Diane Kruger en 'En la penumbra' de Faith Akin. Cortesía Warner Brothers/Cine Colombia Diane Kruger en 'En la penumbra' de Faith Akin. Cortesía Warner Brothers/Cine Colombia

‘En la penumbra’: la injusticia de la nada

Fatih Akin, director alemán de ascendencia turca, regresa a las pantallas con su más reciente película, una dramática historia de xenofobia y venganza. Se estrena en Colombia el 26 de abril.

2018/04/19

Por Lony Welter

En una lluviosa Berlín, gris y lúgubre, se desencadena la historia de En la penumbra, la obra más reciente de Fatih Akin, director que ha sido aclamado y premiado a nivel internacional. La capital alemana es el telón de fondo de una temática que no le es ajena: el racismo y la xenofobia. La protagonista es una mujer alemana, Katja, que es sacudida por una súbita y dolorosa pérdida que transforma su vida y la enfrenta a la difícil tarea de soportar el dolor y la injusticia. Ante esta situación Katja debe decidir qué camino tomar y enfrentarse al proceso legal que decidirá sobre el destino de quienes acabaron con su mundo.

En medio de los prejuicios y el odio, cada personaje se ve sesgado, ya sea por ser víctima de estos dos factores, o por los ha engendrado de un manera u otra. De manera explícita, Akin busca retratar una realidad social –que bien puede no ser solamente europea, sino mundial–, en la que el derecho a la igualdad y a la justicia siguen siendo procesos incompletos, manipulables y parciales, que se pueden torcer con facilidad y que benefician al que esté aventajado. Ante tal desespero, Akin parece preguntarnos: ¿qué queda por hacer? Quizá la política del diente por diente y el ojo por ojo, pueda ser una alternativa. Pero aquella senda también conlleva pagar un alto precio.  

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Katja representa, en parte, la ingenua idea de que la verdad es incorruptible. Pero su disfuncional entorno, –que también la ha moldeado–, no funciona así y para ejecutar la ley, la obligación de la verdad no es del todo necesaria. Lo “justo” es impuesto como un asunto puramente pragmático y fríamente permeable a influencias más poderosas y, porque no, representativas de una sociedad que en el fondo continúa siendo racista. El desamparo de Katja se manifiesta no solo a través del hecho de que ha perdido todo lo que le importaba, sino que ni siquiera podrá garantizar que un castigo recaiga con seguridad sobre quienes le han ocasionado esto. Akin pretende esbozar además la profundidad y la magnitud de estos conflictos de discriminación en una sociedad que se piensa desarrollada, racional y con sentido común. Pero en este escenario el caos persiste, y genera más y más violencia sin razones válidas; violencia que parece salir de la nada.

En la penumbra plantea la problemática del odio y la xenofobia, y cómo se ejecuta la justicia desde una balanza que no funciona del todo. La premisa de la película, que llega a Colombia el 26 de abril, resulta algo categórica: ante la impunidad se puede justificar la venganza personal. Lo que queda excluido acá es quizá el hecho de que la violencia y la atrocidad se convierten en viciosos círculos interminables por sí mismos y sin razones aparentes. La violencia se transforma en una nada que alimenta a su vez más violencia, y que impide que una sociedad pueda salir por fin de la penumbra.  

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