Flujos (2016), videoinstalación de Edwin Sánchez. El territorio no está en venta (2011-16), instalación de María Buenaventura. Acupuntura urbana (2016), instalación de Andrés Felipe Gallo. El segundo viaje (2015), video de Alberto De Michele.  Flujos (2016), videoinstalación de Edwin Sánchez. El territorio no está en venta (2011-16), instalación de María Buenaventura. Acupuntura urbana (2016), instalación de Andrés Felipe Gallo. El segundo viaje (2015), video de Alberto De Michele.

¿Crear o curar?

El 44 Salón Nacional de Artistas en Pereira revivió un debate que en tiempos del arte contemporáneo ha cobrado mayor relevancia: ¿son hoy los curadores más importantes que los artistas? Ahora, luego de ArtBo 2016, revisamos la labor de una figura cuya importancia, quizá, se ha sobredimensionado.

2016/10/26

Por Halim Badawi* Bogotá

En nuestro tiempo, los curadores de arte pueden llegar a tener una visibilidad mayor que los artistas. Gracias a los medios de comunicación, los diversos agentes del campo del arte (especialmente críticos y curadores) han venido ganando un protagonismo mayúsculo, que algunos señalan como perjudicial, como un distractor en el proceso de valoración social de los artistas y sus obras. En este concierto, la figura protagónica del curador suele ser objeto de una de las críticas recurrentes al sistema del arte contemporáneo: por un lado, algunos arguyen que la obra conceptual, al partir de una idea, puede ser acomodada por el curador según criterios intelectuales, afectivos o simplemente amiguistas, lo que le permitiría manipularla, dotarla de nuevos sentidos y engarzarla hábilmente en una exposición o en un proyecto editorial, favoreciendo a ciertos artistas, esto, por gracia del juicio curatorial y no por contenidos “intrínsecos” a la obra. Por otro lado, suele señalarse al curador como la principal instancia de legitimación del arte contemporáneo, una figura que “pone su prestigio” en el artista, un profesional que habría reemplazado al crítico finisecular y además se habría interpuesto entre el galerista y el artista (una relación que en el arte moderno parecía más espontánea, más derivada del “buen ojo” del galerista que de la mediación de un tercero).

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