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¿Cuál es nuestra fascinación con el monstruo de Frankenstein 200 años después de su "creación"?

En 1818, Mary Shelley causó sensación cuando publicó su novela de horror gótico. Después de muchas transformaciones en el cine, el teatro y la televisión, su impacto sigue vigente a 200 años de su primera edición.

2018/01/02

Por Lucy Todd / BBC Mundo

Este año se cumple el 200 aniversario de la publicación de la novela clásica de Mary Shelley, Frankenstein, cuya primera edición fue impresa el 1 de enero de 1818.

Shelley tuvo la idea a la edad de 18 años, en Suiza, cuando el poeta romántico Lord Byron la desafió a que creara un cuento de fantasmas. El resultado llegó a tener un impacto monumental. Fue la semilla de la cual brotó la historia de Frankenstein

La novela, originalmente publicada sin el nombre de Shelley, recibió una crítica mixta pero empezó a destacarse después de que fuera adaptada para el teatro unos años después. Sin embargo, fue en el cine donde realmente se volvió un fenómeno. La primera adaptación para la pantalla gigante se hizo en 1910. Desde entonces, ha habido unas 150 versiones en diferentes medios.

Pero, ¿por qué continúa siendo esa historia tan exitosa y qué tan cerca están las adaptaciones modernas a la novela original de Shelley?

"Un libro para adolescentes"

El cine de horror ha implantado la idea de Frankenstein como la historia de un monstruo asesino, irracional, creado por la mano humana. Pero la versión original de Shelley fue muy diferente.

"Shelley estaba abordando los mismo temas que los griegos", sostiene Patricia MacCormack, profesora de filosofía continental de la Universidad Anglia Ruskin, que ha publicado escritos sobre el género de horror.

"Las buenas versiones cinematográficas comparten una visión crítica de la vida, examinando nuestro propósito y el papel que jugamos. El monstruo no decidió nacer y se cuestiona su propia existencia: ‘¿Cómo me convierto en una buena persona?‘"

El ser que recibió vida de Víctor Frankenstein era caracterizado como sensible, sutil y curioso. La profesora MacCormack dice que la criatura se hace las preguntas humanas más fundamentales: "Se trata de preguntarle a tu creador cuál es tu propósito. ¿Por qué estamos aquí, qué podemos hacer?"

El director mexicano de cine Guillermo del Toro describe a Frankenstein como "el libro para adolescentes por excelencia" y dice esperar poder rodar un montaje moderno del cuento.

"No perteneces. Fuiste traído a este mundo por gente que no está interesada en ti y te arrojan a un mundo de dolor y sufrimiento, lágrimas y hambre" le comentó en 2016 a la publicación online Den of Geek. "Es un libro asombroso escrito por una niña adolescente. Es impresionante", agregó.

La novela de Shelley también contiene lo fantástico y lo horroroso. Es la combinación de estos elementos lo que le han traído a la historia tanto éxito.

"Nos fascina porque habla de la relación entre la vida y la muerte", señala la doctora Sorcha Ni Fhlainn, profesora de estudios del cine de la Universidad Metropolitana de Manchester y mimbro de Centro de Estudios Góticos de Manchester.

"La muerte es absoluta. Así que la idea de reanimar la carne es tanto impactante como cautivadora".

Frankenstein en la gran pantalla

Frankenstein, 1910

Un cortometraje de 16 minutos producido para la Compañía Cinematográfica Thomas Edison en las primeras épocas del cine utilizó a Frankenstein como tema.

Estrenado en 1910, casi 20 años antes de la llegada de las películas sonoras, coloca al científico Víctor Frankenstein en una narrativa casera, preparándose para su boda.

"Es uno de los primeros filmes que incluye una combinación de maquillaje muy extraño, melena desarreglada y un enredo de tendones", comenta la doctora NI Fhlainn que, sin embargo, describe la película como "absolutamente brillante".

Frankenstein, 1931

Con los grito de "¡Está vivo, está vivo!", los Estudios Universales nos trajo la imagen más perdurable del monstruo de Frankenstein, en 1931, encarnado por el actor británico Boris Karloff.

"Es icónico. La interpretación de Karloff quedó cimentada en la cultura popular", afirma Ni Fhlainn. "Los pernos en el cuello destacan su artificialidad y otredad. Es una imagen que vemos una y otra vez en, por ejemplo, La Familia Munster, La Familia Addams y en los dibujos animados de Scooby-Doo".

"Creó la imagen definitiva del científico loco y su monstruo", explica Christopher Frayling, autor de Frankenstein: Los primeros 200 años. "Y, en el proceso, lanzó miles de imitaciones: todas las versiones fílmicas que le siguieron a la novela de Mary Shelley han tenido que tener en cuenta como sus tramas y maquillajes se asemejan o difieren del patrón que impuso Estudios Universales".

De ahí es donde también viene la interpretación del enorme monstruo de movimientos torpes y gemidos guturales, añade la profesora MacCormack. "Hay una brutalidad pero también un cierta vulnerabilidad. Muy pocas versiones lo muestran de manera diferente. El monstruo responde a la manera de un niño o un animal cuando se ve amenazado o tiene miedo. Es irónico que en estas interpretaciones el monstruo se proyecta menos humano pero con una fuerza sobrehumana", añade MacCormack.

Sin embargo, la secuela de 1935 es, para muchos, el verdadero tesoro de la franquicia. "La Novia de Frankenstein es mucho más cercana a la novela", expresa la profesora. "Aborda los temas de patetismo y autodesprecio, e incluye al monstruo en este esquema de relaciones. También pone de manifiesto el complejo divino de Víctor Frankenstein. Las interpretaciones de los personajes son hipnóticas y, estéticamente, es en eso en lo que piensa la gente cuando se imagina a Frankenstein".

