Fotograma del proceso de 'El libro de la selva' via YouTube. Fotograma del proceso de 'El libro de la selva' via YouTube.

La realidad detrás de los efectos visuales

José María de la Puente, parte del equipo de ‘El libro de la selva’, es el único especialista en efectos visuales que hará parte del Carnaval de las Artes que se realizará del 25 al 28 de enero en Barranquilla. Conversamos con él sobre su trabajo.

2018/01/16

Por Laura Ospina

Un niño de no más de 10 años corre en medio de una vegetación espesa y, detrás de él, una pantera, tres veces más grande, le salta encima. ¿Muere? No. En vez de eso se levanta y camina al lado del animal salvaje, que conversa con él mientras se reúnen con un centenar más de criaturas de todo tipo.

La escena hace parte de la película ganadora del Óscar El libro de la selva (2016), un largometraje dirigido por Jon Favreau que narró en imagen real (es decir, una mezcla de actores presenciales y efectos digitales) la historia fantástica de Mowgli y sus amigos animales. José María de la Puente es productor de efectos visuales y, junto a su equipo, hizo ayudó a recrear  la historia del libro del mismo nombre en el que se basó la película.

De la Puente es español y es el único especialista en efectos visuales que participará en el Carnaval de las Artes de Barranquilla de este año, que se celebrará del 25 al 28 de enero. Hablamos con él para entender el trabajo de una persona que recrea digitalmente la realidad.

¿Qué diferencia hay entre efectos especiales y efectos visuales?

Normalmente llamamos efectos visuales a todos los trucos que hacemos como complemento al rodaje en películas de imagen real. Efectos especiales hacen parte de la posproducción, dentro de un subgrupo de los efectos visuales en el que incluimos aquellas cosas que tienen que tienen que ver con simulación digital de elementos reales –lluvia, fuego, polvo, agua, destrucción– o imaginarios –magia, fantasía, rayos de energía o cualquier otro–. Por ejemplo, multiplicar digitalmente un pequeño grupo de actores para que parezca una gran multitud sería un efecto visual, mas no un efecto especial. Si esa multitud de repente se desintegra en partículas, eso sería un efecto especial.

Sin embargo, tanto la animación como los efectos comparten prácticamente las mismas herramientas y procesos. La gran diferencia es que normalmente los efectos visuales buscan el hiperrealismo –ya que están concebidos para el cine de imagen real, y se aspira a que el espectador no note la diferencia con lo que se ha rodado–, mientras que en animación normalmente se busca un estilo más estilizado, más cartoon, de dibujos.

¿Cuál es la responsabilidad puntual del encargado de efectos visuales en una película?

Bueno, el equipo de producción de los efectos visuales suele ser bastante grande y dividido entre varios estudios. Básicamente, nosotros nos encargamos de todas aquellas cosas que por seguridad, por costo o simplemente porque son físicamente imposibles, tienen que suceder de forma digital: desde un salto por un acantilado, hasta un dragón de tres cabezas.

Entiendo que recientemente se mudó a Vancouver, Canadá, porque la industria migró allá. ¿Qué oportunidades y desafíos enfrenta la industria de los efectos especiales?

Yo siempre digo que esta es una ciencia/industria que está en un estado primitivo aún. Si pensamos en cualquier disciplina científica o artística tradicional –desde medicina hasta teatro– estamos sentados sobre los hombros de siglos de investigación y desarrollo. Sin embargo, el mundo de las imágenes generadas por computador tiene una vida de no más de 40 años. Es decir, estamos permanentemente en un desarrollo tecnológico que va de la mano con lo artístico.

La demanda de gente es muy alta, pero lo es también la competencia. De alguna manera, los que trabajamos en cine internacional nos sentimos un poco los elegidos. Si piensas en la cantidad de gente que trabaja en temas relacionados con las imágenes generadas por computador –publicidad, gráficos para instituciones científicas o políticas, internet, etc.–, solo unos pocos pueden decir que trabajan en algo tan emocionante como lo que hacemos.

¿Qué lo hace tan emocionante?

Yo me metí a este mundo por amor al cine. Supongo que tienes que ser un enamorado del cine para disfrutarlo, pero para mí, yo no querría ni podría hacer otra cosa. Hay algo mágico en la fugacidad y eternidad del cine. Trabajamos durante años en una pieza de unos cuantos minutos que puede olvidarse igual de rápido...o durar para siempre.

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿cómo ve las producciones latinoamericanas en el desarrollo de efectos visuales?

En cuanto al cine latinoamericano estoy más familiarizado con el argentino, ya que viví allí por dos años cuando trabajaba con Juan Campanella en Metegol, y puedo decir que me encanta. El proyecto que hice en Argentina no era tanto de efectos visuales sino de animación. Fue la primera vez que en Latinoamérica se hacía una película animada de ese calibre, por lo que fue un gran reto: fueron dos años de intenso trabajo pero guardo un hermoso recuerdo.

¿Qué espera del Carnaval de las Artes de Barranquilla?

En primer lugar espero confirmar presencialmente mi teoría de que Colombia es un país maravilloso. He tenido la suerte de trabajar con varios colombianos en mi carrera y no sé si es porque he tenido mucha suerte, pero siempre he pensado que era llamativo lo amables y profesionales que fueron siempre conmigo. Además, viendo el cartel de este año, me parece una forma genial de inmiscuirme en el diálogo cultural hispano y latinoamericano.

En 2016, durante una charla que dio en DIGITALL, dijo que si bien usted venía de la animación y ahora estaba en efectos visuales, aún no sabía cuál le llamaba más la atención. ¿Ya ha podido escoger?

Me temo que aún no me he decidido. Cómo espectador, suelo identificarme más con el cine de imagen real y efectos visuales, sin embargo, es muy bonito producir para animación, tienes la libertad de crear un mundo con leyes propias, sin las restricciones del hiperrealismo.

¿Cómo es el proceso de creación en los efectos visuales y en la animación? ¿En qué piensan cuando están haciendo estos productos que van a ver miles de espectadores?

El proceso de creación es largo y complejo, tendría que hablar durante horas si quisiera hacer justicia. Por supuesto, siempre tenemos en cuenta al público, al final lo que más importa es que la gente disfrute con nuestro trabajo. Aunque a decir verdad, también es cierto que trabajamos para nosotros mismos, muchas veces hay cosas que nadie que no trabaje en esto vería pero nosotros no estamos contentos hasta que no esté absolutamente perfecto.

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