Sympathy for Mr. Vengeance (2002) del director surcoreano Park Chan-wook. Sympathy for Mr. Vengeance (2002) del director surcoreano Park Chan-wook.

El paralelo 38

Más allá de los macabros juegos de poder del niño-dictador, las dos Coreas apenas si logran intuirse la una a la otra. ¿Lograrán las artes acercarlas?

2013/05/20

Por Andrés Felipe Solano* Seul

En el país de los Kim no existe la literatura, la música o el cine más allá de la propaganda. El arte está para glorificar al partido y punto. Aun así, Corea del Norte y la dinastía comunista que rige la nación desde que la península fuera partida en dos de un hachazo a mediados del siglo XX, ha sido tierra fértil para los creadores extranjeros. Basta tirar una pequeña semilla en aquel campo y crecerá rápidamente una planta, la mayoría de las veces monstruosa, es cierto. La última creación relacionada con el que es de lejos el país más extraño del mundo, se titula The Orphan Master’s Son. La novela de Adam Johnson ganó hace apenas unas semanas el Premio Pulitzer, cuando todavía reverberaban las palabras del nieto de la dinastía, Kim Jonh-un: “Convertiremos a Seúl y a Washington en un mar de fuego”.

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