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Dios se equivocó

El documental La pesadilla de Darwin, del director austriaco Hubert Sauper, enfrenta al espectador con una temática compleja: un pueblo africano provee de alimento a millones de europeos mientras sus ciudadanos mueren de hambre. ¿Qué reciben a cambio de Europa? La respuesta no les va a gustar.

2010/03/15

Por Francisco J. Escobar S

El monstruo vive en las profundidades y se reproduce sin parar. Nada veloz en el líquido oscuro del Lago Victoria (en Tanzania), el segundo depósito de agua dulce más grande del mundo. El monstruo es un pez enorme, de grandes ojos y abundante carne, que se llama Perca del Nilo. Fue introducido en este ecosistema a principios de los años sesenta por un hombre desconocido. Desde su llegada devoró a más de doscientas diez especies que ahí habitaban y causó daños irreparables. Lo paradójico es que este mismo monstruo es el principal motor de la economía del pequeño pueblo de Mwanza (“El más amigable de Tanzania”, de acuerdo con un eslogan turístico). La pesca de este animal es de gran importancia para la población, para el país. Se estima que a diario se recogen quinientas toneladas de perca, una carga preciada que se llevarán los aviones que llegan de Europa, será repartida en diversos países del Viejo Continente y dará de comer, cada día, a dos millones de sus habitantes (en un país como España, por ejemplo, se consumen a la semana cientocincuenta toneladas de este pez). Ellos engullirán al monstruo sin saber de dónde proviene y sin importarles qué ahí, en Mwanza, casi nadie ha probado la carne de la perca porque no tienen con qué pagarla.

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