Del 2 al 6 de septiembre el Gimnasio Moderno celebra el Festival Las Líneas de Su Mano. Del 2 al 6 de septiembre el Gimnasio Moderno celebra el Festival Las Líneas de Su Mano.

Las Líneas de su Mano 2019: antología poética

Abriendo diálogos enfocados especialmente hacia la poesía, Las Líneas de Su Mano ha querido, desde sus comienzos, acercar a grandes poetas del presente a jóvenes y estudiantes. Compartimos esta selección para acercarse a la diversidad de voces que participarán de las conversaciones en esta edición del festival que, entre otras, traerá a Ana Blandiana, Robert Pinsky, Margaret Randell e Ígor Barreto.

2019/08/27

Por RevistaArcadia.com

Este lunes 2 de septiembre comienza una nueva versión del Festival Las Líneas de su Mano. Bajo la dirección de Federico Díaz-Granados, este encuentro se realiza cada año en el Gimnasio Moderno de Bogotá y se ha vuelto uno de los espacios de conversación sobre literatura más importantes del país. Abriendo diálogos enfocados especialmente hacia la poesía, Las Líneas de Su Mano ha querido, desde sus comienzos, acercar a grandes poetas del presente a jóvenes, estudiantes y grupos de lectores diversos. En esta ocasión, entre su potente cuota de invitados, estarán en Bogotá Ana Blandiana, Robert Pinsky, Margaret Randell e Ígor Barreto, entre otros.

Compartimos esta breve selección de poemas para acercarse a la diversidad de voces que participarán de las conversaciones en esta edición del festival. (Consulte aquí la programación completa).

Hubo un tiempo en el que los árboles tenían ojos

Ana Blandiana (Rumania)

Hubo un tiempo en el que los árboles tenían ojos,
lo juro
estoy segura
de que cuando yo era árbol podía ver,
recuerdo cómo me miraban
las extrañas alas de los pájaros
que pasaban delante de mí,
pero no recuerdo
que los pájaros percibieran
mis ojos.
Ahora busco en vano los ojos de los árboles,
tal vez no los percibo
porque ya no soy árbol,
o tal vez han descendido por las raíces
a la tierra,
o, tal vez,
quién sabe,
sólo fue una impresión mía
y los árboles siempre han sido ciegos…
Pero, entonces, ¿por qué
cuando paso cerca de ellos
siento cómo
me siguen con su mirada,
con familiaridad?
Por qué, cuando crujen y parpadean,
con sus miles de párpados,
tengo ganas de gritar:
¿qué habéis visto?

Traducción de Viorica Patea y Natalia Carbajosa

Lección de ortografía 

Ígor Barreto (Venezuela)

Aquí yace, como la coma anticuada.
Wislawa Szymborska

Si no soy buen poeta
es por culpa de las comas.

Dibujarlas entre palabras
fue imposible:

su respiración,
la transparencia.

Estar con los otros
es arte de comas.

Las manos se aproximan
con decoro

cuando la coma
da una suave distancia

el corazón palpita
y la luna es Nueva y Menguante.

Por el trazo infantil
de una coma

existen nombres que siguen
a otros nombres:

la astronomía,
la historia

la ornitología,
la oceanografía

y todas la enumeraciones
que el cosmos

hace brillar
en el adoquinado de la noche.

Los escindidos cuartos de tu memoria

Margaret Randall (Estados Unidos)

Cada mañana, muchas veces al día
me dices: Encontrar una cama es condenadamente difícil.
Ésta es tu cama (toco su baranda de metal),
ésta sigue siendo tu cama.
Y tu sonrisa continúa interrogando.

Hoy estás seguro de que tu esposa de sesenta años
quiere divorciarse. 
Se está viendo con aquel doctor, explicas
y gimes como si levantaras tiestos que entrechocan,
rompecabezas de palabras que desaparecen
por puertas llenas de telarañas.

¿Dónde están los cuartos comunicantes
en un cerebro que se cansa en el esfuerzo
de encontrar una cama?
Tus paredes ya son demasiado frágiles
para distinguir entre infidelidades de hace cuarenta años
y una visita fallida.

No hay tal divorcio, papá. No hay tal joven médico.
Mamá sigue siendo tu esposa.
Llegará en cualquier momento.
Qué maravillosa sorpresa, dices,
me llena de alegría.
Los pasillos se despejan, las conexiones vuelven
por un momento.

De todos modos, me gustaría tener una escoba
para los escindidos cuartos de tu memoria,
barrerlos para que la lógica resulte más fácil,
correr los visillos
y gimotear las buenas noches como cuando era niña. 

