1. La joricamba/Cristal (1971), de La Columna de Fuego. 2. Psicodelicias (1967), de Los Flippers. 3. Elkin y Nelson (1974), de la banda homónima. 4. En el maravilloso mundo de Ingesón (1968), de Los Speakers. 1. La joricamba/Cristal (1971), de La Columna de Fuego. 2. Psicodelicias (1967), de Los Flippers. 3. Elkin y Nelson (1974), de la banda homónima. 4. En el maravilloso mundo de Ingesón (1968), de Los Speakers.

La desmemoria rockera de Colombia

A pesar de que en Europa nuestros pioneros del rock son valorados y sus trabajos se reeditan en formatos como el vinilo, en Colombia sigue campeante la idea de que lo viejo merece ser olvidado. Conseguir un disco de Los Daro Boys o de Los Yetis en el mercado del usado es prácticamente imposible. ¿Vendrán mejores tiempos?

2016/08/23

Por Jacobo Celnik* Bogotá

Desde la publicación del disco debut de los Daro Boys, en 1962 hasta el memorable trabajo homónimo de Génesis, en 1974, las bandas pioneras del rock en Colombia transitaron por una escena que intentó aprender, a las carreras y con las uñas, cómo grabar, producir, publicar y promocionar discos de rock. Un entorno complejo y no por menos fascinante, vanguardista y por momentos muy descuidado con la preservación de su acervo. Los Speakers, Los Flippers, Los Ampex, Time Machine, Siglo Cero, Los Yetis, Los Young Beats, The Walflower Complextion, Banda Nueva, Malanga y Columna de Fuego, por citar algunos ejemplos, intentaron construir memoria y legado en el rock local a través de álbumes y sencillos que con el tiempo se convertirían en incunables despreciados por la industria local y altamente valorados por coleccionistas y arqueólogos del rock a nivel mundial. Tesoros de altísimo valor cultural para nuestro país, reeditados ocasionalmente por sellos que aún conservan sus derechos (Bambuco, Codiscos, Sony, Fuentes), pero escépticos en la actualidad para mantener vivo y activo su legado. Hoy conseguir un disco de rock colombiano prensado en los años sesenta y setenta es imposible. Por lo menos a nivel local.

Para leer este artículo completos:

Ed. 168

Este contenido hace parte de nuestra edición impresa: exclusiva para suscriptores.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 168

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.