El poeta Charles Bernstein. Foto: Cortesía Universidad de los Andes. El poeta Charles Bernstein. Foto: Cortesía Universidad de los Andes.

La poesía impermeable de Charles Bernstein

Bernstein llama a los suyos poemas impermeables, opacos en razón del artificio y la digresión; en oposición a los poemas absorbentes, que a su juicio generan un estado hipnótico gracias al realismo, la transparencia y la continuidad, entre otras trampas. Aquí una breve biografía y dos de sus poemas en inglés y en español.

2018/09/12

Por Enrique Winter*

Este artículo fue publicado originalmente en la página web de la Universidad de los Andes

Existe otra poesía estadounidense que, a falta de un padre, Walt Whitman, tiene dos madres, Emily Dickinson y Gertrude Stein. En sus obras, más que la creación de un país o de un sujeto que lo habite, está la creación de una lengua nueva, ampliada a través de aparentes errores y usos en desuso, compuesta por oído, extendiendo las posibilidades formales de la rima y el metro la primera, y de la materialidad de las palabras, a través de las reiteraciones y sus alcances filosóficos, la segunda.

Los asuntos tratados por ambas las alejan del hablante hipertrofiado de la poesía del canon, que centraliza en sí la visión totalizadora del mundo, pero también del hablante confesional, que comparte exclusivamente sus sentimientos acerca del reducido ámbito de la experiencia.

En fin, las de Dickinson y Stein son propuestas opuestas a las de quienes llevaron la poesía a ese lugar protagonizado por nadie más que el propio poeta sufriendo con el estado del mundo.

De estas condiciones surge la obra poética de Charles Bernstein, quien hizo su tesis de pregrado en Ser americanos de Stein, a través de las Investigaciones filosóficas de Ludwig Wittgenstein. En ella discute dos asuntos fundamentales para su propia poesía: “Lo verdadero de la decepción”, la sensación de ser siempre un incomprendido y un extraño, que conduce al escepticismo; y su correlato filosófico, la dramática ruptura entre “las palabras y las cosas”, por usar un título de Michel Foucault, abriendo aquí la ventana para que entre el chiflón de estructuralistas y posestructuralistas franceses que marcaron a los fundadores de la revista L=A=N=G=U=A=G=E, Bruce Andrews y el propio Bernstein.

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Esta publicación, quizás la más influyente en poesía experimental del último medio siglo, fue el soporte para proponer una exploración de las cualidades intrínsecas del lenguaje en vez de continuar una tradición del verso, que sentían cooptada por la academia y las reseñas de prensa. Sostenían que se había producido una división represiva entre los géneros literarios y, en extenso, las artes.

El movimiento interdisciplinario generado en torno a la revista desafía los delimitados aparatos de control social que operan a través de las instituciones y del lenguaje. Tal control se ejecuta, de acuerdo con Bernstein, gracias a que el lenguaje se da por hecho y no como algo que ha evolucionado con el tiempo, una materia contingente, susceptible de cambiar tal como lo hace una sociedad.

Treinta años después, lo grafica en “Recalculando”: “El problema con enseñar poesía es quizás el contrario de otras áreas: los estudiantes llegan creyendo que es personal y relevante, pero trato de que la vean como formal, estructural, histórica, colaborativa e ideológica. ¡Qué aguafiestas!”.

Una de las ideas de los poetas del lenguaje es facultar a los lectores para entender cómo funcionan los sistemas impuestos y, con ello, poder modificarlos, sea a través de la palabra o de la revolución. Idealmente ambas, pero no a la manera de los denominados escritores políticos, que acatan el estado del lenguaje como si fuera independiente del poder que lo ejerce, bajo la excusa de una mayor comunicabilidad.

