En su primera novela, el nativo de Tucson, Arizona, presenta un relato envolvente en la Bogotá de los años noventa. En su primera novela, el nativo de Tucson, Arizona, presenta un relato envolvente en la Bogotá de los años noventa.

Joe Broderick reseña ‘Bogotano por accidente’, de Mark Litwicki

"Te pasan un libro escrito por un gringo con un título que te parece bastante pretencioso, y te preguntas ¿qué será esta vaina?".

2019/06/25

Te pasan un libro escrito por un gringo con un título que te parece bastante güevón, y pretencioso además, dizque Bogotano por accidente, y te preguntas ¿qué será esta vaina? Y lo volteas y lees las palabras impresas en la contraportada, redactadas seguramente por un amigo del autor, otro gringo, para alabar lo que ha escrito su compatriota, y ves que, según este otro gringo, es “una novela luminosa” y no tienes idea qué querrá decir con eso pero dudas que si te pones a mamar las 350 páginas del libro –porque es un cuento largo– vayas a terminar iluminado, sobre todo a juzgar por la carátula todo negra y la foto del primer gringo, se supone que es el autor, posando parado frente a un grafiti que no se ve bien pero que dice algo así como “gringo go home”. Pero en vista de que te han dicho que es una buena historia y  además está lloviendo y no puedes, o no quieres, salir y faltan dos horas para el partido que van a transmitir por la tele, entonces abres el verraco libro y tienes que admitir que te encarreta, pues no has avanzado más de tres páginas cuando te encuentras en la cama –es decir, el personaje del libro se encuentra en la cama– con una chica loca pero divina que te ha enamorado a primera vista y tiras con ella lo más de rico, mejor dicho, el gringo tira con ella pero te hace sentir como si fueras tú mismo, y sigues leyendo y encuentras que este gringo es un joven recién desempacado en Bogotá y que estamos en la época de las bombas en los supermercados y toda la zozobra de los años cuando Pablo y los demás mafiosos nos tenían a todos atemorizados y tú no sabías en qué momento te iba a tocar una explosión de esas y si no tenías suerte podrías encontrarte inconsciente en una clínica, como el gringo de la historia, o incluso en un cementerio. Pero el gringo se repone, y ya sabes que se llama Matthew Quinn pero que aquí pronuncian su nombre distinto y suena como Mateu Queen, y que está en Bogotá efectivamente por accidente, porque perdió su vuelo a casa, pues es de Tucson, Arizona, y cae entre gente joven como él y empieza a compartir la vida con ellos en una vieja y destartalada casa de La Candelaria y consigue trabajo con otros gringos en un periódico de habla inglesa que se llama The Bogotá Times donde trabaja un periodista que te hace recordar a Tom Quinn, y empiezas a sospechar que esta es lo que llaman una novela à clef, pero a esta alturas eso no te importa porque estás inmerso ya en las aventuras de Mateu Queen y has comenzado a ver muchas cosas que has tomado por normales, cosas como la violencia que se ve a diario en las calles de esta ciudad, y como las ves ahora con nuevos ojos, los ojos del gringo que viene de un mundo ordenado y previsible y bastante aburrido, te lleva a cuestionar cosas que has tomado como normales pero que no deben serlo, y este gringo te hace reír con sus esfuerzos por hablar bien en español y probar a tientas los tiempos de los verbos y las frases coloquiales, pero sobre todo y sorpresivamente te mete dentro de él mismo, de su conciencia, donde vive todo un drama frente a la muchacha que se llama Paola que se ha enamorado de él porque él se siente tan extraño en el mundo de ella y no sabe bien cómo responder, y va contando todo en pequeños y cortos episodios que incluyen un bello y conmovedor relato sobre la vida de Paola y su amiga de barrio y el terror que vivieron cuando aún eran chiquitas, y sigues leyendo y leyendo porque no puedes soltar el libro y solo cuando estás llegando casi al final te das cuenta de por qué el autor te ha metido de cabeza en el relato, porque lo ha escrito en segunda persona y en tiempo presente y eso te ha hecho sentir cada cosa que le pasa como si te estuviera pasando a ti, y también caes en la cuenta de que llevas varias horas leyendo y que por distraído has perdido el verraco partido que tenías tantas ganas de ver.

Le puede interesar: Del cine arte a la comedia: una entrevista con Mélanie Laurent

Le puede interesar: García Márquez quería escribir la biografía de Camilo Torres

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 165

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.