Sally Hawkins y Doug Jones en 'La forma del agua'. Sally Hawkins y Doug Jones en 'La forma del agua'.

‘La forma del agua’: una fábula para la era Trump

El largometraje de Guillermo del Toro, que ya se perfila como una de las favoritas para Mejor Película en los premios Óscar, se estrena en Colombia el 18 de enero.

2018/01/18

Por Ana Gutiérrez

En 1962, en plena Guerra Fría, la sociedad es mezquina, sospechosa y sin piedad a la hora de marginar a quienes desprecia. En medio de ese mundo gris vive Eliza, una mujer muda y huérfana, aislada de casi todos. Sus únicos amigos son tan discriminados como ella: Zelda, una mujer negra con la que trabaja limpiando una instalación del gobierno, y Giles, un vecino solterón rechazado por su homosexualidad. Pero su rutina diaria es interrumpida cuando llega a la instalación una extraña criatura proveniente de algún lugar perdido del Amazonas. Los oficiales del gobierno ven un monstruo grotesco para explotar pero Eliza ve un espíritu afín, solo y asustado.

La forma del agua, la nueva película de Guillermo del Toro, es varias cosas a la vez: un cuento de hadas moderno, una oda al cine clásico, una alegoría sobre la experiencia inmigrante, una fábula para la era Trump cuya moraleja es sobre la tolerancia y hasta, por un momento, un thriller de espionaje. Del Toro logró tomar de lo más tradicional para hacer una película muy original.

El director se basó en elementos de los cuentos de hadas que unen a una mujer con un monstruo, la referencia obvia sería La bella y la bestia, pero esa es sola una historia entre el canon mundial que narra historias de esposos que son sapos, cisnes, hienas, toros y más, conservando los elementos de sexualidad y violencia de los cuentos de hadas más clásicos. Esa tradición le da una cualidad onírica pero anclada en la realidad a la ambientación de la película. En medio del ordenado mundo urbano de los sesenta, Del Toro explora gráficamente lo que se esconde detrás de puertas cerradas, sea sexo o crueldad.

Pero el cineasta también se nutrió de El monstruo de la laguna negra (1954). En varias entrevistas explicó que cuando vio la película por primera vez, a los seis años, quería que la criatura y la joven protagonista humana de la que se enamora acabaran juntos. Claro, eso no ocurre en la obra de 1954, por lo cual Del Toro quedó con las ganas de hacer una película con un final más feliz.

La película también es una voz para los que han sido, y siguen siendo, marginados por la sociedad. Del Toro hiló la experiencia de ser un inmigrante en Estados Unidos, con todo el dolor, el rechazo y la soledad que implica, en la figura de la criatura, un ser plácido maltratado por personas que ni siquiera tratan de entenderlo. Desde el primer momento, gracias a una breve narración, es claro que el verdadero monstruo es encarnado por Michael Shannon, quien interpreta a un agresivo agente gubernamental que representa todo la agresión e intolerancia de la época. Es, en esa medida, una respuesta a la era Trump. Ante el rechazo tajante del presidente de los Estados Unidos a la migración, comentando recientemente que los migrantes venían de “países de mierda”, y en general a todos los que son distintos a él, Del Toro presenta una historia dulce y esperanzadora que no ignora la discriminación sino que declara que es algo que se puede luchar y vencer.

La forma del agua ya es un éxito crítico. La obra ganó el León de Oro en Venecia y fue nominada a siete Globos de Oro, de los cuales ganó dos, entre varios premios más. Por esos éxitos ya se está perfilando como una de las favoritas para Mejor Película en los premios Óscar de este año. Pero también podría ganar los premios de actuación. La que más se destaca entre el elenco es Sally Hawkins, haciendo de Eliza, un papel casi totalmente mudo pero increíblemente expresivo. También vale la pena señalar a Doug Jones, asiduo colaborador de Del Toro, quien se sometió a tres horas de maquillaje para poder interpretar la criatura. Por último, está el siempre excelente Michael Stuhlbarg, quien también participa en Los papeles del pentágono Llámame por tu nombre, otras dos de las favoritas para el Óscar a Mejor Película. En La forma del agua tiene un papel pequeño pero crucial, y más profundo de lo que parece al inicio.

En Colombia, se podrá ver en cine desde el 18 de enero.

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