Traducción de Víctor Rodríguez Núñez 

Hay perros que mueren de la muerte de su amo

Hugo Mujica (Argentina)

Hay perros
que mueren de la muerte de su amo

cuerpos que no hacen el amor,
hacen el miedo

que no se agitan,
tiemblan.

Y hay hombres
en los que muere dios
como una gota de lacre
sobre el pecho
de un torso de mármol,

son los que lloran cuando creen
estar hablando,
o gritan soñando, pero al alba
olvidan el grito
con que encendieron la noche.

Hay hombres en los que gime dios
por no encontrar un hombre
donde morir de carne,

pero no llora como quien lo hace
solo,
llora como quien llora abrazado a un niño.

Vigilante

Piedad Bonnett (Colombia)

Pinté un perro para que cuidara mi puerta,
un perro triste y feroz al mismo tiempo
que disuadiera a cualquier atacante.
Pero cuando fui a colgar el perro en mi puerta
vi que no había puerta, ni ventanas.
Pasé mi mano por la pared rugosa buscando una grieta,
tal vez un agujero. Comprendí que yo era la pared,
que iba a morir sin aire,
que la única grieta estaba en mis adentros
y que por los agujeros de mis ojos
miraba un perro triste, 
triste y feroz al mismo tiempo.

En compañía de fideos  

Robert Pinsky (Estados Unidos)

El Tomatl, traído desde México, fue en su día
tomado por venenoso hasta que un clérigo destapó
el error al comerse uno en la iglesia.
Pero esa historia es en sí misma engañosa, una leyenda
como la de Washington echando abajo un cerezo.
Emparentado con la belladona. No tóxico. Exótico.
Cristóbal Colón llevó hasta Italia el pomo d‘oro
al tiempo que Marco Polo traía los fideos desde Asia.
En las viejas películas americanas algunas veces dicen
"tomate" refiriéndose a una mujer, algo así como "pastelito":
un menosprecio ocasional que ahora abucheamos.
Por aquel entonces mi abuela llamaba a los italianos "fideos".
Los espaguetis con salsa de tomate son aztecas y chinos.
Fideos del Este. Manzanas de oro del Oeste.
Invenciones criollas que el tiempo depura. Tipico
italiano. Por eso Nana podía advertirme en yiddish
sobre Joe Cittadino, "No te juntes con luckshens".
"Doro" debe implicar que los primeros fueron amarillos,
y al cultivarlos se volvieron rojos. O quizá el nombre
es otro malentendido; solamente la Sibila
lo sabe, la que lo escribió en una hoja que se perdió en el viento.

Traducción de Andrés Catalán

Reamanecer

Rita Dove (Estados Unidos)

Imagina que despiertas
con una segunda oportunidad: el arrendajo azul
pregona su linda mercancía
y el roble aún de pie despliega
su sombra majestuosa. Si no miras atrás,

el futuro jamás sucede.
Qué bueno es levantarse con la luz,
con el aroma pródigo del pan—
huevo y salchicha en la parrilla.
El cielo entero es tuyo

para que en él escribas, abierto
de par en par como una hoja en blanco. ¡Vamos,
apúrate! Nunca sabrás
quién anda ahí abajo, haciendo el desayuno,
si no te levantas a ver. 

Traducción de Fabián Espejel 

El libro

Jean Portante (Luxemburgo)

te di un libro y te dije
así es la vida
pero acaso te dije mientras te daba el libro
que no lo había leído

así es la vida
decir y no decir
hacer como si hubiera del uno
al otro un camino clandestino

te di un libro y entré
en la clandestinidad
el libro pasó de mano en mano
y me pregunto si el que yo te di
se parece al que tú recibiste 

Traducción de Daniel Samoilovich

Ellos son poderosos

William Ospina (Colombia)

No digas que tienes sed, porque te darán un vaso con tu sangre. 
No digas que tienes hambre, porque te servirán tus dedos cortados. 
No digas que tienes sueño, porque te coserán con hilo los párpados. 
No digas que amas a alguien, porque te traerán su corazón putrefacto. 
No digas que quieres al mundo, porque multiplicarán los incendios. 
No digas que buscas a Dios, porque te llenarán de brasas la boca. 
No digas que está bello el rocío que dulcemente cubre los campos, 
porque en cada gota celeste inocularán pestilencia.

