Escritor y académico, Yushimito es considerado una de las voces más vibrantes de la actual escena literaria latinoamericana y visitará Bogotá. Foto: Bernardo De Niz Escritor y académico, Yushimito es considerado una de las voces más vibrantes de la actual escena literaria latinoamericana y visitará Bogotá. Foto: Bernardo De Niz

"Uno transmite cómo observa el mundo. Esa es la huella que deja el escritor en el mundo"

Carlos Yushimito se estableció pronto como una voz vibrante en la escena latinoamericana y, en 2010, la revista 'Granta' lo reconoció como uno de los mejores autores jóvenes en español. ARCADIA habló con él sobre la migración, las variaciones entre literatura y escritura académica, y lo que recomienda leer.

2019/04/17

Por ANA MARÍA FERREIRA*

Carlos Yushimito (Lima, 1977) hace parte del grupo de reconocidos escritores latinoamericanos, invitados este año a la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Yushimito vendrá a conversar con otros escritores y con sus lectores colombianos, y, la verdad, conversar con él es un placer que tal vez solo supera la lectura de sus trabajos.

Algunos de sus libros publicados, de los cuales muchos se podrán encontrar en la feria, son: El mago (2004), Las islas (2006), Lecciones para un niño que llega tarde (2011), Los bosques tienen sus propias puertas (2013) y Marginalia (2015).

Desde la publicación de sus primeros textos, Yushimito fue celebrado como una de las nuevas voces de la literatura latinoamericana y ya en 2010, la revista británica Granta lo reconoció como uno de los mejores autores en español menores de 35 años. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y sus cuentos hacen parte de antologías publicadas alrededor del mundo. Yushimito, quien terminó hace poco un doctorado en Estudios Hispánicos en Brown University, es también un profesor de literatura y un académico.

No es solamente un escritor fabuloso, también es una persona encantadora que accedió a contestar algunas inquietudes que nos genera la lectura de su obra. Las preguntas giraron alrededor de sus textos, pero también de su biografía, sobre el hecho de ser hijo de inmigrantes, de ser él también un inmigrante y cómo estas travesías han marcado su escritura. También le preguntamos sobre la relación entre academia y ficción en su escritura, y varias cosas más, pero ya va siendo hora de entrar en materia.  

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El hecho de que parte de tu familia haya migrado al Perú desde Japón y de que tú mismo hayas vivido por muchos años en Estados Unidos y ahora en Chile, ¿tiene un efecto en tu escritura?, ¿tus historias están permeadas por estas experiencias?

Sin duda alguna, pero diría también que estos efectos son consecuencia de dos formas distintas de pensar y vivir el hecho migratorio. El primero es el efecto heredado, por supuesto, que produce una especie de distanciamiento natural con la sociedad que te acoge. Es obvio, por ejemplo, que la herencia de la migración que tiene un peruano de orígenes españoles o italianos no es en absoluto semejante al de otro de raíces japonesas. Y esto va más allá incluso de lo que sería evidente, es decir, del “extrañamiento” fenotípico. El apellido mismo es un resto tangible, una especie de etiqueta que terminas asumiendo a lo largo de tu vida como algo anexo a tu nacionalidad. Por esa razón, yo digo que mi escritura en español ya es distinta desde el momento en que firmo un libro con mi nombre paterno, porque su recepción ya viene filtrada por la firma misma.

El segundo efecto es completamente distinto, porque a diferencia del primero, proviene de una experiencia migratoria que nace de mi propia decisión. A esta última tal vez le debo cosas más sencillas de identificar y clasificar: paisajes nuevos que incorporo a mis historias (la nieve o los bosques, por ejemplo), estímulos urbanos que influyen sobre mi ritmo narrativo, una flexibilidad lingüística que me ha permitido el ejercicio de idiomas que no son el materno, etc. Algo que la gente olvida es que migrar nos enfrenta a la novedad de una experiencia sonora riquísima. No solo se trata de sumar vivencias o anécdotas que se relacionan con, digamos, tu desplazamiento topográfico, sino de cambiar toda tu manera de mirar el mundo a través de sus sonidos, por lo que la migración se convierte en una enredada experiencia sinestésica que tiene como resultado la educación constante de tu sensibilidad.

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¿Cómo es tu relación con Perú y cómo es la relación de tu escritura, si la hay, con el hecho de ser peruano?

Conflictiva, supongo, como toda relación de pertenencia. Afortunadamente, creo sentir suficiente afecto por el Perú como para no haber caído nunca en los errores de su nacionalismo. Los sentimientos febriles de la nacionalidad siempre me han resultado sospechosos, casi tanto como aquellos otros que, por el contrario, defienden un cosmopolitismo ocioso o demasiado abstracto. El Perú, para mí, es semejante a un afecto conflictivo, a menudo un desencanto grande y doloroso, una fatalidad inevitablemente mía. No tengo más alternativa que sentir que esas perturbaciones son, en cierto modo, patrimoniales. Y aunque quizá solo se trate de un espejismo, al leer a Vargas Llosa o a Ribeyro o a Vallejo me siento con la capacidad refleja de percibir algunos matices que quizá un lector extranjero no será nunca capaz de percibir. No obstante, eso es natural que suceda. Me atrevería incluso a señalar que esa condición de lo intraducible es necesaria y urgente. Hoy en día nos engañamos pensando que todo se puede traducir, que todo puede circular con facilidad en un mundo cada vez más globalizado. Y, sin embargo, eso no es verdad. Hoy en día ese sentido de la localidad es como un residuo de humildad ante el mundo.

