'Upheaval'. Jared Diamond. Little, Brown and Company. 502 páginas. 'Upheaval'. Jared Diamond. Little, Brown and Company. 502 páginas.

Psicoterapia para naciones: el libro político del mes

‘Upheaval’ no ha sido traducido al español, pero seguramente pronto lo será. Y la razón no es precisamente su calidad.

2019/07/24

Por Laura Gil

Este artículo forma parte de la edición 165 de ARCADIA. Haga clic aquí para leer todo el contenido de la revista.

No faltarán analistas colombianos que citarán Upheaval como una biblia una vez sea tra- ducido al español. Jared Diamond adqui- rió estatus de profeta moderno con Armas, gérmenes y acero, publicado en 1997, y luego con Colapso, de 2005. Si en el primero se ocupaba de por qué unas civilizaciones perduran, y en el segundo, de cómo se desmoronan, en Upheaval Diamond explora cómo los países sobreviven a las crisis. 

A los veintiún años, Diamond dudó de sí mismo cuando, acostumbrado a un historial de estudiante brillante, se sintió incapaz de cumplir con un experimento requerido por su asesor de doctorado en Cambridge. Este incidente, que bien podría haber sido considerado menor por una mente menos exigente, lo hundió en una depresión que lo llevaría a cuestionar su elección de la Fisiología como profesión.

El autor, entonces, partió de esa experiencia para plantear que los elementos de psicoterapia que les permiten a las personas superar desafíos como el que enfrentó en su juventud también les sirven a las naciones para franquear sus convulsiones. Así, asemeja las crisis personales a las nacionales y, como si se tratara de un manual de autoayuda de esos tan comunes en las estanterías de psicología pop, identifica doce factores para los Estados: consenso de la existencia de una crisis, aceptación de responsabilidad, delineación de los problemas, apoyo material y financiero de otros países, uso de modelos exitosos, identidad nacional, autoevaluación honesta, experiencias históricas de superación, manejo del fracaso, flexibilidad ante retos específicos, valores nacionales y capacidad de entender/enfrentar limitantes geopolíticas.

El texto ha sido criticado por su falta de rigor científico. Pero el mismo Diamond aclara que su tesis está pendiente aún de confirmación cuantitativa y su libro no es más que una exploración narrativa.

El problema está en que ni siquiera como relato convence. Basta con considerar el primer componente. ¿Cómo conseguir un entendimiento común? ¿No se sumergen en las crisis las sociedades justamente porque están divididas? ¿Cómo reafirmar la identidad en medio de la conmoción? ¿No es ella la primera víctima? ¿Y dónde quedan los valores cuando la raíz de muchas crisis está con frecuencia en el cuestionamiento de aquellos asumidos como inamovibles?

Si el modelo propuesto no persuade, los estudios de casos son un deleite. Era de esperarse que un escritor que transitó de la fisiología a la geografía pudiera combinar disciplinas con soltura y elegancia. Finlandia, Japón, Chile, Indonesia, Alemania y Australia fueron los países seleccionados no por su valor ilustrativo para el planteamiento, sino porque Diamond vivió en ellos o los conoció mejor. Estos capítulos, llenos de información, salvan al libro del olvido. Ninguno logra acomodarse a la receta psicoterapéutica de Diamond, pero en todos queda expuesta la fragilidad de la democracia y los mecanismos de resiliencia. De Estados Unidos se ocupa al final y deja entreabierta la posibilidad del derrumbe democrático.

En el análisis de la historia finlandesa reposa lo más interesante del texto. Este país se vio obligado a adecuar sus políticas conforme a su espacio geopolítico como vecino de la Unión Soviética, hasta el punto de aceptar recortes democráticos para garantizar su independencia. La descripción sin juzgamiento de la finlandización, que Occidente en su momento rechazó, pone de presente que la geografía importa y, más allá de las dinámicas globalizadoras, permanece inescapable.

No puede uno evitar imaginar cómo sería un capítulo sobre Colombia. Si la superación de una crisis requiere un conocimiento crítico de sí mismo, aquí estamos lejos de ver la luz al final del túnel. ¿Cómo se lleva a una nación a psicoterapia? Nuestra sociedad la necesita, pero no está en Upheaval la respuesta.

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