'Cézanne: retratos de una vida' se estrena este viernes 7 de diciembre en salas seleccionadas del país. 'Cézanne: retratos de una vida' se estrena este viernes 7 de diciembre en salas seleccionadas del país.

Un retrato de Cézanne

Esta semana se estrena en Colombia el documental ‘Cézanne: retratos de una vida’, que narra la vida del pintor francés a medida que repasa sus retratos más famosos. Esta es la primera entrega de una serie sobre las vidas de los grandes maestros del arte que serán proyectadas en los cines del país.

2018/12/03

Por Diego Garzón

Este contenido surge de una alianza entre ARCADIA y Cine Colombia. Para ver todas las entregas de la serie ‘Arte en la pantalla‘, haga clic aquí.

La vida de Paul Cézanne (1839-1906) es la propia de quien fue un adelantado a su tiempo, como le sucede a muchos de los grandes genios: una incomprensión de su arte por parte de sus contemporáneos y también una torpeza social inevitable, una imposibilidad de acomodarse a la vida social como cualquier persona común y corriente. Su razón de ser fue casi exclusivamente la pintura. Lo demás parecía no tener ninguna relevancia para él: no tuvo muchos amigos, no soportaba el contacto físico, tenía poca relación con su familia y su carácter irascible, tosco, intolerante, depresivo para él destrozar los lienzos totalmente cegado por la ira era algo frecuente—, hizo que muchos lo llamaran “el ermitaño de Aix”, la pequeña ciudad francesa donde nació y que le sirvió de inspiración para buena parte de su obra.

Su perfeccionismo y su meticulosidad en el trabajo se percibe claramente en el documental Cézanne: retratos de una vida, que se estrena este fin de semana en Colombia y que se centra en uno de los aspectos más importantes de su trabajo: los retratos. Al galerista Ambroise Vollard, quien le organizó su primera exposición individual en París cuando el artista tenía casi 60 años, le quiso hacer un retrato en agradecimiento. Fueron 115 sesiones desgastantes, largas, tortuosas, donde al final un pequeño detalle en las manos hizo dudar a Cézanne de si el trabajo estaba listo para ser terminado. Le dijo a su marchante que iba a hacer todo lo posible por conseguirlo, que de lo contrario tendría que comenzar de nuevo. Durante su vida tuvo varias anécdotas parecidas, como ocurrió con el crítico Gustave Geffroy. En 1885 le pidió que posara para él y después de tres meses seguidos trabajando en el retrato, desistió y le dijo a su modelo que “nunca debió empezar esto”.

El documental tiene dos hilos narrativos que van en paralelo: una voz en off que lee las cartas que Cézanne escribió a varias personas como Pissarro, Monet, y su amigo de infancia, el escritor Émile Zola, pero también las imágenes de sus retratos y los lugares por donde deambulaba el artista. Zola lo instó muchas veces para que viviera en París, para que allá se conectara con artistas, para que tuviera nuevos horizontes. Cézanne siguió sus consejos hasta cierto punto. Apreciaba el Museo de Louvre por encima de todo (“es un libro abierto que hay que consultar todo el tiempo”, decía), pero prefería su vida sin lujos, sin pretensiones, en Aix. Su amistad terminaría rotundamente cuando el escritor publicó una novela en la que el protagonista, un artista excepcional pero profundamente atormentado, se suicida. Cézanne sintió que su amigo escribía sobre él y no lo soportó.

Las cartas dejan entrever que su arte no es comercial, que el público no lo entiende, mientras ve que la suerte es diferente para otros de sus colegas. Participa sin éxito en una exposición con el grupo de los llamados impresionistas, gracias inicialmente a su cercanía con Pissarro, y después intenta en vano ser aceptado en el Salón Oficial de París. Manet lo influyó en un periodo de su trabajo, tanto que hizo sus propias versiones de pinturas famosas de él.  Vivió muchos años de un modesto apoyo económico que le daba su papá, un banquero que no tuvo una muy buena relación con su hijo, pero que aún así, cuando murió, le dejó su herencia y a sus dos hermanas. Eso ayudó a Cézanne a quitarse los problemas económicos de encima y a vivir sin la presión de vender vendió muy pocas obras en su vida realmente.  Con su madre tuvo más cercanía y la cuidó mucho durante sus últimos días. “Quiero dejar mi herencia a mi mamá y a mi hijo”, escribió en una de sus cartas. Su madre murió antes, su hijo Paul nació de su relación con Hortense Fiquet, una mujer 11 años menor que él y que le inspiró al menos 40 retratos. Muchos años ocultó su relación con ella y solo en 1886 se casaron. No tenían muchas cosas en común, de hecho ella pasaba largas temporadas en París mientras él permanecía en Aix.

El documental tiene testimonios de expertos como Nicholas Cullinan, director de la National Portrait de Londres, y Laurence des Cars, directora del Museo L’Orangerie, de París, entre otros, que van complementando los testimonios que el artista dejó por escrito y que también nos muestran a un hombre apasionado por la lectura. Sus retratos captaban “la humanidad”, los rostros, los gestos de cada persona que posaban para él desde el jardinero de su casa, hasta modelos a los que les pagaba por quedarse horas y horas ahí, pacientes denotan sentimientos casi siempre melancólicos, tristes, perturbados. Los jugadores de cartas, una de sus pinturas más famosas, es solo un ejemplo. Él mismo se pintó muchas veces.     

Además de los retratos, podría decirse que los otros temas recurrentes en su obra son la naturaleza y los bodegones, donde experimentó nuevas formas y eliminó lo que tradicionalmente se conocía como “perspectiva”. Picasso y varios artistas de comienzos del siglo XX vieron en Cézanne una antesala de lo que más tarde fue el cubismo. Los colores, para él, desde una superposición de planos, son los que sugieren esa profundidad, “esa perspectiva”: los oscuros tienden a desplazarse al fondo, mientras que los claros parecen destacarse más en el primer plano. De ahí que los críticos en su momento no entendieran bien de qué se trataba todo lo que él hacía, e incluso alguien se atrevió a decir que “sus obras daban risa”. Hoy es considerado como el padre del modernismo.

Vale la pena ver este repaso de la obra de unos de los más grandes artistas de la historia. Como casi siempre, el valor y el reconocimiento de su legado llegó tarde pero la historia ya le tiene el lugar que se merece. La historia de la pintura nunca hubiera sido la misma sin él.

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