'Palacio Real', de José Manuel Ballester. Reinterpretación de 'Las Meninas' de Velásquez. 'Palacio Real', de José Manuel Ballester. Reinterpretación de 'Las Meninas' de Velásquez.

Antología de la cuarentena

Catorce días de aislamiento, un poema diario para tiempos de crisis.

2020/03/17

Por Alejandra Algorta*

DÍA UNO

Tania Ganitsky

El mundo va a acabarse antes que la poesía
y habrá nombres para diferenciar el olvido de la fauna
del olvido de la flora.
La palabra esqueleto solo se referirá a los restos humanos
porque habrá una forma particular
de describir el conjunto de huesos
de cada especie extinta.
Habrá un nombre para designar la última chispa de fuego,
un nombre primitivo como el del maíz
y otro para la transparencia del río
que muchos se habrán lanzado a atrapar
al confundirla con sus almas.
Las crías nacidas ese día no se tendrán en cuenta,
pero la palabra parto sustituirá la palabra ironía que ya habrá sustituido
la palabra tristeza.
Y habrá un léxico de adioses,
porque se dirán de tantas formas
que llenarán un libro entero, que es lo que quedará del amor,
de la literatura.
El mundo va a acabarse antes que la poesía
y la poesía continuará afirmando su devoción a lo perdido.

DÍA DOS

Todos los animales muertos

Tomás González

No los salvaron los cascos.
No los salvaron los cantos ni las plumas.
Su agilidad los perdió.
Los perdió la velocidad de su carrera,
el color de los penachos, el grosor de las corazas,
la belleza de su vuelo.

DÍA TRES

No salgas de tu cuarto

Joseph Brodsky

No salgas de tu cuarto, no incurras en error.
¿Para qué quieres sol si ahí tienes cigarrillos?
Afuera todo es fútil, es especial el júbilo.
Solo apúrate al baño pero regresa al cuarto. 

Oh, no salgas del cuarto, no llames un taxi.
Porque, mira, el espacio es solo un corredor
que acaba en los fusibles. Si entra, viva, una joven
boquiabierta, solo échala, no le quites la ropa. 

No salgas de tu cuarto. Finge que estás en quiebra.
¿Qué puede ser más bello que la silla y el muro?
¿Por qué dejar el sitio al que regresarías
el mismo que ahora eres o quizá más herido?

Oh, no salgas del cuarto. Baila bossa nova
desnudo en tu gabán, descalzo en tus sandalias.
El umbral huele a cera y a col y tú has escrito
ya demasiadas letras, una más para qué. 

Oh, no salgas del cuarto. Dale al cuarto un atisbo
de cómo se ve. Además, “incognito
ergo sum” como dijo la sustancia a la forma.
No salgas de tu cuarto. ¿Piensas que aquello es Francia?

¡No seas un tonto! Sé lo que no fueron otros.
No salgas de tu cuarto. Dale vida a tus muebles.
Fúndete en la pared. Mueve el armario. Aíslate
así de Cronos, cosmos, eros, raza, virus. 

DÍA CUATRO

Siempre

Alejandra Pizarnik

A Rubén Vela

Cansada del estruendo mágico de las vocales
Cansada de inquirir con los ojos elevados
Cansada de la espera del yo de paso
Cansada de aquel amor que no sucedió
Cansada de mis pies que sólo saben caminar
Cansada de la insidiosa fuga de preguntas
Cansada de dormir y de no poder mirarme
Cansada de abrir la boca y beber el viento
Cansada de sostener las mismas vísceras
Cansada del mar indiferente a mis angustias
¡Cansada de Dios! ¡Cansada de Dios!
Cansada por fin de las muertes de turno
a la espera de la hermana mayor
la otra la gran muerte
dulce morada para tanto cansancio.

DÍA CINCO

casa paterna

Fátima Vélez

esta cosa liberada de formas
parece a simple vista
la casa que todos quisiéramos tener
el centro de toda lejanía 

más cerca
no es pared
es cáscara de un orden
los objetos contra los pobres rincones
las pobres ventanas
los pobres estanques
y la vida de los peces
no sabemos dónde va a parar
expulsada de sus formas redondotriangulares
por la ira de un padre
que no se quita nunca el sombrero 

eso de allá soy yo
esa manera de acercarme al pan
no podríamos llamarla hambre
es la manía de buscar dictados en las formas del brócoli
lo heredé de los que dijeron: si reconozco la planta venenosa de la no venenosa sobreviviré y hasta revelaré el desastre por venir
si el olfato me basta para seguir el transcurrir de la zanahoria
y morderla para cerrar los ojos
ante el flujo del naranja
la absorción del naranja

a la altura de una hormiga
ahora quiere ponerme a trabajar
si ella tuviera mi tamaño
haría conmigo a la cruda
lo que hago yo con esta carne desmechada

sin darnos cuenta el refugio huye
sin más pared que los deseos
de un padre
que no se quita nunca el sombrero 

repetición del día martes una y otra vez
repetición del día domingo una y otra vez 

si nos acercamos
podemos ver
lo blando saliendo del horno
aroma del miedo a la una en punto

DÍA SEIS

ejercicio 32

Paulo José Miranda

y un día despertamos
hay un infierno creciendo del estómago hasta la boca
los niños gritan en la calle
persiguiendo una pelota y un sol pobre
que revuelve los botes de basura 

arrastra por todo el cuarto una dificultad para respirar
los pájaros cantan
yendo y viniendo de los nidos del balcón
y el humano busca una ventana dentro de su cuerpo
abre una pared
un pequeño corte en la garganta

no hay ni una noche en la que no adormezca con miedo
no le tema a la muerte
sino al despertar

arrastrar una enfermedad es alimentar un imperio 

DÍA SIETE

Cuarteto de Pompeya

Fabio Morábito

En Pompeya, entre otros cuerpos petrificados por las lavas y cenizas de la erupción del Vesubio (año 79), se conservan los de un hombre y una mujer en el acto amoroso.

