Miles McMullan. Foto: León Darío Peláez Miles McMullan. Foto: León Darío Peláez

Una nueva manera de conocer las aves colombianas

Gracias a Rey Naranjo y una campaña de Indiegogo, Miles McMullan presentará una versión actualizada de su guía de los pájaros colombianos, un texto muy completo sobre la riqueza de aves en el país.

2017/12/19

Por Ana Gutiérrez

Miles McMullan es un apasionado por el trópico, por Colombia y, sobre todo, por los pájaros. El irlandés conoce el país desde 1989, pero no se vino a vivir permanentemente hasta 2005. Se casó con una mujer colombiana y estableció una familia mientras trabajaba de guía turístico, un empleo que le permitió conocer las regiones y las aves del país. A pesar de no ser biólogo, u ornitólogo, siempre ha estado interesado en los pájaros. En parte llegó a Colombia por ese interés, dado que el país cuenta con la mayor diversidad de aves en el mundo. Colombia tiene casi el 20% de las especies del mundo, lo que equivale a más o menos 1900 especies, y cada año se descubren más. En 2010, McMullan publicó un guía de los pájaros colombianos, que fue un éxito inmediato.

Pero en 2018, gracias a una alianza con Rey Naranjo y el apoyo de los donantes en una campaña de Indiegogo, McMullan presentará una versión actualizada del libro, ilustrada a mano por él. McMullan pretende que sea un libro para todos: fácilmente accessible, escrito en lenguaje comprensible y publicado en un momento histórico clave para la observación de aves en Colombia. Hablamos con McMullan sobre el proyecto, la naturaleza y el futuro de los pájaros que tanto aprecia.

¿Cómo se gestó esta nueva versión de la guía, que saldrá ocho años después de la original?

Conocí a los editores de Rey Naranjo en la Feria del Libro de Bogotá, compraron algunos de mis libros y después hablamos sobre hacer ese proyecto. Yo en ese momento estaba sin editorial para publicar el libro. Antes publiqué con una fundación, pero ya estaba buscando una editorial que podría manejar un poco mejor la publicidad y la distribución, para no tener los mismos problemas que teníamos antes con la fundación. Me gustó como trabajan. Se nota que son personas muy creativas, y eso es lo que me más gusta. Tradicionalmente los libros sobre aves se han hecho por biólogos para biólogos y no piensan mucho en el libro como un objeto que la gente quiere comprar y quiere tener.

Su libro ha sido muy popular, y esta reedición contó con un gran apoyo de los lectores por medio de una campaña de  crowdfunding. ¿Por qué cree que la gente ha reaccionado tan positivamente a una guía de pájaros?

Porque no ha habido un libro sobre las aves de Colombia desde hace unos tres años. Entonces la gente está anticipando un libro, y mucho. En 2018 parece que vamos a tener dos libros que van a salir: un libro grande y académico para los biólogos, en español, y el mío que va a ser mucho más pequeño. Es un libro de campo, en inglés, para visitantes y para aficionados. También vamos sacar el mismo libro con la misma editorial en español. Esto va a ayudar a fomentar el interés. Colombia es el país número uno en cuanto a aves en el mundo y hasta hace poco no había mucho interés. Publiqué el primer libro en 2010 y la gente empezó a comprarlo. En esa época era uno de los pocos (quizás éramos diez) guías bilingües de aves en Colombia. Hoy en día creo que he llegado a estar entre los peores [risas], porque ahora están estos muchachos de campo que entienden las aves, que conocen todos los caminos y que aprenden todo rápido. Yo no puedo competir con eso, estoy que me retiro del oficio.

Ilustración de aves de Miles McMullan. 

Este es un momento muy interesante para observar aves en Colombia, dado que serán accesibles muchos territorias que tradicionalmente no lo han sido.

¡Exacto! Estamos hablando principalmente de Urabá, los cerros en la frontera con Panamá, Cauca, Nariño (donde vivo yo), Putumayo, y hasta cierto punto, Puerto Inírida: todos lugares que ahora son accesibles y que antes no lo eran. No es solo porque estamos en un momento de posconflicto, también es porque estamos en un momento que está creciendo el turismo. Son más accesibles estos lugares porque el turista ya ha visitado a los sitios principales y quiere ir a un sitio nuevo. Ya ha ido a Chingaza, Antioquia, la Sierra Nevada, la Guajira.

¿Usted conoce esas zonas?

