Justice echó mano de un equipo en el que confía ciegamente y que incluso improvisó para hacer de la experiencia una mejor de la planeada. Justice echó mano de un equipo en el que confía ciegamente y que incluso improvisó para hacer de la experiencia una mejor de la planeada.

Justice reinventa los pasos audiovisuales de Pink Floyd. ARCADIA habló con ellos

En ‘Iris: una ópera espacial’, producción cinematográfica que se exhibe el 30 de agosto en salas colombianas, el dueto francés de electrónica alimenta su experiencia de sus muchos éxitos y de un asombroso diseño de producción que sostiene exitosamente la apuesta.

2019/08/15

Por Alejandro Pérez

Justice no es ajeno a Colombia. Colombia no es ajena a Justice. En varias ocasiones, los franceses han deslumbrado a seguidores e incrédulos por igual con su avasalladora propuesta en vivo, incluida una presentación para el recuerdo en el Estéreo Picnic 2017.

Precisamente por esto, el 30 de agosto, en una función única en Colombia -y en simultánea con muchos otros lugares del mundo donde se han sentido retribuidos- presentarán IRIS: UNA ÓPERA ESPACIAL DE JUSTICE. La propuesta se basa en un viejo paradigma explorado con maestría por Pink Floyd en sus mejores años, pero no se queda en la imitación, al contrario: redescubre y reinventa la idea desde su prisma luminoso.

Iris fue grabada en un espacio reflectivo, una estructura flotante compuesta por 13 marcos móviles independientes con paneles giratorios de LED que ofrecen infinitas combinaciones. Se centra en esta impresionante producción y en la vibrante música. Y para hablar al respecto, ARCADIA llamó a París a mitad del dueto, a Xavier de Rosnay. El músico habló sobre la experiencia, las decisiones y colaboraciones que hicieron de esta ópera espacial algo que presentan orgullosos al mundo pues, cuando se vive en cine, se siente siempre como la primera vez. También recomendó música y un libro de cocina. Esto dijo.

Se inspiraron parcialmente en Pink Floyd, ¿qué separa su ‘Iris: una ópera espacial‘ de ‘Live at Pompeii‘ y qué une a ambas propuestas?

Conceptualmente, Pink Floyd es un grupo importante para nosotros así no sea una influencia directa. El gran punto en común entre Live at Pompeii e Iris es que se trata de conciertos en vivo sin audiencia y en un espacio no convencional. La idea era  proponer y documentar de la manera más sublime y precisa posible la música y al escenografía de nuestra gira Woman Worldwide. 

Proponen una captación de la experiencia distinta, ¿cómo se dio la interpretación en ese universo para espectadores pero sin espectadores?

En el decenio pasado intentamos grabar nuestros conciertos muchas veces pero nunca tuvimos éxito. La razón principal era sencilla: la energía que brotaba nacía de la interacción entre el público y nosotros, y nos resultó imposible transmitirla o transcribirla de manera convincente. Iris nació de la idea de suprimir esa interacción, y al no tener que pensar en esa energía en vivo pudimos proponer una experiencia visual, musical, y sensorial de otro nivel. 

Fueron dos días de rodaje, ¿fue demasiado o muy poco para captar lo que querían?

¡Fue muy corto! Por fortuna el show estaba muy aceitado pues lo ejecutamos en los 18 meses previos al rodaje y sabíamos exactamente cómo hacerlo y movernos. De hecho, el reto era filmar el espectáculo de manera técnicamente espectacular. Por eso escribimos la mayor parte de los planos claves con André Chemetoff, el director de fotografía y realizador. Ël es excelente técnica y artísticamente, y logró improvisar en muchos planos para hacerlos mucho mejor de lo que podíamos escribir o incluso imaginar.

La producción sin duda es excepcional, ¿de uno a diez, cómo califican la experiencia de ver el producto final? ¿Cuántas veces lo han visto ya?

A todas luces el resultado superó nuestras expectativas. El montaje fue más sencillo de lo que previmos, y fue así por la manera en la que grabamos. Teníamos la idea de hacer una película en pocos planos, y descubrir que el material propuesto por André Chemetoff y Armand Beraud lo permitía fue un placer. Ahora, la hemos visto un centenar de veces, quizás más, pero verla en una sala de cine siempre nos impacta como la primera vez.     

¿Ustedes, Justice, son el corazón y la razón de esta experiencia, pero además de quienes han mencionado muchos talentos sumaron. Quienes hicieron gran diferencia desde sus aportes?

La escala del proyecto hizo que cada participante fuera vital. Desde el montaje a la decoración, pasando por la posproducción, los técnicos en el set, el equipo técnico del toque en vivo, todos. 

Nosotros tenemos una larga historia con Mourad Belkeddar y con el equipo de Iconoclast, pues han producido muchos de nuestros eventos y que nos siguieron la caña en este. 

También colaboramos en otras cintas con Maeva Tenneroni y Horace de Gunzbourg, dos productores con quienes tenemos gran relación y que nos da la base para trabajar con la confianza de que saldrá muy bien, y se hará en las condiciones óptimas que exige, sin importar los contratiempos e imprevistos.

Claro, los realizadores que conocimos desde que hicimos Stress (Chemetoff) y DVNO (Beraud) evidentemente hicieron de la película lo que es. 

Y claro, muy importante resultó nuestro jefe de iluminación, cada rayo de luz visible en esta producción está ubicado, pensado y activado por la mano de Vincent Lérisson, con quien trabajamos desde nuestra primera gira, en 2007. Y para terminar, Emmanuel de Buretel, que dirige Because Music, con quienes firmamos en 2005 e hizo el proyecto posible.

¿Cuando piensan en Colombia, tienen memorias específicas? Nos han visitado varias veces y han dejado tremendas impresiones. 

Vamos poco pero cada vez que hemos tocado en su país ha sido memorable. El show de 2017 fue uno de los primeros de la gira y, aún así, de los que mejor energía nos devolvió. A veces la distancia hace difícil repetir más a menudo, pero los tenemos en cuenta para al menos una fecha en cada gira.

¿Cuál ha sido el mejor concierto que ha visto en su vida?

 Zongamin, o The Rapture, en París, a comienzos de los años 2000.

¿Qué nos recomienda leer, escuchar, ver? ¿Qué lo obsesiona? 

Las caricaturas francesas de los años setenta (Métal hurlant, por ejemplo), y este libro de cocina,  The Noma Guide to Fermentation, de David Zilber & René redzepi)

Se sube a la máquina del tiempo, ¿qué se diría 15 años atrás?

Con frecuencia la salvación se encuentra allí donde no se espera. ¡Diviértete mucho! 

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