Campanella dibuja, al menos en el comienzo del relato, el drama de viejos veteranos del cine, que viven juntos desde hace mucho tiempo. Campanella dibuja, al menos en el comienzo del relato, el drama de viejos veteranos del cine, que viven juntos desde hace mucho tiempo.

“El cuento de las comadrejas”, o la tragicomedia de las viejas glorias

Juan José Campanella regresa con una nueva cinta, estelar reparto, y una mirada ácida a aquellos actores encerrados en su pasado.

2019/06/13

Por Gustavo Valencia Patiño

El tema de los actores y directores ya viejos que viven de sus reminiscencias, anclados en un pasado sin presente ni futuro, es algo que el cine ha abordado más como drama que como comedia. El clásico Sunset Boulevard (1950) de Billy Wilder, relata la tragedia de una olvidada estrella del cine mudo de Hollywood en pleno ocaso -interpretada por la actriz Gloria Swanson-, que sufre ante la imposibilidad de cambiar su situación o vivir esas épocas anteriores. Se trata de una condición dolorosa y triste para muchas personas de la tercera edad.

En parte, esto ofrece Juan José Campanella en su realización más reciente. Hace casi diez años, presentó El secreto de sus ojos, que además de ganar el Óscar a mejor película extranjera, le sirvió para consolidar un estilo narrativo en el que presenta los hechos gradualmente, manteniendo algo oculto del asunto central.

Así con la sorpresa de lo nuevo e inesperado y con el orden de las secuencias, también desarrolla un suspenso creciente con el que atrae al espectador. Es lo que aprendió en más de una década de trabajo en la televisión estadounidense, en diversas series policíacas. Toda esa experiencia entrega en esta narración.

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Campanella dibuja, al menos en el comienzo del relato, el drama de viejos veteranos del cine, que viven juntos desde hace mucho tiempo. Y describe a estos cuatro personajes: una famosa actriz, un director, un guionista y un actor, que desde hace rato no se soportan. Se han llenado de odio y resentimiento entre sí, de tal forma que viven una guerra de todos contra todos, una situación de permanente agresión dentro de un ambiente de violencia verbal extremo, producto de un explosivo revuelto de frustración, amargura y desencanto por la vida. Los primeros minutos resultan muy impactantes.

Habiendo descrito este duro entorno en el que estos cuatro personajes están recluidos, Campanella le da un giro radical a la historia y se sale de lo trágico para, con algo de acción, transformarlo en una comedia de humor negro. El cambio de rumbo está muy bien logrado, de manera cautivante y con estilo centra toda la atención en el curso de los acontecimientos, a veces imprevisto, de los sucesos y de los intereses de cada parte. LAs escenas se van hilvanando de tal forma que ganan en intensidad con un suspenso creciente.

Campanella es guionista de todos los largometrajes que ha dirigido, y en estas últimas realizaciones se aprecia una capacidad de observación de los seres humanos, de consolidarlos en sus narraciones sin clichés ni estereotipos. Los personajes que recrea son de un realismo y de una actualidad sorprendente, y remiten de inmediato a un director observador y analítico de la condición humana, de sus aspectos profundos y recónditos, lejos de ser siempre positivos. Todo ello, presentado a través de imágenes sobrias, con enfoques y planos estudiados, con un juego de luces y claroscuros que dotan del marco lumínico preciso a la historia.

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La película describe dos grupos antagónicos: el de unos individuos de la tercera edad enfrentados a una pareja de jóvenes. Encarna a la pareja joven, hombre y mujer, sin concesiones ni maquillaje. En síntesis, la especie humana siempre está dispuesta a lograr sus objetivos al precio que sea y contra quien sea. Y la codicia, agresividad, ambición y violencia reinan en todas su formas y variantes. Dramático fondo el que Campanella construye para esta comedia, en ocasiones no tan comedia, en la que despliega todo un fino humor negro muy de la idiosincrasia argentina, a través de un cuento que satisface y encanta.

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