Marcela Granados, víctima y familiar de siete personas desaparecidas, se levantó durante la conversación para mostrar su camiseta estampada con las imágenes de sus familiares. Foto: Mauricio Flores. Marcela Granados, víctima y familiar de siete personas desaparecidas, se levantó durante la conversación para mostrar su camiseta estampada con las imágenes de sus familiares. Foto: Mauricio Flores.

“¡Duele la indiferencia colombiana!”. La necesidad de la empatía para la búsqueda de desaparecidos

En conversación con los periodistas María Paulina Baena y Andrés Páramo, Luz Marina Monzón, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, y Marcela Granados, familiar de siete personas desaparecidas, explicaron el corazón de este mecanismo y la necesidad de que los colombianos nos condolamos del horror de la desaparición.

2019/04/28

Por RevistaArcadia.com

Este contenido forma parte del cubrimiento de ARCADIA de la Carpa del Mañana en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, un espacio que es posible gracias a una alianza con el British Council. Este evento con la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) contó con el respaldo de esta entidad

Después de más de cincuenta años de conflicto armado, la búsqueda de personas desaparecidas en Colombia sigue siendo una tarea incomprendida. La desaparición se sigue traduciendo como una muerte y hasta ahí llega la conversación. En ese marco, la labor de Luz Marina Monzón, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) —mecanismo creado bajo el acuerdo de paz firmado con las Farc en 2016— ha consistido, en parte, en cambiar esa impresión frente a la sociedad y hacer que la búsqueda de desaparecidos sea una prioridad en el posconflicto.

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, la Carpa del Mañana de ARCADIA abrió un espacio de diálogo entre Monzón, María Paulina Baena, periodista y politóloga, y Marcela Granados, familiar de siete personas desaparecidas, para entender, desde adentro, por qué es fundamental y prioritario buscar a los desaparecidos de nuestro conflicto armado. Andrés Páramo, editor y periodista, moderó la conversación.

La necesidad que una sociedad que persigue la reparación integral de las víctimas tiene de una entidad como esta, y sus particularidades en el marco del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, fueron el punto de inicio. “Hay más de 100.000 personas que no sabemos dónde están”, dijo Monzón. “Éticamente, si esta sociedad quiere construir paz, es necesario que se haga cargo de buscar a las personas desaparecidas”. De entrada, Monzón declaró la responsabilidad que tenemos también los ciudadanos que no hemos sido directamente afectados por el conflicto en esta búsqueda. En esa línea, Marcela Granados, quien no ve a siete de sus familiares desde hace más de diez años, se preguntaría más adelante: “¿Por qué solo a mí me tiene que doler, por qué no a todos los colombianos?”.


Luz Marina Monzón, directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Foto: Mauricio Flores.

La UBPD, además, es única en su especie. En el mundo, ningún proceso o acuerdo de paz ha tenido un mecanismo extrajudicial que se encargue de la búsqueda de personas después de una guerra. Los familiares de las víctimas desaparecidas en el conflicto se encargaron de ir hasta La Habana durante las negociaciones y se aseguraron de explicar por qué este era un problema que debía estar planteado en la agenda, y que este no podía quedar supeditado a ningún otro organismo, pues estos otros no darían respuesta a una violación de derechos humanos tan grande como la desaparición.

Baena planteó en un punto las frustraciones a las que puede llegar una búsqueda cuando esta se encuentra con un callejón sin salida, donde la recuperación de los cuerpos de desaparecidos es virtualmente imposible. Monzón respondió con relatos de Justica y Paz donde los paramilitares introducían los cuerpos en hornos o en fosas donde había animales para que se los comieran: “Uno puede decir que ahí no hay nada que hacer, pero eso no es cierto. Una cosa es que tú no lo logres encontrar como se fue (...) y otra cosa es que tú no determines qué pasó”.


María Paulina Baena, periodista y cofundadora de La Pulla de El Espectador. Foto: Mauricio Flores.

Este es un punto neurálgico en la discusión. La UBPD —que además trabaja de la mano de otras instituciones como la Fiscalía General de la Nación, Medicina Legal o la Unidad de Víctimas— no se limita a la exhumación de cuerpos. Ese, por supuesto, es un paso fundamental en el proceso, pero también lo es la reconstrucción de los hechos, el saber qué pasó con esas víctimas cuyos familiares han buscado por años, muchas veces sin éxito. Se trata también de poder darles nombres a esos cuerpos. Monzón dio algunas cifras: Medicina Legal ha hecho necropsias de más de 25.000 cuerpos que no tienen nombre. Más de 4.500 cuerpos recuperados bajo Justicia y Paz no tienen nombre. Y estos podrían ser los desaparecidos que todos los días miles de familiares esperan poder encontrar.

