Un grupo de hombres se imponen un reto: formar, desde ceros, un grupo de natación sincronizada. Foto: Cortesía Cine Colombia. Un grupo de hombres se imponen un reto: formar, desde ceros, un grupo de natación sincronizada. Foto: Cortesía Cine Colombia.

"Interpreto personajes que vivirán después de la película": Philippe Katerine

La película “Hombres al agua” llegará a las salas de cine la próxima semana. ARCADIA habló con uno de sus actores, ganador del César a mejor actor secundario por su interpretación en esta auténtica comedia francesa.

2019/05/31

Por Sergio Rosas

Uno de los grandes riesgos de la comedia es caer en el absurdo o la exageración. Las comedias fáciles suelen echar mano, en exceso, de estereotipos o situaciones bobas que produzcan una risa fácil. Ese, definitivamente, no es el caso de Hombres al agua, película que llegará a las salas de cine la próxima semana.

La película, dirigida por Gilles Lellouche, tiene la gran virtud de escapar al chiste cliché. Si bien sus personajes son hombres fracasados cincuentones (Mathieu Almaric, Guillaume Canet, Benoît Poelvoorde, entre otros) que forman un equipo de natación sincronizada, Hombres al agua reflexiona sobre las relaciones entre el fracaso y el éxito en la vida. De igual manera, consigue que los espectadores se identifiquen con todo el grupo de nadadores, lo que crea un sentido de colectividad.  

No hay personajes cien por ciento patéticos o miserables, pues cada uno tiene su pequeño triunfo y su momento de celebración. Técnicamente, la película también acierta en coreografías bien planeadas y trabajadas. Estos hombres que al comienzo son torpes, logran superar sus propios temores y presentan un nado sincronizado a su manera: no es perfecto, pero evidencia su esfuerzo y dedicación.

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Uno de los personajes más entrañables es Thierry, interpretado por el actor Philippe Katerine. Ganador del César 2019 al mejor actor de reparto por esta interpretación, ARCADIA habló con Katerine sobre su participación en el film. Compartió sus impresiones sobre el fracaso, sus enseñanzas y las relaciones que hay entre el mundo de la música (es compositor, productor y cantante) y el mundo del séptimo arte.

¿Cómo decidió participar en esta película?

Para comenzar, me reuní con el director, Gilles Lellouche, al que ya conocía. Leí el guión y me gustó mucho, me sentí muy identificado. Justamente por eso no tuve otra opción que decir: sí, quiero participar.

Pareciera que el protagonista de la película es el equipo de natación. ¿Cómo fue el trabajo con un equipo tan talentoso de actores?

Trabajar con ellos fue muy sencillo. Yo confiaba en el director con los ojos cerrados. Además, nos entrenamos durante mucho tiempo para hacer las coreografías, para tener un trabajo lo más adelantado posible antes de filmar. Eso nos quitó la tensión y nos dio mucha seguridad. Trabajamos tres meses en las coreografías y después formamos un equipo tan unido como el que se ve en la gran pantalla.

Uno de los temas transversales de la película es la reflexión sobre qué es el fracaso o el triunfo en la vida. Después de terminar el rodaje, ¿cambió en algo su opinión sobre estos conceptos?

Pienso que el éxito o el fracaso es muy relativo en la vida. Algo que he aplicado en mi vida es que no importa si llegas primero o de último. Pensar demasiado en la derrota o en la victoria te puede volver paranoico.

Usualmente, la sociedad parece menospreciar a la gente que se sale de la regla: los extranjeros, los excéntricos, los raros. ¿Ser diferente es una fortaleza?

Sí, de vez en cuando las cosas que hemos perdido o nuestras debilidades nos hacen más fuertes o resistentes.Creo que en la película se ve muy bien el momento en que ellos, estos hombres haciendo natación sincronizada, superan sus propias heridas y eso, incluso, los sorprende a ellos mismos.

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Thierry, el personaje que interpreta, representa a un adulto muy inocente. ¿Usted cómo lo ve?

Él sufrió mucho cuando joven, su papá lo maltrató. Además, tiene una relación bastante difícil con las mujeres y siempre intenta buscarse, entenderse. No ha perdido esa faceta infantil y eso le permite hablar con los demás personajes pues ellos también tienen algo de niños. La mayor parte del tiempo se intenta esconder, porque no quiere tener responsabilidades de adulto. Thierry nos presenta una visión tierna y dulce de la vida adulta.


El personaje que interpreta Philippe Katerine, Thierry, representa la dulzura o la inocencia en la adultez. Foto: Cine Colombia 

Al final de la película, Thierry le echa en cara uno de sus triunfos a un grupo de nadadores que le habían hecho la vida imposible. ¿Todos quisiéramos celebrar nuestros éxitos como él?

Claro, todos hemos querido celebrar como él. Pero creo que entra en una provocación infantil porque los que están en la piscina son mucho más grandes que él y, de hecho, se enoja y lo persiguen,  lo que resulta contraproducente. Aunque, claro, esa provocación infantil es liberadora.

Francia tiene una larga tradición de comedia cinematográfica. ¿Qué aciertos ve en esta comedia?

Tenemos una historia que sorprende a los espectadores, porque son unos perdedores y todos tenemos un lado así. Además, yo creo que es una buena comedia porque logra que un grupo entero sea el protagonista de la historia. Y justamente es un grupo ganador, y eso es muy emotivo en una comedia, identificarse con los perdedores que triunfan.

Usted ha interpretado, más que todo, roles secundarios por su paso por el cine. ¿Cree que hay alguna diferencia entre un rol protagónico y uno secundario?

Realmente no sé. Veo que en el cine y en la música, cuando se desempeña un papel, no importa si es principal o secundario. No veo que sean diferentes, interpreto roles que están antes de la película y que luego vivirán después de la película. La diferencia entre papeles es solamente un detalle, nada más.

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Usted también tiene una larga trayectoria en la industria musical. ¿Encuentra similitudes entre el mundo del cine y el de la música?

Cuando uno es un cantante o un actor, uno interpreta. Por eso, para mí, es el mismo trabajo, es bastante similar. Es por eso que los cantantes son tan buenos actores: frente a las cámaras solamente tienen que proyectar su actitud en el escenario.  

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