Salón de belleza bogotano, 1945. Archivo fotográfico de Sady González/ BLAA Salón de belleza bogotano, 1945. Archivo fotográfico de Sady González/ BLAA

Suenan timbres, Luis Vidales

2014/01/23

Por Lina Vargas

Un grupo dice que tu libro es malo por unos motivos y otros sustentan que es pésimo por motivos completamente diferentes”, le contó al poeta Luis Vidales el parlamentario conservador Augusto Ramírez Moreno el día del lanzamiento de Suenan timbres, en 1926. Entonces Vidales, de 22 años, no era conocido como un poeta vanguardista, con inquietudes literarias similares a las de sus contemporáneos Vallejo, Borges, Arlt y Rilke, sino como un escandaloso sin lógica ni rima. El libro, eso sí, se agotó en un día. La razón la escribió el mismo Vidales: “Bogotá era una aldea, sin cine, sin deportes, sin servicio cablegráfico que la conectara con el mundo y hubo quizás un momento en que el sensacionalismo lo representé yo”.

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