| 6/27/2019 11:00:00 AM

‘El regreso del uribismo’, lo nuevo de León Valencia

“Valencia esboza la posibilidad de que la crisis de gobernabilidad se agrave al punto de que Duque se vea obligado a renunciar”, dice Laura Gil en su reseña de este mes.

"León Valencia se arriesga a dejar en papel lo que la clase política murmura en los pasillos". "León Valencia se arriesga a dejar en papel lo que la clase política murmura en los pasillos".

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¿Qué puede contener un libro que se titula El regreso del uribismo? ¿Es que alguna vez se fue? Durante ocho años, esta fuerza política se dedicó a una oposición sistemática y desestabilizadora. Desde la Constitución del 91, nunca Colombia ha tenido una oposición en la legalidad tan desleal con la democracia como esta. Aguantamos sus exageraciones plasmadas en cartelitos en Congreso, los vimos vociferar en pantalla, recibimos sus mentiras por WhatsApp, los escuchamos predecir la llegada del apocalipsis.

Acertaron con el anuncio de la hecatombe. Sí la hubo, y fue de corte climático para sentar el tono de la retoma de la presidencia. La “niebla oscura” convertida en “manto negro” envolvió a ese mal presagio llamado Ernesto Macías que nos anunciaba la recuperación del Estado fallido que él ve en Colombia, y “el viento frío” que pareció adquirir fuerza de huracán se llevó las palabras de un recién posesionado presidente, que prometía mirar hacia el futuro con algo de independencia. Han pasado solo diez meses que se asemejan a una eternidad. De la esperanza que infundía el triunfo electoral de una figura política nueva, con posibilidad de renovar la derecha feudalista, ultraconservadora y excluyente en una más moderna, más tolerante y más conectada con el mundo pasamos al mandatario maniatado, disminuido y sin ideas que tenemos hoy.

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De esto se trata el texto de León Valencia. El autor parte de la descripción de nuestra historia más reciente, desde la victoria uribista por tan solo cincuenta mil votos en el plebiscito por la paz a los más de diez millones de Iván Duque en la segunda vuelta, para explicar el escenario político hoy. Retratar la actualidad más inmediata comporta riesgos para los escritores. Por ejemplo, cuando se menciona la regla fiscal, Valencia afirma que existe consenso en la clase política tradicional para mantenerla estable contra viento y marea. Como sabemos, el presidente uribista acaba de modificarla para acomodar el financiamiento de la migración venezolana, una movida que Santos no aceptó para sufragar la implementación del acuerdo de paz.

El regreso del uribismo tiene seis capítulos y está lleno de gráficos, cuadros y mapas que sustentan la argumentación. El primero arranca con una extraordinaria recreación de ese 7 de agosto –León Valencia tiene buena pluma– y se centra en Iván Duque. ¿Sabían ustedes que su banda de rock se llamaba Pig’s Nose (Nariz de Cerdo)? Solo esa pieza de trivia hace que valga la pena leer el libro. El segundo aborda el plebiscito; el tercero, las elecciones de Congreso; y el quinto, el escándalo Aval-Odebrecht, que “une a las clases política y empresarial”. Los análisis más interesantes se encuentran en el cuarto (“El péndulo político”) y el sexto (“El gobierno de la incertidumbre”), en el cual el autor se atreve a plantear escenarios futuros.

León Valencia se arriesga a dejar en papel lo que la clase política murmura en los pasillos. Además de una gran coalición que le permita gobernar con respaldo y dejar al uribismo ubicado para la sucesión y un acuerdo menos ambicioso que le otorgue apenas el suficiente apoyo para llegar al final sin mayores tropiezos, Valencia esboza la posibilidad de que la crisis de gobernabilidad se agrave al punto de que Duque se vea obligado a renunciar.

Como otros analistas políticos, Valencia recae en la caracterización algo simplista de Juan Manuel Santos como el estratega que se hizo elegir por la derecha en su primera elección y por la izquierda en la segunda, como el jugador de póker infalible que logró sacar adelante el acuerdo de paz. ¿Por qué, entonces, cayó una y otra vez en la ingenuidad de intentar apaciguar al uribismo? ¿Por qué le entregó una y otra concesión? O, ¿no fue el plebiscito innecesario una de ellas? El uribismo, desde la oposición, siguió marcando el destino de Colombia.

El regreso del uribismo no cuenta nada nuevo, pero ordena con disciplina lo que todos tenemos en la memoria corta. Es una lectura amena y una interpretación inteligente de la realidad, que vale la pena hacer aun cuando siga faltando el libro que explique por qué el uribismo nunca alcanzó a irse.

El regreso del uribismo
León Valencia
Planeta
347 páginas

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