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El argumento es conflictivo, por supuesto, y el mismo Bernstein ha reconocido para poemas como “Cuentos de guerra” que esta es tan real que no podemos ni imaginarla, tan real que no podemos hacer nada más que imaginarla una y otra vez, considerándolos poemas que se vuelven estructuras cristalinas de la pérdida. Esta aparente narratividad de su poesía reciente, en relación con la urgencia provocada por los conflictos bélicos, o desde el libro Rough Trades con el uso del poema breve, hace recomendable el comienzo de su lectura desde allí, para luego adentrarse en la radicalidad del quiebre estructural propuesto en los años de la revista L=A=N=G=U=A=G=E.

Bernstein llama a los suyos poemas impermeables, opacos en razón del artificio y la digresión; en oposición a los poemas absorbentes, que a su juicio generan un estado hipnótico gracias al realismo, la transparencia y la continuidad, entre otras trampas.

Un poema clásico es, así, como un bebé que cautiva toda nuestra atención sin ofrecernos algo a cambio. Por el contrario, uno lleno de recovecos, aparte de cumplir con el deber de despertarnos de la hipnosis, cuando ilumina lo hace con más intensidad que el sol. En esto se emparenta incluso con los poetas beat, que parecieran tan distantes de la poesía conceptual de la que Bernstein es el antecedente más directo.

Este carácter de gozne dentro de la tradición de la vanguardia estadounidense es uno de los mayores atractivos de su obra –además del humor y el uso de las jergas de la publicidad, la política, el sicoanálisis, y la prensa, por nombrar las principales–, pues seduce desde el cuestionamiento en partes iguales de una comunicabilidad no exenta de música, que lo antecede, y una aplicación dogmática de la imposibilidad de decir, donde el poema ya no es un vehículo de la expresión humana sino el resultado de la aplicación de un procedimiento restrictivo, que lo sucede.

Blanco inmóvil reúne poemas de todos sus libros, desde ‘Disfrutes‘ de 1974 hasta los inéditos de ‘Near/Miss‘ en 420 páginas publicadas por Ediciones Uniandes. No se pierdan la posibilidad única que nos da la Universidad de los Andes para dialogar con el “principal poeta y crítico de nuestra era” de acuerdo a Craig Dworkin y a muchos más, entre quienes me incluyo.

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*

De Senses of Responsibility (1979)

As if the Trees by Their Very Roots Had Hold of Us

Strange to remember a visit, really not so
Long ago, which now seems, finally, past. Always, it’s a
Kind of obvious thing I guess, amazed by that
Cycle: that first you anticipate a thing & it seems
Far off, the distance has a weight you can feel
Hanging on you, & then it’s there—that
Point—whatever—which, now, while
It’s happening seems to be constantly slipping away,
“Like the sand through your fingers in an old movie,” until
You can only look back on it, & yet you’re still there, staring
At your thoughts in the window of the fire you find yourself before.
We’ve gone over this a thousand times: & here again, combing that
Same section of beach or inseam for that—I’m no
Longer sure when or exactly where—“& yet” the peering,
Unrewarding as it is, in terms of tangible results,
Seems so necessary.

Hope, which is, after all, no more than a splint of thought
Projected outward, “looking to catch” somewhere
What can I say here—that the ease or
Difficulty of such memories doesn’t preclude
“That harsher necessity” of going on always in
A new place, under different circumstances:
& yet we don’t seem to have changed, it’s
As if the years that have gone by are
All a matter of record, “but if the real
Facts were known” we were still reeling from
What seems to have just happened, but which,
“By the accountant’s keeping” occurred years
Ago. Years ago. It hardly seems possible,
So little, really, has happened.

We shore ourselves hour by hour
In anticipation that soon there will be
Nothing to do. “Pack a sandwich
& let’s eat later.” And of course
The anticipation is quite appropriate, accounting,
For the most part, for whatever activity
We do manage. Eternally buzzing over the time,
Unable to live in it....

