Glenn Close coprotagoniza 'La esposa'. Foto: cortesía Cine Colombia. Glenn Close coprotagoniza 'La esposa'. Foto: cortesía Cine Colombia.

Que nos salgan a deber: ‘La esposa’, de Björn Runge

La escritora Margarita Posada comenta la película del director sueco protagonizada por Glenn Close y Jonathan Pryce, que se estrena este 11 de octubre en salas de Cine Colombia.

2018/10/10

Por Margarita Posada J.*

Están Sartre y Beauvoir, Auster y Hustvedt, Woolf y su esposo Woolf: parejas de escritores que, además de tener en común un mismo oficio, comparten o compartieron la cama. Están también parejas de otras disciplinas como Frida y Diego, Christo y Jean Claude, Selena y The Weeknd, Kurt y Courtney. Es inevitable que uno de ellos sea más famoso y/o más talentoso que el otro, del mismo modo y en sentido contrario (como diría la señorita Antioquia). Pero incluso en relaciones opresivas en donde el talento del uno opacaba el talento del otro, como en el caso de Frida y Diego, cada quien hacía lo que podía. Ese es, en últimas, el único compromiso del artista o del escritor: hacer lo que puede.

Otro es el caso en la película La esposa (2018), con los geniales Glenn Close y Jonathan Pryce como protagonistas, que narra la historia de una dupla que decide poner todos los huevos en una misma canasta sin ningún remilgo hasta que llega el momento del crédito y el reconocimiento, la gloria del Nobel. Es entonces cuando los críticos empiezan a especular sobre quién es el verdadero autor de toda la obra que se le atribuye al personaje masculino y, para no dañarles la película, el espectador empieza poco a poco a descubrir qué fue lo que pasó entre esta sólida pareja de escritores para que la una estuviera a la sombra del otro.

Le puede interesar: ¿Discrimina a las mujeres el departamento de Filosofía de la Universidad Nacional? Este es el debate

Una mirada feminista de esta película, dirigida por Björn Runge y escrita por Jane Anderson, podría afirmar que es el caso de muchas mujeres que no recibieron el reconocimiento que merecían por verse siempre opacadas ante el éxito de sus maridos: el heteropatriarcado pisoteando a la mujer por lo siglos de los siglos, amén. Yo, sin embargo, me pregunto si dentro de ese orden heteropatriarcal no ha sido también la mujer quien ha decidido asumir ese papel por falta de amor propio y de convicción. Creo que la verdadera enfermedad que emerge en este film es la codependencia, no el machismo. Quizás Sofia Behrs eligió transcribir siete veces Guerra y paz, la obra de su marido León Tostói, en una época en que no parecía haber mayor alternativa. A lo mejor Olivia Langdon tampoco tuvo más opciones cuando escogió ser la editora y la mano derecha de su marido Mark Twain. De todas formas, en ambos casos fue una elección, y una elección que las dotó de algo muy preciado: control sobre sus maridos.

No creo que este tipo de mujeres hagan una elección por mera resignación y entrega nada más. Con el tiempo, he aprendido que hay personas (en muchos casos mujeres, pero también hombres) que parecen avasalladas por otra, pero en realidad controlan todo a su antojo y, sin ninguna conciencia (pues no son personas malas ni calculadoras sino simples codependientes), logran siempre que el otro les salga a deber. En esta dinámica resultan siempre con saldo a su favor. Así que, antes que reflexionar sobre el tremendo machismo que nos ha oprimido durante siglos, me parece pertinente que pensemos cuál es nuestra parte en el asunto y, sin duda alguna, creo que la codependencia es una institución en las relaciones de pareja que hemos heredado de otras generaciones.

Ya es hora de que asumamos responsabilidad cuando aceptamos una situación injusta como la que narra esta película a cambio de hacernos necesarias en la vida de otro. Si alguien nos utiliza durante años y nosotras cooperamos y, lo que es peor, nos sentimos todas unas heroínas por ser esa gran mujer que dicen que hay detrás de cada gran hombre, no podemos después retorcernos de ira porque el otro se lleva los créditos. Es una elección, viciada, claro, por siglos de opresión, pero una elección al fin y al cabo. Como diría mi mamá (y harto trabajo le costó a ella entender su codependencia): para eso se necesita uno que quiera y otro que se deje.

‘La esposa‘ se estrena este 11 de octubre en salas de Cine Colombia.

*Autora de las novelas De esta agua no beberé (Ediciones B, 2007) y Sin título, 1977 (Alfaguara, 2008), publicará un libro de no ficción sobre la depresión con Planeta el año entrante. Twitter: @SrtaBovary

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 156

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.