Ilustración de 'Puertas adentro', de Tim Enthoven. Ilustración de 'Puertas adentro', de Tim Enthoven.

La opresión cíclica de la rutina: ‘Puertas adentro’, de Tim Enthoven

Mario Cárdenas reseña el cómic 'Puertas adentro', del holandés Tim Enthoven, publicado este año en español por la editorial colombiana Caín Press.

2018/11/06

Por Mario Cárdenas

En su libro Cómic, arquitectura narrativa, Enrique Bordes escribió: “Los espacios representados en el cómic se encuentran en un medio que se concibe y estructura de una manera similar a como el arquitecto dibuja y concibe la arquitectura. El cómic podría ser considerado una arquitectura en sí misma”. El trabajo de Bordes, esencial para entender los mecanismos y el funcionamiento interno de las narraciones gráficas, sustenta estas y otras afirmaciones en una amplia arqueología de la narración con imágenes. Esa arqueología revisa distintos ángulos y concluye que la imagen en el cómic no es una mera idea decorativa de un edificio dibujado de fondo, sino una operación que se articula con la página, que es a la vez un espacio de construcciones.

Algunos casos que pueden ilustrar la tesis de Bordes son Aquí, de Richard McGuire, Asterios Polyp, de David Mazzucchelli, Building Stories, de Chris Ware, o las planchas de arquitecto y dibujante de historietas Joost Swarte. A esta lista de obras gráficas, que cruzan los registros del cómic y la arquitectura, se puede añadir otra: Puertas adentro, del holandés Tim Enthoven, editado al español y planificado con la precisión requerida por la editorial colombiana Caín Press. Binnenskamers (como se titula en su lengua original) fue elegido en 2011 como el mejor proyecto de graduación de la Dutch Design Academy y le valió a Enthoven su título académico.

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En Puertas adentro, el historietista holandés hace del espacio en la página una particular narrativa opresiva: cada línea y cada pared es dibujada para tramitar en el ambiente un peso claustrofóbico. La repetición de una historia que sucede en los días posteriores a los días académicos del artista lo encierra y lo hace habitar la vida desde un orden obsesivo y compulsivo que lo retuerce. Así, en la página, en su cuarto, en el Liz Garden (un restaurante de comida predecible y barata) da muestras gélidas de una vida organizada de manera total, reducida a conseguir la misma comida en el mismo sitio, levantarse a la misma hora, hacer el mismo desayuno, ir al baño, bordear sin sorpresas la estructura cristalina que ha diseñado.

Puertas adentro es un libro de cómic que hace de la arquitectura una determinación física y mental. Los recorridos y la opresión cíclica del ambiente traslúcido dejan en evidencia detalles que podemos observar en esa vitrina armada en la cual el lector es un espectador. La descripción del espacio y el cuarto como sujeto narrativo (esas seis paredes que habita Tim) son usadas como sitios de aislamiento y trabajo; un espacio para pensar en sus obsesiones, donde Enthoven une los resultados de su trabajo y el molde de su razón a la exposición de su habitación, que muta y se trastoca con los estados de ánimo del encerrado. Cada repetición, cada cuadro que aparece, es una compulsión que saca a flote las evidencias de una rutina construida a partir de las mismas transiciones del día a día: el baño, la ducha, la fricción de los silencios que desvelan el vacío de una arquitectura mental sin muchos sobresaltos.

El cubo y las dimensiones de esa figura geométrica son la excusa y los cuartos son una pantalla con muchas caras que brinda una prueba brillante, poética y, sin embargo, humorística de la capacidad que tiene Enthoven de que la narración gráfica y el diseño arquitectónico se unan fijamente en un todo indivisible. En sus páginas, las perspectivas cambian y giran para que el lector arme y reconstruya la historia: los bloques, las caras gélidas, el color que se extiende en hilos para dar coincidencias y conexiones. Lo que hace Enthoven es proyectar el fracaso interior (Puertas adentro) mientras pasa el tiempo de un hombre extraviado en una perturbación que se transforma en un laberinto, en un lugar hecho de repeticiones.

Es una alegría que esta exhibición de recuerdos atrapados de Tim Enthoven circule con la traducción de Caín Press. Este es un trabajo que muestra, en sus distintos ejes, la subversión narrativa que puede lograr una plancha de cómic, desactivando las convenciones habituales de la narración gráfica y diseñando un conmovedor e inquietante artefacto que hace con claridad una exposición de lo que es la vida: una rutina sin síntesis, sin argumentos.

Puertas Adentro
Tim Enthoven
Caín Press
142 Páginas
2018

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