“Maybe if we go upaways we can get a better
View.” But, of course, in that sense, views don’t
Improve. “In the present moment” (If we could only see
It, which is to say, to begin with, stop looking with
Such anticipation) what is enfolding before us puts to
Rest any necessity for “progression.”

So, more of these tracings, as if by some magic
Of the phonetic properties of these squiggles.... Or
Does that only mystify the “power” of “presence” which
Is, as well, a sort of postponement.

Como si de sus mismas raíces los árboles nos agarraran

Es raro recordar una visita, no fue hace mucho tiempo,
la verdad, pero ahora parece al fin, pasada. Siempre, es algo
obvio supongo, asombrado por
ese ciclo: primero esperas una cosa & parece
tan lejana, puedes sentir el peso de la distancia
que cuelga sobre ti, & luego está allí —ese
punto —cualquiera— que, ahora, mientras
sucede, parece escurrirse constantemente,
“como la arena entre los dedos en una película antigua”, hasta
que solo lo puedes mirar atrás, & sin embargo te quedas allí, con la vista clavada
en tus pensamientos de la ventana frente al fuego en que te encontrabas antes.
Hemos repasado esto mil veces: & acá de nuevo, rastreamos el mismo
sector de la playa o del tiro del pantalón para eso —no estoy
seguro ya de cuándo o dónde exactamente— “& sin embargo” observar más de cerca,
con lo infructuoso que es en términos de resultados tangibles,
parece tan necesario.

La esperanza que, en todo caso, no es más que un yeso del pensamiento
proyectado hacia afuera, “buscando agarrarse” de alguna parte
qué puedo decir aquí —que el alivio
o la dificultad de tales recuerdos no descarta
“esa necesidad más dura” de seguir siempre en
un nuevo lugar, bajo circunstancias distintas:
& sin embargo no parece que hayamos cambiado, es
como si los años pasados fueran
apenas material de archivo, “pero si los hechos
reales se supieran” seguimos dando vueltas a
lo que parece que pasó recién, pero que,
“por registro del contador” ocurrió hace años
ya. Años. Casi no parece posible,
ha pasado tan poco, realmente.

Nos apoyamos hora a hora
en la espera que pronto ya no quede
nada por hacer. “Llévate un sándwich
& comemos más tarde”. Por supuesto
que las expectativas convienen, responsables
en parte, de cualquier actividad
que organicemos. Siempre el revuelo por qué hora
es, incapaces de vivir en ella....

“Quizás tengamos mejor vista desde
arriba”. Pero, por supuesto, en ese sentido, las vistas no
mejoran. “En el momento presente” (si pudiéramos verlo
siquiera, lo que, para comenzar, significa la reducción
de las expectativas) cuanto nos rodea resuelve
cualquier necesidad de “progresión”.

Así que más de estos trazados, como si por arte de magia
de las propiedades fonéticas de estos garabatos.... O
acaso eso solo mistifique el “poder” de la “presencia” que es
también, un modo de postergación.

De Recalculating (2013)

Chimera

At dusk I found it silent there
And sudden caught it in my hand
It squeaked and hollered with despair
But I was young of ruthless mind.
I scooped and cupped it in my palm
So it would no more come to harm
Yet quick I knew to let it go
It was not mine to have nor hold.
E’er since that day I’ve gathered twine
To knot and glue unto a rime
Resigned that tunes will never bind
Shimmering shadows tossed in time.

Quimera

Anochecía y la encontré callada
de súbito le pude dar captura
se alborotó y chilló desesperada
mas yo era un joven de cabeza dura.
Cuchareé y luego la ahuequé en mi mano
para que nunca más sufriera daño
rápidamente tuve que soltarla
no debía ser mía ni guardarla.
Recolecto cuerdas desde ese día
para atarlas y pegarlas en rimas
lo asumí, las canciones nunca amarran
sombras brillosas a su suerte echadas.

*Docente del Departamento Literatura y Humanidades de la Universidad de los Andes.

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