Rebeldes argelinos o tunecinos posan en mayo de 1955, durante las guerras de independencia de esos países. Rebeldes argelinos o tunecinos posan en mayo de 1955, durante las guerras de independencia de esos países.
  • El psiquiatra y revolucionario Frantz Fanon.
  • El actor Danny Glover y el director de cine Göran Hugo Olsson, en Sundance.
  • Violencia preocupante

    Tras el ojo del director sueco Göran Hugo Olsson, un documental recupera las ideas del psiquiatra y filósofo martiniqués para mostrarnos cómo el mundo sigue girando alrededor de una idea colonialista que está lejos de ser superada.

    2014/12/10

    Por Andrea Cadelo* Londres




    Mira, ¡un negro!”, “Mamá, ¡mira a ese negro! ¡Estoy asustado!”, escuchó decir Frantz Omar Fanon a un niño, un día a comienzos de los años cincuenta, cuando caminaba por las calles de París. El “negro” era él. Había nacido el 20 de julio de 1925 en Fort-de France, la capital de la entonces colonia francesa de Martinica. Su padre, Casimir Fanon, descendiente de esclavos provenientes del África Occidental y funcionario del imperio francés, concretamente inspector de aduanas. Su madre, mulata por la sangre blanca que una familia proveniente de Alsacia aportara a sus ancestros también de esclavos africanos, era dueña de una miscelánea. Sin duda, los padres de Fanon, además de gozar del capital simbólico que los ancestros blancos de Eléonore Fanon otorgaban en una isla en el que el poder económico, político y social lo detentaba una minoría de colonos blancos, disfrutaron de cierta solvencia económica y de los privilegios a los que solo un 4 % de la población negra de Martinica accedía. Por ejemplo, pudieron mandar a sus hijos al único colegio privado no exclusivo para blancos de la isla. Fue allí, en el Lycée Schoelder, en donde Frantz Fanon estudió. En el marco de una educación colonial ‘asimilacionista’, las primeras palabras que el pequeño Frantz aprendió a escribir fueron “Je suis français”, tal como Patrick Ehlen nos cuenta en su biografía. Y en vez de estudiar sobre la historia del tráfico de esclavos o de las plantaciones de azúcar en las que la mayoría de los martiniqueses todavía trabajaban, repetía, junto a sus compañeros de clase, casi todos nietos de esclavos: nuestros ancestros son los galos. Así pues, cuando la guerra estalló, los nazis ocuparon Francia y las tropas del pro-nazi régimen de Vichy invadieron la isla, Fanon escapó a Dominica y se unió a las Fuerzas Francesas Libres, con el firme objetivo de combatir por la expulsión de los alemanes y poner a salvo el legado humanista europeo que los nazis tenían en jaque. Tenía entonces 18 años y, en nombre de la madre patria, prestaría servicio tanto en el norte de África como en la Francia continental.

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