I
Nos desnudamos tanto
hasta perder el sexo
debajo de la cama,

nos desnudamos tanto
que las moscas juraban
que habíamos muerto.

Te desnudé por dentro,
te desquicié tan hondo
que se extravió mi orgasmo.

Nos desnudamos tanto
que olíamos a quemado,
que cien veces la lava
volvió para escondernos.

II

Me hiciste tanto daño
con tu boca, tus dedos,
me hacías saltar tan alto

que yo era tu estandarte
aunque no hubiera viento.
Me desnudaste tanto

que pronuncie mi nombre
y me dolió la lengua,
los años me dolieron.

Nos desnudamos tanto
que los dioses temblaron,
que cien veces mandaron
las lavas a escondernos.

III

Te frotabas tan rápido
los senos que dos veces
caí en sus remolinos,

movías el culo lento,
en alto, para arrearme
a su negra emboscada,

su mediodía perenne.
Abrías tanto su historia,
gritaba su naufragio...

Nos desnudamos tanto
que no nos conocíamos,
que los dioses mandaron
la lava a reinventarnos.

IV

Te desmentí de cabo
a rabo devolviéndote
a tus primeros actos,

te escudriñé profundo
hasta escuchar la historia
amarga de tu cuerpo,

pues sólo el amor sabe
cómo llegar tan hondo
sin molestar la sangre.

Esa noche la lava
mudó su paisaje en piedra.
Tú y yo fuimos lo único
que se murió de veras.

DÍA OCHO

Cuando todos se vayan

Jorge Teillier

Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.

Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.

DÍA NUEVE

Fragmento de Bluets

Maggie Nelson

  1. En cualquier caso, ya no cuento los días.
  2. Quiero que sepas, si alguna vez lees esto, que hubo un momento en el que preferí tenerte a mi lado en lugar de todas estas palabras; preferí tenerte a mi lado que tener todo el azul del mundo.

DÍA DIEZ

Legítima defensa

Amalia Moreno

Quedarse arraigado
en cuerpo y alma
al filo del día
afincado hoy
empotrado en esta silla
a sangre y fuego.

Que no le arranquen a uno lo que es de uno
que no se lo quiten de las manos. 

DÍA ONCE

Convalecencia

Cristina Peri Rossi

Me pasé tres meses en la cama
con la pierna derecha en alto
jugando con la playstation.

—me había atropellado un auto—

cuando dejaba de jugar con la playstation
y buscaba un libro para leer
todos eran tristes
contaban cosas horribles
de los seres humanos
—no necesariamente guerras y torturas,
sino matrimonios, hijos, divorcios, infidelidades—

de modo que volvía a la playstation.

La literatura es un residuo,
un excremento de la vida.

II

Me pasé tres meses en la cama
con la pierna en alto
jugando con la playstation
—me había atropellado un auto—

Cuando dejaba de jugar con la playstation
y encendía la televisión
todas las cosas que veía eran horribles
asaltos asesinatos violaciones
guerras chismes pornografía

de modo que volvía a la playstation.

El televisor me lo había regalado
una amiga y nunca lo había encendido antes. 

DÍA DOCE

Agradecimiento

Wislawa Szymborska

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

“No les debo nada”,
diría el amor
sobre este tema abierto.

DÍA TRECE

Frank O‘Hara 

es principalmente que tu rostro
es como el cielo detrás del Sherry Netherland
azul en lugar de aire, tacto en lugar de remoto, cálido en lugar de rápido
eres tan íntima como una "copa" de vodka
y cuando llega ayer y nos molesta siempre dices NO
al principio no te creo pero dices no no no no
y muy pronto estoy sonriendo y haciendo lo que quiero otra vez

eso es muy importante

DÍA CATORCE

Tarde oscura

Luis Cernuda

Lo mismo que un sueño
Al cuerpo separa
Del alma, esta niebla
Tierra y luz aparta.

Todo es raro y vago:
Ni son en el viento,
Latido en el agua,
Color en el suelo.

De sí mismo extraño,
¿Sabes lo que espera
El pájaro quieto
Por la rama seca?

Lejos, tras un vidrio,
Una luz ya arde,
Poniendo la hora
Más incierta. Yace

La vida, y tú solo,
No muerto, no vivo,
En el pecho sientes
Débil su latido.

Por estos suburbios
Sórdidos, sin norte
Vas, como el destino
Inútil del hombre.

Y en el pensamiento
Luz o fe ahora
Buscas, mientras vence
Afuera la sombra.

* * *

*Editora y fundadora de Cardumen Libros.
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