chejoviana. Pero en su escritura Chejov apela con frecuencia a los ecos, a que, a lo largo de la historia, los personajes van a repetir algo en distintos contextos y en esos contextos toma sentidos diferentes, ya sea al comienzo o al final. Y sé que me inspiré de esto para esta cinta.

Léa Drucker (Myriam) y Denis Menochet (Antoine Besson), y una tensión presente desde el inicio que no hace más que amplificarse.

En Colombia su cinta se llama Custodia compartida, pero el título original de su cinta transmite mucho más, explíquenos...

Pero ‘Jusqu‘a la garde‘ es una expresión francesa y, ante todo, un término de guerra. La garde es la guarda de la espada, esa parte que protege la mano. Y en esgrima se usa la expresión cuando se hunde la espada hasta el fondo. Se volvió también una expresión de uso más familiar, por ejemplo, cuando alguien dice “Je vais t‘emmerder jusqu‘a la garde” quiere decir que te va a podrir la vida hasta el fondo, hasta donde más pueda.

El título tiene todos estos significados, y representa lo que el personaje de Antoine decide en la película, ir hasta el fondo para recuperar a esta mujer que decidió abandonarlo. Aquí en Francia la custodia es ‘la garde‘, la custodia compartida se diría ‘la garde alternée‘ o ‘la garde conjointe‘, y esto remite a quién se responsabiliza de los hijos luego de un divorcio.

El desarrollo va dando señales y símbolos -como la alarma de un cinturón de seguridad- que sugieren peligro. ¿Su motivación para esta dura historia fue personal o humana?

La motivación fue humana, no es personal. Construí la historia basándome en varias conversaciones y testimonios de víctimas, de mujeres que sufrieron violencia conyugal y adultos que, en su infancia, vivieron una situación cotidiana de violencia entre sus padres. Todos me describían esa situación banal en la que el padre va a buscar al niño para pasar el fin de semana, esos momentos de compartir cena con los abuelos, los trayectos en auto, es decir, los momentos en los que aparecía la violencia psicológica, la humillación, la amenaza. A través del cine traté de transmitir estas situaciones. Y sí, en efecto, el cinturón de seguridad sirve como símbolo de esta violencia.

Thomas Gioria interpreta a Julien, el pequeño que más sufre esta guerra psicológica. Su actuación es excelente.

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La secuencia final es nada menos que petrificante. ¿Qué tan complicado fue concebirla, filmarla?

Fue muy complicado construir la escena, encontrar el ritmo en el tiempo real en el que se desenvuelve, mucho más que rodarla o trabajarla con los actores. Se trataba de algo tan físico, tan animal, que suscitar el miedo y los gritos no resultó difícil. Bastaba poner a los actores en esa situación para que la pudieran vivir visceralmente.

Lo más difícil, entonces, fue llevar de a pocos la tensión en una escena nocturna que se basa mucho en el sonido, en la amenaza que llega, y mantener rítmicamente esta tensión, volviéndola más y más insoportable. También encontrar el momento justo para romperla. El ritmo, eso fue lo delicado.

Ve su cinta hoy, ¿le hubiera cambiado algo?

Estoy muy satisfecho con la cinta, representa muy bien lo que imaginé y quise presentar cuando la escribí. La volví a ver hace poco y, a pesar de que la conozco de cabo a rabo pues la escribí y repetí muchas veces en el proceso de montaje, me produjo miedo.

Esta película le trajo premios y reconocimientos, el César, el premio en Venecia a Mejor director en su ópera prima. ¿Esto le gusta? ¿Le resbala?

Sin duda, me alegra y me llena de orgullo, pero también me intimida. Es mi primera cinta y que tenga tanto reconocimiento me genera cierta presión de continuar mi trabajo pero no decepcionar al público. Al mismo tiempo, también trato de simplemente seguir. Antes que responder a lo que la gente pide de mí, haré la película que me parezca necesario hacer, que yo quiera hacer, sin pensar en premios y mucho menos en repetirme. ‘Jusqu‘a la garde‘ encontró un público, unos premios, y lo que viene será otra historia, y si no gana nada, no hay problema. Lo importante es que esté a la altura de mis expectativas.

¿Ya trabaja en algo nuevo?

Sí, escribo otra cinta en este momento y también sigo actuando en teatro. Es importante para mí seguir en ambas actividades, una alimenta la otra. Actuaré en La señorita Julia/ Mademoiselle Julie, de August Strindberg, un autor noruego.

¿Qué recomienda de lo que ha visto estos días en cine y teatro?

De los más reciente que vi, y que me gustó mucho, fue Green Book, la ganadora del Óscar. Me movió. Y en estos últimos años una cinta me marcó especialmente porque me perturbó fue Mother! de Darren Aronofsky, En teatro, en Francia sigue presentándose Les Idoles, de Christophe Honoré, quien también es director de cine. Su espectáculo es muy duro.

Aquí el tráiler de Custodia compartida

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