En primer plano Henri Cartier-Vresson, el 6 de abril de 1974 durante una conmempración en honor al presidente Georges Pompidou. En primer plano Henri Cartier-Vresson, el 6 de abril de 1974 durante una conmempración en honor al presidente Georges Pompidou.

El ojo que descubre el orden del mundo

Hedonista, profundo conocedor del alma humana, viajero incansable y un oportunista histórico: así se ha calificado el trabajo de uno de los testigos de excepción del siglo XX. Ahora, una exposición en París lo celebra como el inventor del “instante decisivo”. Un homenaje.

2014/05/23

Por Hernán D. Caro*

Acaso el mejor artista no sea el que crea realidades insólitas por completo distintas a la nuestra, sino el que logra transformar el modo en que percibimos nuestra propia realidad. Quien ha leído a Kafka con ardor describe la sensación que produce el mundillo insoportable de las oficinas públicas haciendo referencia al escritor. El laberinto mugriento y envuelto en neblina que los turistas japoneses esperan encontrar en Londres es una invención de Charles Dickens. Y hordas de europeos imaginan a Latinoamérica –no sin algo de razón– como el lugar hirviente, polvoriento y solo en apariencia descabellado de los libros de García Márquez.

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