En 'El huésped', de Bong Joon-ho, un químico crea un monstruo que, al morder a sus víctimas, propaga una terrible enfermedad. En 'El huésped', de Bong Joon-ho, un químico crea un monstruo que, al morder a sus víctimas, propaga una terrible enfermedad.

Las distopías del virus: 10 películas para esperar el brote

Con el primer caso reportado en Colombia, el coronavirus y los posibles efectos devastadores de su brote viral han sido materia de un generalizado pánico colectivo. Estas diez distopías permiten ver cómo el terror por una plaga global ha alimentado la imaginación creativa de los directores a lo largo de la historia.

2020/03/05

Por Iván Gallo*

Francia: 248 casos, 4 muertos. España: 222 casos, 2 muertos. Corea del Sur: 2250 casos; China: 78.824 casos, 2.758 muertos. El miedo es mundial. Quiliasmo se le llama al pánico que ha generado en la humanidad el comienzo de un nuevo milenio. Otra vez se escuchan las trompetas del apocalipsis y no hay nada que exacerbe más el miedo que una plaga.

Después del ébola y el H1-N1, el coronavirus es el nuevo jinete que sale cabalgando del libro del apóstol Santiago para atemorizarnos. Sin que aún se reporten casos en Colombia, el tema en redes y filas de supermercados es el virus. En días así uno entiende como el terror colectivo ha servido de inspiración a tantos autores para sus distopías. 

Aquí diez grandes películas que han abordado los posibles efectos devastadores de un brote viral:

Contagio (2011), Steven Soderbergh

Es un lugar común pero, ¿qué podemos hacer? Cuando en 2011 salió Contagio se pudo considerar un fracaso de taquilla y los críticos se encogieron de hombros ante otra película fría y distante de Steven Soderbergh. Nueve años después, fue la película más buscada en Google durante el mes de febrero. Y es que el relato tiene un aire familiar: Gwyneth Paltrow se va en viaje de negocios a Hong Kong, abraza a un chef que acaba de cocinar un lechón que comió la fruta masticada por un murciélago portador de un virus devastador y de regreso a los Estados Unidos deja una estela de muerte imparable. Nadie puede hacer nada contra un virus que consume, entre espantosas convulsiones, a aldeas chinas, presidentes de la república y a la hermosa Kate Winslet. 

Muerte en Venecia (1971), Luchino Visconti

Al compositor Gustav von Aschenbach le quedan muy pocas razones para estar vivo. Su música se le está pudriendo por dentro desde que su pequeña hija murió. Ya no encuentra la belleza por ninguna parte y es por eso que se va a Venecia, a pasar el verano de su amargura en el Lido, leyendo periódicos e intentando olvidarse de su esterilidad musical. Cuando la esperanza se agota aparece Tadzio, un muchacho de 14 años, tan hermoso como un teatro lleno, que le alegra las sofocantes tardes del Sirocco. Lo que Aschenbach ignora es que esos muertos que caen en la calle, ese olor a desinfectante que se deja sentir en los canales, esa fiebre que lo invade es producto de la plaga que se extiende por Venecia. Luchino Visconti, el maestro que supo retratar como nadie la Italia del Novecento, adaptó como quiso la novela de Thomas Mann, cambió el oficio que tenía su protagonista, un escritor fracasado, para tener la excusa perfecta de imponernos la Sinfonía n.º 5 de Gustav Mahler.

Doce monos (1995), Terry Gilliam

Describir el argumento de esta película es extenuante. Además no le aporta nada a esta obra maestra de Terry Gilliam que es pura atmósfera, que es pura fiebre: Bruce Willis viaja en el tiempo con el anhelo de descubrir al paciente cero y evitar que un virus acabe con la humanidad y obligue a sus pocos sobrevivientes a vivir debajo de la tierra. Es pasado por loco, se enamora, vuelve a enloquecer y fracasa. En estos días del apocalipsis la volví a ver en un viejo DVD. No ha envejecido un solo día de sus 24 años. 

