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“Yo tomo partido por la vida”: Jesús Abad Colorado

En la Carpa del Mañana de ARCADIA en la FILBo, el fotorreportero paisa conversó con María Belén Sáez de Ibarra, curadora de su exposición ‘El testigo’, sobre las historias detrás de sus fotografías, el proceso de curaduría y el duro ejercicio ético de retratar el conflicto armado en Colombia.

2019/04/29

Por Sergio Ávila

Este contenido forma parte del cubrimiento de ARCADIA de la Carpa del Mañana en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, un espacio que es posible gracias a una alianza con el British Council. Este evento con la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia contó con el apoyo de esa institución.

Pensar en imágenes del conflicto armado casi siempre equivale a pensar en el fotorreportero Jesús Abad Colorado. No por sus deslumbrantes fotos, por la potencia estética de sus imágenes, sino por el rigor con el que desde hace 27 años Abad Colorado ha venido trabajando la guerra desde testimonios de primera persona, desde la empatía, desde el acompañamiento a los pueblos en territorios olvidados de Colombia. En la Carpa del Mañana de ARCADIA, el fotógrafo y cronista paisa se sentó con María Belén Sáez de Ibarra, curadora de la exposición y directora de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia, y Andrés Páramo, editor y periodista, para conocer un poco más de cerca los procesos detrás de cada foto, de cómo se cura una exhibición de esta envergadura, y de la importancia de la empatía en un oficio como el de Abad Colorado.

La exposición, que se abrió el pasado 20 de octubre y que estará hasta el 1 de septiembre de este año, se llama El testigo. El nombre invita a una pluralidad de interpretaciones. Por un lado, la escritora y columnista de ARCADIA Carolina Sanín explica, por ejemplo, que dos niños de una de las fotos de la exposición son los testigos de la guerra, pero en su mirar a la cámara ellos configuran al siguiente testigo, el fotógrafo, y, luego, al mirar la pieza en la sala, la espectadora (ella) pasa a ser la siguiente. Abad Colorado y Sáez, en el marco de la conversación, complementaron el sentido del título y lo expandieron.

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Según la curadora, esta antología fotográfica no toma una posición ideológica, “se distancia de los debates a nivel político y mira a las víctimas en territorio obligadas a transitar en los rastrojos de la violencia”. Por eso es “el testigo”, el que observa pero no se para en ningún lado de la balanza. Pero para Abad Colorado sí hay un bando desde el cual opera la obra en su totalidad. A pesar de negarse a tomar un partido político, el fotógrafo deja muy claro que le apuesta al “partido de la vida”. Y que la intención del nombre de la exposición parte de una interpelación de Abad a su público, a quienes ven sus fotos, e implica también un reto a aquellos que se niegan a confrontar la realidad de un conflicto de más de medio siglo. “Mientras no entendamos que lo que le pasa al otro me tiene que pasar a mí, vamos a seguir siendo cómplices de ese atropello”, sostuvo.


Andrés Páramo, Jesús Abad Colorado y María Belén Sáez de Ibarra conversaron sobre El testigo en la Carpa del Mañana en la FILBo. Foto: Mauricio Flores.

Pero para hacer de esta una exposición contundente, hizo falta un proceso riguroso de curaduría, pues su acervo fotográfico abarca cientos de imágenes desde 1992 y no ha parado de engrosarse desde entonces. “Ha sido el reto más grande de mi vida”, dice Sáez. Para ella y para Abad Colorado fue importante pensar la exposición de manera que el público pudiese entender cómo opera el conflicto en secuencia; en lo que ella llama “una constelación”. Así, los espectadores pueden observar instancias que dan cuenta del momento del crimen, de sus consecuencias inmediatas, de los efectos que este tiene sobre sus sobrevivientes y, cuando es posible, de los procesos de sanación y perdón en la comunidad en la que este tomó lugar.

Estas constelaciones también deben ser organizadas espacialmente. Y era importante, recalcó Sáez, hacerlo por dinámicas del conflicto. La primera sala de la exposición es llamada “Tierra callada” y se enfoca en procesos de desplazamiento y de crímenes contra la naturaleza. “No hay tinieblas que la luz no venza” es la segunda sala, y esta hace énfasis en la desaparición forzada, el secuestro y el asesinato de líderes. “Es una sala tremendamente oscura”, declara la curadora. La tercera sala es “Aún así me levantaré”, en la que están constelaciones de crímenes que, según Sáez, “reúnen emblemáticamente el horror de esta guerra”. Por último, la cuarta sala es titulada “Pongo mis manos en las tuyas”, que da cuenta de un acto de confianza en el otro, de una reconstrucción de vidas, de manos agarradas en medio de la adversidad.

