Mario Vargas Llosa en su casa, en Lima. Mario Vargas Llosa en su casa, en Lima.

“Pensé que iba a tener una vida de mucha limitación”

El apartamento de Vargas Llosa, en el barrio de Barranco, en Lima, se ha convertido en los últimos meses en un lugar de peregrinación. El nobel sigue pensando que lo más importante de su vida está en sus libros. Una entrevista íntima con Arcadia antes de llegar a la FILBo.

2014/04/22

Por Fernando Lozano Chávez* Lima

Mientras el fotógrafo y yo subíamos seis pisos en el ascensor que nos llevaría a encontrarnos con Mario Vargas Llosa –el escritor puntal del boom latinoamericano, el excandidato presidencial derrotado, el sartrecillo valiente, Zavalita, el premio nobel de literatura 2010–, pensaba en cómo nos recibiría. Recordaba que hacía poco le había escuchado decir -elegantemente- que detestaba las entrevistas y que luchaba por lo que él llama “defender su tiempo”. ¿Con qué cara uno le impide al novelista más importante de la lengua castellana en la actualidad seguir ejerciendo su labor? Ya arriba, en la morada del héroe (nombre provisional tomado de La ciudad y los perros, su primera novela), un amplio departamento en el distrito costero de Barranco, frente al mar de Lima, las dudas se despejaron con el cálido abrazo del atardecer que entraba de lleno a la terraza donde nos iba a recibir. Antes de ese lugar, a la derecha, está una oficina llena de papeles, libros y cosas que se serán donados a su casa-museo en Arequipa. A la izquierda, su imponente biblioteca, con miles de ejemplares. Vargas Llosa apareció al instante y lo primero que hizo fue aterrizar la imagen que tenía de él con un apretón no muy fuerte pero firme y amable. “¡No me digas! ¿Treinta restaurantes peruanos en Bogotá? Qué divertido, es una colonización, prácticamente”, bromeó comentando las incursión de la gastronomía peruana en la FILBo y en la ciudad.

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