El huésped (2005), Bong Joon-ho

Por la decisión de un científico un torrente de formaldehído envenena las aguas del río Han en Seúl. Seis años después, el químico crea un monstruo que, al morder a sus víctimas, propaga una terrible enfermedad. La tercera película de Bong Joon-ho, si, el mismo genio de Parásitos, es una pesadilla asfixiante y terriblemente divertida que podrás encontrar ya mismo en Netflix.

Soy leyenda (2007), Francis Lawrence

¿Cierto que no hay nada más triste que Will Smith rompiéndole el cuello a su pastor alemán? ¿Cierto que ver al único sobreviviente de Nueva York caminar por sus calles desiertas buscando comida es de lo más inquietante que hemos visto en la pantalla de un cine? ¿Y qué dicen de cuando llega la noche y los zombis se apoderan de la ciudad? La adaptación de la célebre The Omega Man que protagonizó en los años setenta Charlton Heston, Soy leyenda cumple trece años y sigue siendo igual de aterradora y atrapante. Cada vez que la pasan en televisión uno se queda hipnotizado. Después, cuando termina y afuera es de noche, uno mira con resquemor la ciudad que se abre en la ventana.

Alien: el octavo pasajero (1979), Ridley Scott

Me perdonarán pero este monstruo que creó el artista suizo H. R. Giger es el virus más letal que ha pisado una nave interestelar. A diferencia del coronavirus, este virus no es microscópico sino que va creciendo a medida que se come a los integrantes del Nostromo hasta medir casi tres metros. Tiene la cabeza aerodinámica y estrecha y dos bocas repletas de dientes recubiertas de una saliva tan poderosa como el más corrosivo de los ácidos. Filmada en 1978 desató una fiebre enfermiza por las películas de monstruos. Pero más que eso es una película sobre las plagas capaces de esparcirse y matar a todos los que estén en un espacio cerrado. Dejen todo lo que están haciendo y búsquenla ya.

Nosferatu: el vampiro (1979), Werner Herzog

A finales de los ochenta, mientras preparaba su complicadísimo rodaje en la selva de Fitzcarraldo, Werner Herzog se tomó un descanso volviendo a filmar, casi que plano por plano, el clásico de Murnau que resultaría siendo la primera adaptación al cine de Drácula, la novela de Bram Stoker. Uno de los pocos cambios que hizo Herzog con respecto a la original fue hacer énfasis en la llegada del barco repleta de peste, cadáveres, y ratas al puerto de Wismar en Alemania. Esa escena de las ratas paseándose por la ciudad mientras el vampiro desata sus efluvios de peste es de las escenas más horrorosas que el cine contemporáneo ha podido ser testigo.

Niños del hombre (2006), Alfonso Cuarón

Habrá un día en el que las mujeres nunca más podrán tener un hijo. Nadie tiene una cura para esta peste, sólo sabemos que la humanidad está condenada a morir de viejo. De pronto una mujer queda embarazada y Clive Owen es el elegido para cuidarla, para protegerla de la horda de pandilleros anarquistas y asesinos que la quieren como un tótem. Con esta película del 2006 el mexicano Alfonso Cuarón se graduó de maestro.

Estación zombie (2016), Yeon Sang-ho

Otra maravilla asfixiante que llega de Corea. Un padre tratará mantener viva a su hija hasta que llegan a su destino. La podrán ver en Netflix.

El séptimo sello (1957), Ingmar Bergman

El caballero Antonius Block acaba de llegar de una de sus cruzadas a su pueblo natal. Hace una década no sabe nada de la gente que amaba. Antes de entrar al pueblo su escudero ve un cuerpo en una carroza, se acerca y lo que ve son unos ojos sin cuencas que vomitan gusanos. “¿Dijo algo?”, pregunta Block. “Fue bastante elocuente”. La peste ha acabado con todo y, antes de perder la fe, a Antonius se le aparece la muerte y lo desafía a una partida de ajedrez. Si le gana a la parca tendrá que devolver todas las almas que robó. Filmada en 1957 por Ingmar Bergman, esta película puede conseguirse fácilmente en internet.

*Autor de Los ensayos Frankenstein y de la película La justa medida. Editor en Las2orillas.
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