Sin embargo, hay un proceso curatorial previo al de las salas de exposición y es la toma de decisión con respecto al color de las fotos. En un reportero gráfico como Abad Colorado, estas decisiones nunca son aleatorias. “Sobre todo en situaciones de dolor, las he buscado siempre en blanco y negro porque es el tema de la memoria, es el tema del respeto. Yo lo he planteado varias veces: a mí el color me agrede”, explicó. Hay momentos, sin embargo, en que el color puede insistir su presencia en la foto: “Yo veo a una mujer wayúu vestida de rojo porque el rojo para los wayúu es resistencia, es fuerza. Mal haría yo en sacarla en blanco y negro”. Pero, en términos generales, Abad Colorado afirmó que deja el color para situaciones más festivas, como la vida misma, la naturaleza, la infancia.

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Sáez complementó diciendo que el color es a veces un recurso en la exposición que se utiliza para quebrar la rutina de una sala predominantemente en blanco y negro. “Despierta la mirada y despierta la conciencia”, afirmó la curadora, quien insiste que en ocasiones, tras ver mucha información se necesita de un movimiento que genere ese despertar. Y ocurre lo mismo con los formatos, que están intercalándose para dar dinamismo a la exposición.

Pero tal vez el proceso curatorial más primitivo, empático y ético recae en saber cuándo se cierra el lente. Cuándo no se debe tomar una foto.


Jesús Abad Colorado dejando un mensaje en la Carpa del Mañana tras el conversatorio. Foto: Mauricio Flores.

Jesús Abad declaró en principio lo obvio, y es que una cámara puede no ser bienvenida en diversos contextos de violencia. La idea la acompaña con una anécdota de 2012, cuando las Farc mataron a un líder espiritual en Cauca. Tras ver a su hijo, arrodillado, con las manos en alto frente al cuerpo del líder asesinado, y pidiéndole la paz para los pueblos indígenas, para los negros y, en general, para Colombia, Abad supo que esa era la foto que él debía tomar. Sin embargo, el hijo de la víctima había pedido que se respetara ese momento. Después podría tomar las fotos. El fotógrafo explicó que honró su palabra porque “una imagen o una noticia no pueden ser más importantes que la vida y que el respeto a la humanidad de una persona o una comunidad”.

Para Jesús Abad Colorado las fotos no son primariamente una muestra artística. “Él siempre dice que la belleza no es ética y que la guerra no es estética”, complementó Sáez en un momento. Hay, antes que cualquier otra cosa, un compromiso en esas historias narradas desde el lente, y cuyos protagonistas suelen ser los colombianos que más han perdido. “¿Por qué voy hasta alla? ¡Porque quiero dejar ese testimonio, pero porque no quiero que se repita!”. Por eso no podemos tomar la elección de no saber lo que ha pasado con nuestro conflicto armado. Por eso debemos mirarnos en ese espejo roto de la guerra. Por eso debemos ser testigos.

Vea abajo la conversación completa:

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La Carpa del Mañana de ARCADIA es posible gracias a una alianza con el British Council, que este año cumple ochenta años en Colombia. Cuenta con el apoyo de Air Canada, la Embajada de Canadá en Colombia, Confiar Cooperativa, la Universidad EAN, FESCOL, la Ford Foundation, la Embajada de Francia en Colombia y ONU Migración. Agradecemos, asimismo, el apoyo en la programación a la FILBo, la Cámara Colombiana del Libro, Corferias, Crea, la Alcaldía de Bogotá, la Universidad Nacional, Fundalectura, la Fundación Puntos de Encuentro, Semana en Vivo, Semana Historia, Suecia y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

La Carpa del Mañana de ARCADIA es respaldada por La Comisión de la Verdad, la JEP y la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, quienes han estado detrás de la iniciativa y la han apoyado desde su inicio. Al tener este espacio en el que se habla de Colombia, su futuro y sus expectativas, era fundamental y obvio contar con el apoyo de estas tres entidades que, sin duda, están profundamente vinculadas con el camino que está tomando el país y el que puede llegar a tomar en un futuro.

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