Fotos cortesía distribuidora Interior XIII. Fotos cortesía distribuidora Interior XIII.

‘Rostros y lugares’: hacia una poética del espacio

Este 1 de marzo estrena en salas una película funciona como la crónica de un experimento, una amistad y un viaje: la legendaria realizadora franco-belga Agnès Varda acepta el desafío del joven artista visual JR y juntos emprenden un periplo por lugares recónditos de su querida Francia.

2018/03/01

Por CAMILO RODRÍGUEZ*

Después de sus inolvidables incursiones en el cine feminista y de autor, la casi nonagenaria Agnès Varda continúa haciendo hermosas películas. Su insistencia sobre los cuadros a blanco y negro, la subjetividad en la narración de la voz en off o la plasticidad de sus fotogramas semi-impresionistas siguen allí. Sin embargo, esta vez se trata de una producción colaborativa. El espectador tiene la sensación de partir en vacaciones junto a ella y su entrañable amigo JR, para atravesar la campiña y costa francesas.

Aunque el hilo conductor de Rostros y lugares es el de la creación espontánea y algo semejante a la asociación libre de ideas—, las reglas del juego son bastante claras: transitar en una camioneta con forma de fotomatón, detenerse repentinamente en ciertos parajes e ir retratando personas comunes y corrientes para pegar sus imágenes en blanco y negro y a gran escala. ¿Con qué propósito? Quizás la explicación sobra, pero es posible pensar en la revalorización de los lugares públicos, y también quizás en esa idea del situacionismo según la cual el artista debía intervenir concretamente sobre la realidad de todos los días.

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Este dúo dinámico encarna la idea de opuestos complementarios: Agnès Varda es ampliamente conocida como la “abuela de la nueva ola”: tiene una enorme experiencia, la sensibilidad aguda y una dulzura juguetona y romántica, casi pueril. JR o “Jean René”, en cambio, es un joven maestro del collage fotográfico. Su carácter noble pero iconoclasta encaja perfectamente con su vieja camarada y compañera de travesías.

En Rostros y lugares la nostalgia tiene un fuerte poder evocador que, desde luego, reluce varias veces en el rol de Agnès Varda. Así como se explora en la narrativa del gran Marcel Proust, la imagen de ciertos lugares entra en el prisma de nuestra sensibilidad y produce una oleada de recuerdos (o invenciones) en la memoria, esa máquina de futuros posibles; una poética y una ética del espacio siguiendo a Gaston Bachelard1.

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¿Cómo elegir los lugares? Bajo un criterio simple pero infalible: los artistas piden permiso a los lugareños para desplegar su imaginación en un espacio vacío, antiguo o pintoresco, un lugar poseedor de aquello que Walter Benjamin llamó “aura” —esa mágica e inexplicable condición que produce la impresión de que dicho ser, objeto, o lugar “nos devuelve la mirada cuando le miramos”2Desde luego, la película hace gala de un guión que oscila entre la improvisación y la urdimbre de un melodrama que en ciertos momentos corre el riesgo de mostrarse demasiado emocional, casi cursi. Eso no impide que el artefacto sensitivo cumpla el cometido y el impecable trabajo de fotografía y montaje nos entreguen un filme de altísima manufactura que recuerda documentales como Las playas de Agnès o  El Hombre de la Cámara, de Dziga Vertov.

Como giro inesperado y asimétrico, la silueta del mítico Jean-Luc Godard, amigo personal de Varda y hombre de lentes oscuros como JR, bordea en la secuencia  final. Su aparición o, más bien, su desrealización, dibujan un definitivo marco de nostalgia en Rostros y lugares, cuya traducción más exacta sería “Rostros y pueblos” (la palabra “village” significa Pueblo en francés), pues la voluntad de dar cabida a esas villas desconocidas, es acaso similar a la que tenían en mente Luis Ospina y Carlos Mayolo en Agarrando Pueblo, el primer gran documental de ficción de la cinematografía colombiana.

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*@CajmeConsejero editorial de francés en Éditions Maison des Langues y colaborador de revistas como NexosCírculo de poesía y Cartel Urbano

1. BACHELARD, Gaspar, La poética del espacio, fondo de cultura económica, 2013.

2. BENJAMIN, Walter, Las Iluminaciones, Espasa-Calpe, Madrid, 1982.

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