En medio de la espiral violenta que envuelve el departamento, la comunidad se organizó con las instituciones locales para sacar adelante la segunda edición de Quilichao Ciudad Libro 2019. Foto: Cortesía. En medio de la espiral violenta que envuelve el departamento, la comunidad se organizó con las instituciones locales para sacar adelante la segunda edición de Quilichao Ciudad Libro 2019. Foto: Cortesía.

“Hay que enriquecer la visión monolítica que los medios nos venden del Cauca”

En medio de la espiral violenta que envuelve el departamento, la comunidad se organizó con las instituciones locales para sacar adelante la segunda edición de Quilichao Ciudad Libro 2019. ARCADIA habló con Deibar René Hurtado, vicerrector de Cultura de la Universidad del Cauca, sobre la importancia de construir otros relatos.

2019/11/20

Por María Camila Restrepo

¿Hay espacio para la cultura en medio de dinámicas violentas tan fuertes?

En medio de un ambiente hostil, que haya opción para la cultura y la educación es abrir un camino que permitan construir tejido social. En el caso de Quilichao Ciudad Libro 2019, cada vez se suma más gente. Hay muchos procesos de los que poco se habla y la gente quiere hacer visibles. Por eso creo que con este tipo de iniciativas estamos atendiendo una necesidad social. La comunidad se nos ha acercado a decirnos: “¡Gracias! ¡Gracias por ofrecer otras posibilidades!”.

¿Cuál ha sido el impacto?

Contando esta edición, que se extiende del 19 al 22 de noviembre, van dos eventos que contempla actividades en colegios, la biblioteca municipal y universidades que tienen sede en la ciudad. El año pasado tuvimos a 3.200 personas participando y este año esperamos superar esa cifra. 

Pero, ¿el paro convocado para el 21 de noviembre podría jugar en contra?

Es la preocupación, pero hay que esperar. El Cauca es el termómetro nacional. Toda la gente se está preparando, muchos para que algo malo ocurra y eso despierta temores. El miedo es una herramienta poderosa de control político. Realmente no sabemos qué va a pasar. 

¿Qué invisibiliza la violencia?

No podemos negar el conflicto ni la presencia de grupos armados. Detrás de las economías ilegales que se mueven en Cauca hay estructuras muy poderosas. Para nadie es un secreto que Florida, Miranda y Corinto son corredores importantes del narcotráfico y lo que ahora lo que está en disputa es el control del territorio, tras el acuerdo de paz. Sin embargo, aquí hay por destacar un trabajo comunitario fuerte que se resiste a la marginalidad, invisibilidad y exclusión. 

Quilichao Ciudad Libro 2019 es uno de ellos, ¿cuéntenos de qué se trata?

Es una feria del libro, un espacio de encuentro y reconocimiento de lo que es el departamento, sus escritores, intelectuales, narrativas y cosmovisiones. El compromiso con paz territorial se construye con la gente cada día. Ahora, para nosotros es como la fiesta por todo lo que hemos hecho en el año. En las instituciones, por ejemplo,  hacemos talleres de lectura, escritura creativa, recitales poéticos y presentación de libros. Estas actividades las hemos venido haciendo desde que empezó el año. Nos interesa ese acercamiento con el arte y la literatura, que la comunidad sienta que tiene la oportunidad de narrar su territorio y lo que les ha pasado. Son espacios para darle voz a los que no la tienen. La literatura y el hábito de la lectura abren otras formas de ver el mundo y enriquecen esa visión monolítica que tenemos de la realidad. Esa con la que están casados los medios y nos venden todos los días. 

Pero, esa es la realidad en la que está inmerso el departamento…

Claro, pero nos están condenando a repetir, a través del círculo de lo absurdo, una lógica de violencia que termina constituyéndose en el único camino. Las ciencias sociales, la literatura y el arte ofrecen una ventaja: nos permite desarrollar la imaginación y la empatía, además que nos abren la posibilidad de ponernos en el lugar del otro. Nos hacen sensibles. De ahí el interés de abrir esa posibilidad. Con esto no estoy diciendo que es la solución, pero estamos aportando con algo distinto. Estamos visibilizando otros escenarios y otros actores.

¿Quién está detrás de la iniciativa?

