Carlos Gardel Carlos Gardel

De cada amor que tuve tengo heridas

"El poeta hace un inventario de cada amor que tuvo porque, al igual que el ser humano real, el protagonista de los tangos es un reincidente sin remedio".

2013/09/11

Por Jaime Andrés Monsalve. Bogotá.

Muy pocos tangueros llevaron una vida de tango. La gran mayoría fueron padres de familia y esposos abnegados; con rutinas de artista, éxitos mayores o menores, y aventuras no necesariamente emparentadas con el desarraigo o la tribulación. Carlos Gardel no sentía nostalgia por estar anclao en París; nunca se trenzó a cuchilladas (la única vez que se enfrascó en una situación violenta trató de conciliar y se llevó un impacto de bala) y, sobre todo, jamás cayó en el remolino azaroso del amor que cantó en temas como Cuesta abajo o Tomo y obligo. Su filosofía al respecto era más cercana a la alegría de la milonga que a la desazón del tango: para qué hacer infeliz a una, pudiendo hacer felices a muchas, dicen que decía.

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