Marcela Granados habló precisamente de cómo sobrevivir a ese estado de suspenso, entre esperanza y desesperación, cuando se tiene a un familiar desaparecido. “No se hace un cierre. Nunca se va a hacer un cierre”, dijo. Se trata, según ella, de aprender a vivir cada día sin ese ser querido, y de saber que no está con uno físicamente, pero quizá sí espiritualmente. Los familiares, continúa, se levantan pensando que ellos están vivos, tal vez en una montaña, a pesar del paso del tiempo.

Pero también se tiene que lidiar con decepciones y expectativas derrumbadas. Por exigencias de resultados hacia la Fiscalía, Marcela ha tenido que pasar por situaciones que terminan en la revictimización y en situaciones que ella solo puede calificar como “bárbaras”: “Entregan cuerpos que no son. Entregan cuerpos revueltos. Y ya lo he vivido (...) Necesitamos que los encuentren pero, más que resultados, que sea una búsqueda verdadera y digna para nosotros”.

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Y es por eso precisamente que le han apostado a la Unidad. A pesar de una pérdida de confianza en las instituciones que les dicen que “no se sabe nada más”, las familias se han esforzado en reconstruir lo que ha pasado, en buscar a sus seres queridos y en el desarrollo de mecanismos como este que les ayuden a conseguir las respuestas que tanto tiempo han estado buscando y que no los dejen abandonados en el rumor de lo que pudo haber pasado.

“Se necesita darle cuerpo a ese rumor”, afirmó Monzón. Muchas veces hay rumores frente a la situación de los desaparecidos —si se los llevaron a tal o cual parte, o si pasó algo con ellos—, pero muy pocas veces hay certezas. Y esa es la tarea: reconstruir los hechos hasta llegar a esa certeza para poder darles nombres a los cuerpos y para poder entregarlos a sus familias.

Y en esa labor estamos todos. No se limita a que como ciudadanos no podamos hacer nada si no sabemos dónde están estas personas. Enterarse de los funcionamientos de estos mecanismos puede ser vital, sobre todo considerando que actualmente siguen desapareciendo personas. “Esto no es una información para el pasado”, insistió Monzón. Al tener esta información, además, podemos ayudar en la orientación a alguien que sí se encuentre en esa situación, en la que muchas veces, inmediatamente después de perder a un ser querido, no se sabe qué hacer o a dónde ir. Del mismo modo, es importante que entendamos que cualquier información puede ser la clave que hace falta para encontrar a un desaparecido y que es necesario solidarizarse con los familiares en las marchas y manifestaciones.  


Andrés Mauricio Páramo, moderador de la conversación. Foto: Mauricio Flores.

“¡Duele la indiferencia colombiana!”: Marcela Granados, familiar de personas desaparecidas. Foto: Mauricio Flores.

Pero es precisamente la falta de solidaridad y de empatía la que Marcela Granados no puede terminar de entender. Granados comparó el caso colombiano con el de Argentina y lo sucedido el primero de agosto de 2017, cuando desapareció Santiago Maldonado. “Todo el mundo sale a buscarlo (...) En 2018 desaparecieron 8.009 personas en Colombia, en Bogotá 2.956 personas, ¡y aquí no pasa nada!”.

“¡Duele la indiferencia colombiana!”, exclamó Granados entre sollozos.

Y así, frente a una víctima que ha esperado diecisiete años por respuestas, que tiene los rostros de sus familiares estampados en su camiseta, en medio de una frustración inconmensurable, quedó la invitación y la reflexión para el resto de nosotros: ¿qué hace falta para que en Colombia nos movilicemos por los desaparecidos?

Vea abajo la conversación completa:

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La Carpa del Mañana de ARCADIA es posible gracias a una alianza con el British Council, que este año cumple ochenta años en Colombia. Cuenta con el apoyo de Air Canada, la Embajada de Canadá en Colombia, Confiar Cooperativa, la Universidad EAN, FESCOL, la Ford Foundation, la Embajada de Francia en Colombia y ONU Migración. Agradecemos, asimismo, el apoyo en la programación a la FILBo, la Cámara Colombiana del Libro, Corferias, Crea, la Alcaldía de Bogotá, la Universidad Nacional, Fundalectura, la Fundación Puntos de Encuentro, Semana en Vivo, Semana Historia, Suecia y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

La Carpa del Mañana de ARCADIA es respaldada por La Comisión de la Verdad, la JEP y la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, quienes han estado detrás de la iniciativa y la han apoyado desde su inicio. Al tener este espacio en el que se habla de Colombia, su futuro y sus expectativas, era fundamental y obvio contar con el apoyo de estas tres entidades que, sin duda, están profundamente vinculadas con el camino que está tomando el país y el que puede llegar a tomar en un futuro.

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