Hace tres años Elkin Burbano, un gestor cultural conocido en la región, le apostó a la feria y saco adelante un evento pequeño. En la universidad tomamos la decisión de vincularlo a la institución y ahí empezamos a darle una imagen más corporativa y ambiciosa. En esta oportunidad nos apoya Unicomfacauca, la Fundación Universitaria de Popayán y la UNAD. Entre otras cosas, hay que decir que el proyecto revivió la necesidad de articular las instituciones. Así es como conseguimos mostrar ese otro lado de la realidad, esos otros procesos que parecen invisibles. Es una forma de hacer que la gente sienta que hay más cosas de las que hablar que la guerra de más de 50 años en la que hemos vivido.

¿Por qué eligieron a Santander de Quilichao como sede del evento?

Primero porque tenemos una sede allí y segundo porque es considerada una ciudad región. Es decir, no solo es la más importante del norte del Cauca, sino que además recoge otros trece municipios. Claro que tiene muchos problemas de orden público, pero es importante que la gente tenga opciones. Alternativas diferentes a la violencia, la polarización y las economías ilegales. 

¿Qué esconde esa riqueza cultural? 

Esos trece municipios que albergan a los Nasa, tienen su propia cosmovisión, relacionamiento con la tierra y su propia forma de trabajo comunitario. De hecho, yo creo que esa comunidad se constituye como el movimiento social más poderoso que actualmente existe en el país. A esto se suma que tenemos una comunidad afro que hace presencia en todo el norte del departamento y sur del Valle, ellos también tienen una cultura muy rica. 

De esa oferta cultural que tiene por mostrar la región, ¿qué se podrá ver durante el evento?

Vamos a lanzar el trabajo de un profesor de la Universidad del Cauca que compiló el pensamiento de muchos escritores nortecaucanos afros. También hay que destacar el trabajo con los poetas de la región y que se recoge a través de colectivos como El Bosque de las Heliconias. La emergencia de una producción escrita con los jóvenes a través de Jaime Ariza Tello. 

¿Quiénes son los invitados?

Nos acompañará William Ospina y la exministra Paula Moreno, una mujer que viene haciendo un trabajo muy importante en el departamento. De hecho, ella estuvo en su primera edición. Actualmente tiene una fundación que trabaja con líderes y lideresas del Cauca. Ella trabaja precisamente en esa línea de hacer visible otro lado, esa realidad distinta a la de las economías ilegales.

¿Qué otros procesos hay por destacar en la región?

En Corinto hay un proyecto hermosísimo que se llama Ubuntu. Se trata de una iniciativa futbolística para el desarrollo de la paz. El propósito no es la competencia sino la formación de ciudadanos a través del ese deporte. Ahí decidí apostarle a ese tipo de iniciativas como vicerrector de Cultura y Bienestar de la Universidad del Cauca. En una ocasión me invitaron a una reunión con todos los entrenadores, nadie los conoce pero esa es la gente que en realidad está construyendo país, tejido social con los niños y a nadie le importa. 

Pero, ¿qué puede hacer usted desde la universidad?

Empezamos a sumar y nos vinculamos a través de un diplomado para certificar a los entrenadores. Muchos de ellos lo hacen porque jugaron en algún momento, saben o les gusta el fútbol. Pero su formación es poca. Por eso creamos una red de formación de entrenadores que apoye el proyecto desde la Universidad del Cauca. La idea es articular una iniciativa en el territorio que impacte y se sostenga en el tiempo. 

¿Todas estas iniciativas cuentas con el apoyo del Estado?

Esta iniciativa, por ejemplo, la apoya la agencia de cooperación alemana. En este tipo de iniciativas todos jugamos en equipo. 

¿Cuál es el impacto de estas nuevas narrativas?

Todo esto deja redes sociales y de apoyo comunitario. Todo esto se da en medio de la lucha de estos pueblos que se resisten a las economías ilegales, la presencia de grandes multinacionales que se apropiaron de la minería artesanal y la lucha de las mujeres que están resistiendo a la violencia. 

¿Qué tanto se ve amenazada la sostenibilidad de estos proyectos por cuenta de los ataques violentos?

Tenemos que aterrizar el mandato constitucional de reconocernos multiétnicos y multiculturales. Si no lo hacemos, la gente va a sentir que las únicas oportunidades que tienen son las de la violencia, el narcotráfico y la minería ilegal. Cuando a la gente se le pone en esa condición, cualquier cosa puede pasar. En un escenario así, hasta la barbarie más inimaginable es posible y eso es lo que hay que evitar.

Conozca la programación de Quilichao Ciudad Libro 2019 haciendo clic aquí

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