La escritura casi siempre va de mano de la lectura y normalmente los escritores son grandes lectores, sin embargo en tu caso, tú no eres solo un gran lector sino que eres un intelectual, un académico. Con un par de maestrías y un doctorado en Literatura, no solo escribes obras de ficción, sino que también escribes ensayos académicos. ¿Crees que tu escritura de ficción se nutre/interfiere/se relaciona con tu escritura académica? ¿Están esos dos escritores escindidos o trabajan juntos? ¿Qué tan fácil o difícil es para ti, hacer el switch y dejar de ser el escritor para ser el académico o viceversa?

Hay una imagen que siempre me viene de inmediato a la cabeza cuando me hacen esta pregunta. Me refiero a la de aquellas aves que, posándose en la boca abierta de los cocodrilos, se alimentan de los restos de comida que estos últimos no pueden limpiar. Creo que entre la escritura de ficción y la escritura académica opera un proceso de simbiosis semejante. ¿Quién es el cocodrilo y quién el ave? Bueno, eso sí no sabría decírtelo. Pero definitivamente hay una cooperación invisible que no se parece para nada a la neurosis que me ha sido relatada por algunos colegas, esa especie de aterradora lucha entre Dr. Jekyll y Mr. Hyde. No puedo hablar de nada parecido en mi caso. Yo pienso que escribir, sin importar a qué fin dediques tu escritura, es siempre el reflejo feliz de la lectura.

Varios de los protagonistas de este libro de cuentos son niños, y Yushimito hace de esto una enorme virtud. 

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Una de las cosas que más me atrae de tu escritura es que tus historias no son solo eso, historias. Leerte causa una experiencia sensorial, las cosas casi que se pueden tocar, oler, saborear. Algunas veces para mí, la historia es casi que secundaria, ya que me quedo disfrutando, escuchando a los personajes y los lugares por donde se mueven. ¿Son estas imágenes y descripciones parte de un plan que vas desarrollando o son producto de la historia y del proceso mismo de la escritura?

Volviendo un poco a lo que te respondía en la primera pregunta, pienso que al escribir uno transmite el modo como observa el mundo. Esa es la huella que deja el escritor en el mundo; su paso, su relación con la experiencia. Muchos de mis cuentos siguen estrategias distintas para encontrar un tono o una atmósfera definida, pero mi intención ha sido siempre que, a través de mis personajes, se perciba esta necesidad de mirar de nuevo. Para mí el lenguaje no es solo una herramienta funcional para “contar” algo, tampoco es un fin en sí mismo. Es un medio, apenas. Como dije alguna vez, es lo más parecido que tenemos a una prótesis que, de tanto ser usada, termina por dolernos.

¿Estás escribiendo ahora? ¿Cuál es tu próximo proyecto literario?

Ficción, no. Me he dedicado a escribir ensayos, comentarios breves, reflexiones sobre muchas cosas, pero sobre todo acerca del hecho literario. Este año publiqué una segunda edición de eso que yo llamo mi “marginalia” (Marginalia. Breve repertorio de pensamientos prematuros sobre el arte poco notable de leer al revés). Así que la idea es que sea un libro inconcluso, que aumente siempre con cada nueva edición. En cuanto a proyectos inmediatos, hace año y medio me robaron la computadora donde guardaba los archivos de mi novela, de modo que ahora me toca reescribir muchos de sus capítulos. Ya no se trata tanto de un proyecto sino de una especie de desafío personal, una deuda. Sin darme cuenta he empezado a imaginarla nuevamente.

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Esta es una gran oportunidad para los bogotanos para poder verte y escucharte en la Feria del Libro de Bogotá, dos últimas preguntas: ¿Dónde encontramos tus libros en la feria? Y por último, ¿puedes recomendar un par de libros o autores para nuestros lectores?

Con certeza no lo sé, pero dado que mis libros han sido publicados por Editorial Planeta y Ediciones Peisa seguramente los encontrarán en sus casetas de distribución. Y en lo que refiere a las recomendaciones, yo no perdería la ocasión de leer dos de las novelas contemporáneas más extraordinarias que ha dado el Perú: Las tres mitades de Ino Moxo de César Calvo y La iluminación de Katsuo Nakamatzu de Augusto Higa.

Nació en Perú, pasó años de formación en Estados Unidos y ahora vive en Chile. Yushimito conoce la migración que se hereda pues su familia migró del Japón, también la que se escoge. Foto: Helen Hesse

Las respuestas de Yushimito, se quedan rondando en mi cabeza y días después de está entrevista, descubro que ahora tengo todavía más preguntas y que me gustaría continuar con esta conversación. ¡Afortunadamente tendremos a este interesante escritor peruano dentro de poco en Bogotá!

*PhD en literatura, profesora en la Universidad de Indianápolis

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