La Maldición de Frankenstein, 1957

En 1957, la productora británica Hammer Films se embarcó en la franquicia del cine de horror con su propia versión de Frankenstein. La Maldición de Frankenstein, protagonizada por Christopher Lee en el papel del monstruo fue la "primera cinta de horror cruenta, mostrando la sangre y entrañas a todo color", según MacCormack.

El monstruo de esta película tiene una estética muy diferente, cubierto en cicatrices y tejidos trasplantados, en parte porque el maquillaje de Karloff tenía derechos de autor, señaló el actor Christopher Lee.

Fue este "humano hecho a retazos" el que se publicitó como el más fiel al monstruo del libro de Shelley, asegura la profesora MacCormack. "La idea de una humanidad hecha a retazos es el meollo del cuento de Shelley".

La doctora Ni Fhlainn, por su parte, dice que la película contiene un fuerte mensaje del libro original: "Parece decir, ‘Cuidado con la ambición‘. Es sobre los hombres obviando el papel de las mujeres y el papel de Dios y las consecuencias que eso acarrea".

Hammer logró producir otros seis filmes de la franquicia Frankenstein de variadas calidades y cada vez más apartados del material original.

"Es frustrante", se queja Ni Fhlainn. "Si eres amante de la novela, no era la intención de Shelley crear algo que sale a matar sin razón, pero puedo entender cómo se vuelve eso útil en el cine. Cuando el monstruo es deshumanizado es muy fácil desestimarlo y matarlo. Cuando es más humano se vuelve muy difícil hacer eso".

La Familia Munster y el Joven Frankenstein

El género se llevó en una dirección opuesta en los años 60, con la comedia de TV La Familia Munster, que creó su propia versión del monstruo inspirada en Karloff. Herman Munster era el simpático padre de una familia de monstruos, vampiros y hombres lobo, que estuvo al aire durante más de 70 episodios.

La igualmente macabra serie La Familia Addams también se copió de la estética de Karloff para su personaje, Largo. En los años 70, el director y actor Mel Brooks le dio su toque bufonesco y de humor físico a la leyenda con su sátira El Joven Frankenstein. Tanto esa película, como La Familia Addams, han tenido recientes reposiciones teatrales con considerable éxito.

Estas producciones, como muchas otras, contribuyeron a la imagen del monstruo de Frankenstein como un zombi monosilábico.

Frankenstein de Mary Shelley, 1994

El actor y director británico Kenneth Branagh regresó al texto original para su multimillonaria producción fílmica de 1994. 

"La versión de Branagh es muy gomosa y sangrienta, especialmente en la creación del monstruo", comenta Ni Fhlainn. "La escena del monstruo (interpretado por Robert de Niro) y Víctor Frankenstein (Branagh) entrelazados en una masa de líquido amniótico es muy homoerótica".

"De Niro es muy interesante, casi como un recién nacido que está aprendiendo a caminar. Pienso que estuvo muy bien documentado. Su cara cosida y las otras suturas también aluden a la propia descripción de Shelley de la piel de la criatura estirada hasta un punto extremo". A pesar de las buenas intenciones de Branagh, la doctora Ni Fhlainn encuentra la película "pretenciosa en sus emociones".

Christopher Lee comentó que la película sufre de "demasiado prestigio. Pareció confundir a los críticos y la audiencia porque no se ajustó a las convenciones tradicionales de las películas de Frankenstein".

Frankenstein, 2011

Una adaptación escénica montada por el Teatro Nacional, en Londres, tuvo a los actores Benedict Cumberbatch y Jonny Lee Miller alternándose los papeles de Víctor Frankenstein y la criatura.

Fue el regreso a la sutileza de la novela de Shelley, señala Ni Fhlainn.

"La interpretación de Benedict Cumberbatch es muy intelectual. Se le ve leyendo a Milton e identificándose con Adán. Se cuestiona todo. Jonny Lee Miller es más rudo y más físico en su interpretación. Más infantil".

La doctora Ni Fhlainn considera el montaje como único en el canon del género Frankenstein: "Está realmente bien hecho porque todo es desde el punto de vista de la criatura".

Otras historias a la Frankenstein...

Y el género de Frankenstein no para con las adaptaciones del clásico de Shelley. Según Ni Fhlainn, Blade Runner Terminator, El joven manos de tijera, IA, Prometeo y decenas de otras cintas pueden considerarse historias "a la Frankenstein".

"Terminator es simplemente el siguiente paso", asegura. "Trata del significado de estar con vida". En Blade Runner, el androide interpretado por Rutger Hauer dice: "Quiero más vida", indica la doctora.

"Habla de ver y sentir las cosas y es su entendimiento de la vida lo que lo hace más humano que los que lo están tratando de matar. Pero es la idea de cómo lo rechazan lo que se vuelve nuestra gran tragedia", explica.

Shelley postuló una pregunta que es más relevante hoy que nunca, dice Ni Fhlainn. "Qué es ser un ser con sentidos? Si tu tienes una conversación con Siri o Alexa (las asistentes virtuales de Apple y Amazon), ¿dónde empieza y termina la vida?"

La profesora MacCormack concluye: "En los años ochenta, la idea de un hombre artificial se volvió menos horror y más ciencia ficción. Ahora tenemos a los androides, robots, Prometeo. Me interesaría ver si pudieran destecnificar la historia e idearse una nueva y moderna versión".

En mayor 2017, Universal anunció que producirá una nueva versión de La Novia de Frankenstein, realizada por Bill Condon, el director de la Bella y la Bestia de Disney.

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