Carmelo es conocido como el heredero de Andrés Landeros, el impulsor de la cumbia sabanera. Cortesía Sonidos Enraizados. Carmelo es conocido como el heredero de Andrés Landeros, el impulsor de la cumbia sabanera. Cortesía Sonidos Enraizados.

Carmelo Torres y el futuro de la cumbia

El mayor exponente de la cumbia sabanera habló con Arcadia sobre los cambios que ha tenido este género, su nuevo disco y sus próximas giras.

2018/02/08

Por Revistaarcadia.com

La mayoría de los viejos músicos de provincia se han tenido que acostumbrar al olvido de su público, pero entre ellos no está el maestro de la cumbia sabanera Carmelo Torres. Lo demostró con el concierto que ofreció el pasado 3 de febrero en la Universidad de los Andes, que contó con más de 300 personas, la mayoría jóvenes, que se reunieron para rendirle un sentido homenaje por su aporte a la riqueza musical del país.  

Virgen de la Candelaria y La pava congona, fueron algunas de las canciones icónicas que tocó Torres en los Andes, porque según él, se ha dedicado a hacer sonar los ritmos sabaneros para no perder la tradición. Son obras que fueron compuestas por el maestro de Torres, Andrés Landeros.

En su misión de defender esta música, Torres ha sabido hacer un buen ejercicio. En una de sus visitas a Bogotá un par de músicos jóvenes lo buscaron porque querían tocar con el heredero de Andrés Landeros. Encontraron el espacio indicado en un bar llamado Matik Matik, ubicado en Chapinero, y con su acordeón Torres tocó para un público joven que, gran sorpresa para él, bailaba cumbia.

Aunque siempre supo que un acordeonero de la sabana debe ser versátil, porque debe interpretar cualquier ritmo, no sabía que tendría que poner a prueba su talento a los 65 años con músicos como Edson Velandia, de Velandia y La tigra, y Mario Galeano, integrante el proyecto musical Ondatropica. Músicos que, despúes de hacer un concierto improvisado, lo invitaron a grabar algunas canciones para su proyecto Los Toscos.

Arcadia estuvo presente en el concierto y habló con Carmelo Torres sobre esta colaboración con Los Toscos, sobre sus nuevos proyectos y el futuro musical de su pueblo, San Jacinto

Su música es la cumbia sabanera, la misma de Andrés Landeros, que era gaitero. ¿Cómo surgió la idea de tomar los ritmos de la gaita y pasarlos al acordeón?

El maestro Landeros tenía raíces gaiteras, el papá de él era gaitero y tenía tíos que eran tamboreros e interpretaban los ritmos de gaita. Con el tiempo, se unió a los grupos de gaiteros como acordeonero. Finalmente, despúes de un recorrido musical, se le ocurrió pasar los ritmos de la gaita a las notas del acordeón. Y le funcionó a nivel mundial. Yo lo acompañé en muchas fiestas familiares y casetas. Fue una época inolvidable. 

¿Usted cree los músicos deben seguir un camino arriesgado y creativo como el que siguió Landeros?

Claro que sí, uno tiene que innovar. La juventud está evolucionando y uno tiene que tratar de seguir componiendo para ellos, pero cuidando la esencia y el estilo de la cumbia tradicional.

Es precisamente lo que usted está haciendo, se subió a una tarima en Bogotá con músicos jóvenes para tocar ante un público joven. ¿Cómo se dio ese encuentro?

Eso fue una innovación loca que hicimos con Los Toscos (una banda de jazz experimental de Bogotá, compuesta por Juan David Castaño en la percusión, Santiago Botero en el bajo, Kike Mendoza en la guitarra, Pedro Ojeda en la batería y Mario Galeano en la guacharaca). Los conocí en Bogotá y a ellos les gustó mucho mi música, y como estaban trabajando en algunos proyectos de cumbia, me dijeron que si me le medía a grabar algunas canciones con ellos. Les dije que sí. Sin ensayar, nos montamos al escenario y nos fue muy bien. Luego nos fuimos para el estudio y grabamos. Todo salió bien, porque los pelaos tienen swing, son muy buenos.

Concierto de Carmelo Torres en la Universidad de los Andes. Foto: Diego León Osorio.  

Durante el concierto que dio en la Universidad de los Andes Orlando Landeros, hijo de Andrés Landeros, dijo que estaba impresionado porque la cumbia aún está de moda en Bogotá. ¿Sucede lo mismo en San Jacinto, su pueblo?

Estamos tratando de rescatar esos ritmos de la cumbia, porque hace un tiempo la cumbia estuvo opacada, porque a la juventud no le gustaba la gaita y la cumbia, sino el reggaeton. Hoy, con el Festival Autóctono de Gaitas de San Jacinto se hacen ruedas de cumbias para integrar a la gente mayor, jóvenes y niños.

Así como hay músicos de Bogotá que quieren tocar cumbia sabanera, también hay otros que están haciendo mezclas con la cumbia en vinilos, como lo hace Ondatrópica. ¿Qué piensa de esta forma de presentar la cumbia?

Bueno, después de que los grupos conserven la tradición de la cumbia campesina, no me molesta. Lo importantes es que lo que vaya en el centro sea la cumbia, no importa que alrededor la vistan con seda.

Estos jóvenes de los que estamos hablando son de la ciudad, pero usted y Andrés Landeros son del campo. ¿Eso influye mucho en la forma de tocar?

Claro, uno se inspira en los cantos de los pájaros, en los cultivos y en muchas cosas del campo. Aunque yo solo estuve trabajando en la finca hasta los 16 años, porque desde que aprendí a tocar el acordeón abandoné el campo y solo he vivido de la música.

¿Hay nuevos músicos empiricos de San Jacinto?

Sí, hay varios pelaos que están interesados en tocar cumbia. Es que la mayoría de los que aprenden allá son empíricos porque no hay academias. En este momento están saliendo dos bisnietos de Andrés Landeros, uno que está tocando con los gaiteros de San Jacinto que se llama Jeison Landeros y otro que se llama Robert Landeros.

¿Este año que planes tiene?

En julio tenemos una gira por Canadá, Estados Unidos, Francia, Polonia y posiblemente vamos a Alemania por segunda vez. Y en octubre vamos de nuevo para México.

¿Qué quiso decirle a su público con su último disco Me recordarán?

Es un logro. Yo tuve una idea con Lucía Ibañez, mi mánager, de hacer un disco que fuera todo tradicional. Por ejemplo, que el único sonido electrónico fuera el del bajo. Lo logramos y gracias a Dios se está vendiendo. Y Me recordarán es una canción de un primo mío que se llama Agustin Quiroz , él se la hizo a los amigos y a su familia para decirles que lo recordaran el día en que se muera (risas).

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