Vivo en Nariño y estoy dedicado a conocer lugares de la región que no han sido muy visitados. Yo, a diferencia de muchos guías, tengo una familia e hijos, entonces paso más tiempo en casa haciendo mis libros que explorando. Trabajé varios años, llevo más de una década de experiencia como guía nacional, y más que ir por mi cuenta he ido con grupos de turistas y he conocido así casi todo el país. También trabajé mucho tiempo como guía en el Amazonas. Viví en Bogotá, pero antes de eso viví en la Sierra Nevada en una zona rural. La Sierra Nevada es la joya en la corona de Colombia en cuanto a la biodiversidad.

Ilustración de aves de Miles McMullan. Foto: León Darío Peláez.

¿Cómo es el proceso de hacer un libro como el suyo? ¿Se hace en el día a día, en el campo, o después del recorrido?

Hay que conocer las aves, pero el libro se hace en casa. Para mí todo empieza en la calculadora: qué tan grande es el mercado, cuántas aves son, qué tan grande quiero que sea la página, cuántas aves van a caber en cada página. También incluye cosas como cuántas pinceladas necesito para cada pájaro, cuántos pájaros puedo hacer en un día, cuándo voy a morir de hambre. ¿Puedo terminar el libro antes? [risas] Todo es matemática.

Lo más destacado del libro son las ilustraciones, todas hechas a mano. ¿Cómo las hace? ¿Utiliza fotos de referencia?

Estudié Arte y Diseño, y me capacité como editor. Así que, además de las ilustraciones, hice todo el diseño gráfico. Considero una ventaja tener el control sobre todo el proceso: si este pájaro no cabe aquí, puedo ponerlo en Photoshop y mover la cola para que quepa. Pero no tomo muchas fotos. Tengo memoria suficiente para saber si se ve como el ave o no. Y si necesito fotos, busco en Google Images. Hay miles de miles de miles, porque el boom real de las aves es el de las fotos. Todos quieren regresar a casa con mejores fotos que sus amigos.

Ilustración de aves de Miles McMullan. Foto: León Darío Peláez.

¿Qué quiere lograr con esta nueva edición del libro?

Está hecho específicamente para popularizar las aves en un momento en que se está popularizando bastante el tema, pero todavía falta. Casi todos los que se interesan por las aves dicen que lo que los convirtió en locos por los pájaros fue la compra de un libro. Yo quiero que este también produzca eso.

¿Cómo ha visto la evolución del birdwatching en Colombia, especialmente en comparación con Europa?

En Colombia son bastante fanáticos y aprenden muy rápido. Más que todo lo hacen jóvenes. En Europa, Estados Unidos, Australia, lo que he visto es que la gente empieza a hacerlo cuando su cuerpo ya no da para el deporte. Estamos hablando de la generación baby boomer, que le quedan como opciones el golf o los pájaros. Aquí, en cambio, es un negocio. El avistamiento de aves en la naturaleza es el cuarto negocio del mundo en cuanto a pasatiempos. En Colombia no ha sido muy popular. Sin embargo, si vives en Mitú y no hay tantas oportunidades para hacer la cosas que se pueden hacer en Bogotá, puedes convertirte en guía. Así los muchachos de la zona rural pueden quedarse en su tierra. Ellos aprenden muy rápido y entienden cosas que ningún europeo sabría.

¿Ha visto que eso conlleva más aprecio por la riqueza natural, o es puramente una motivación económica?

Van de la mano. Es la misma biodiversidad que permite que sean tan buenos guías. Colombia es un sitio muy diverso y, a la vez, un sitio donde es difícil encontrar aves. Por ejemplo, en los bosques húmedos de las vertientes pacíficas, que tienen musgo en cada rama, es muy difícil encontrarlas. Un turista no puede encontrarlas solo, así que tiene que buscar un guía. Ese conocimiento es algo que viene con haber nacido aquí. Pero lo económico siempre pesa, claro, nadie puede pasar su vida buscando aves sin un trabajo.

Una de las grandes preocupaciones actuales es la conservación del medio ambiente. ¿Cree que este crecimiento en el conocimiento y avistamiento de pájaros puede ayudar?

La época de posconflicto es, como sabemos, una cosa de doble filo en cuanto al ambiente: puede que se explote mucho más la tierra y se dé más deforestación pero también puede ser que preservemos esto. Entonces la idea es explotar esto del ecoturismo, del “aveturismo”, antes de que lleguen otros intereses a explotar esos mismos recursos naturales. Hay que alzar la voz y hablar lo más rápido posible para que el gobierno local y el nacional se den cuenta de que es un recurso que puede dar mucho y que es turismo sostenible, porque no acabamos con el recurso que vendemos.

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