Médico, inventor, fotógrafo, escritor y una de las mentes más brillantes del Japón de la posguerra, Kb Abe es autor de obras imprescindibles como La mujer de arena o El hombre caja. Médico, inventor, fotógrafo, escritor y una de las mentes más brillantes del Japón de la posguerra, Kb Abe es autor de obras imprescindibles como La mujer de arena o El hombre caja.
  • Atravesar la noche

    Este año, Kobo Abe, uno de los escritores fundamentales de la posguerra, habría cumplido 90 años. Sus libros, películas y ensayos se adelantaron por lo menos 50 años al predecir un mundo absurdo de hombres y mujeres solos.

    2014/08/21

    Por Álvaro Robledo C.* Bogotá

    Kimifusa Abe nació en Tokio el 7 de marzo de 1924 y, como es normal en muchos de los escritores de ese archipiélago, cambió su nombre: Kobo fue su elección. Pasó los primeros años de su vida en Manchuria, entonces Manchukuo, protectorado japonés, una nación abstracta que no era ni china ni japonesa, gobernada por Puyi, el último emperador de la dinastía Qing, otro títere más del destino. Desde ese momento comprendió que el patriotismo es un concepto que es usado exclusivamente para hacer la guerra. De su infancia guardaría el amor por el desierto y los insectos, además de la idea para la construcción de un aparato óptico, parte de su faceta como inventor: un retrovisor que le permitiera caminar de espaldas al viento que le congelaba las orejas y la nariz. Regresó a Japón en 1940 y se radicó en la isla de Hokkaido, al norte, también llamada “el país de nieve”. En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, continuó con sus estudios de Medicina en la antigua Universidad Imperial de Tokio de donde egresó como ginecólogo en 1948, profesión que nunca ejercería. En 1946, durante la escasez de la posguerra y siguiendo con su vena como inventor, desarrolló y puso en el mercado una exitosa marca de gaseosas. Luego de graduarse como médico se dedicó de lleno a la escritura. Ganó el famoso Premio Akutagawa, en 1951, reconocido trampolín a la fama para los escritores noveles japoneses, por su novela La pared, compuesta por El crimen del señor Karuma, El tejón de la torre de Babel y El capullo rojo. Desde esta primera novela se advierten sus temas recurrentes y un deseo precoz por ser un escritor diferente, ajeno a las modas literarias del samurái, el cerezo en flor y el elegante abandono, que habían hecho famosos en el exterior a Yasunari Kawabata y a su némesis contemporánea, amigo en la otra orilla del espectro político y artístico, Yukio Mishima.

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