Qué ha quedado de esta tarde

Ramón Cote Baraibar (Colombia)

¿Qué ha quedado de esta tarde que huye
y que corona una luna donde hace poco
estuvo el sol radiante? Allí está el tiempo
cumpliendo su ciclo, dejando su huella por el aire
y su limpia mecánica celeste. 
¿Pero qué me pertenece de todo esto
si paso como ciego y callo como mudo?
Más tarde surgió la constelación de Orión y la silueta
de Sirio corríó por las praderas de la noche.
Allí en lo alto estaba el orden escrito nuevamente
entre luces parpadeantes.

El mar tiene sus islas, la noche sus estrellas
pero yo, de nunca a siempre, sin todavía.

Laberintos

Andrea Cote Botero (Colombia)

Sé que caminamos por vías paralelas
hacia el centro de algo.
Pero mientras anochece en ti y en mí
ya no hay retorno.
No ignoras que para Ariadna
el hilo era una forma de llegar adentro.

Los sueños

Giovanni Gómez (Colombia)

Los sueños vienen a decir que estamos lejos
Lejos es la ciudad de dónde partimos
Lejos es el lugar al que venimos
Lejos llega cada uno de nosotros
Quién nos recoge en sus brazos
respira la distancia
la ausencia de sombra entre los pasos
Los sueños vienen a decir que somos lejos

Al calor de un ángel

Raquel Lanseros (España)

Tengo los mismos años que vivió García Lorca
   trece menos que Rilke
      dos más que Pizarnik
         tres menos que Pavese.
Un año más que Whitman cantándose a sí mismo. 

Sigo aquí. Mi papel
de testigo me sigue complaciendo.

Podría entonar antífonas solemnes.
Decir: cosecha,
                 sangre,
                       fuerza,
                             cosmos,
                                   patria.

Me habían dicho que un día sería grande.
Pero de estas cenizas nadie me había hablado.
No morir. ¿Cómo se hace?
¿Con honra? ¿Con ejemplo?
¿Con la imaginación?
                 ¿Con la memoria?

Quiero estar a tu lado en el crepúsculo.
Nunca cerrar los ojos. Recordarte. 
Que me abracen tus alas.
Que tu sal en mi pecho
no haya cárcel ni enfermedad ni reyes
capaces de robármela. 

El coraz´n portátil 

John Galán Casanova (Colombia)

Se porta el coraz´n como una moneda. 
Se arroja en cada fuente 
esperando un golpe de suerte 
(o de soledad). 

II 

Nunca escasea el coraz´n. 
No bien lo has perdido 
y ya está el vacío en el pecho 
acuñando uno nuevo. 
Lo importante es no perder el vacío. 

III 

Lanza tu coraz´n desde las azoteas 
como un suicida. 
No dejes de advertir: 
PELIGRO. 
Justo es que quien intente atraparlo 
sepa a qué atenerse.

Mañana

María Gómez Lara (Colombia)

tendrás tiempo de recuperar la cara que te pones
recogerás del suelo los gestos cordiales buenos días muchas gracias
si fueras tan amable de pasar la sal

y los irás acomodando donde siempre
por favor con mucho gusto déjame ayudarte está pesado hoy los olvidas
sin para dónde correr cargas contigo con tu sombra

se te doblan las rodillas
la espalda se te tuerce

se te escapan las palabras
y es mejor callar cerrar la puerta

ya mañana
aprenderás de nuevo a hablar
tartamudeando primero luego sílabas frases
buenos días muchas gracias qué tal noche
y otra vez
te irás moldeando las facciones con las manos
caminarás casi gateando si fueras tan amable no te apures
lo irás sobreviviendo

hoy puedes ovillarte acurrucarte
hablar sola con él que ya mañana

XXIII
(san John Coltrane en los infiernos)

Adalber Salas Hernández (Venezuela)

Prefiere tocar aquí, aunque haya pésima 
acústica y apenas se escuche la respiración
áspera del saxofón. Prefiere montarse en escena a pesar 
del micrófono dañado, la mala ventilación, los tragos
sin hielo. Aquí, a tan sólo quince minutos
de la eternidad, si no menos, entre los yonquis
y las putas trasnochadas, entre los condenados por anfibios
o ambidiestros, por faltos de simetría, aquí, bien lejos de
los coros celestiales, donde ya no queda espacio
para un ascenso más. Porque esta música solamente
puede subir, fue hecha con esas cosas que se derrumban
sin un crujido, sin pedir perdón. No separa la carne del día 
de los huesos de la noche, no se sienta a la diestra 
de nadie. Lluvia dura, viento de hojalata, cielo
inconcluso y terco, música que lleva en el costado
una herida que no sangra, luz que busca
hacerse polvo entre las manos.

Rouge

Claudia Masin (Argentina)

No dejes de escuchar, del otro lado de la pared,
con un vaso invertido apoyado en el yeso,
mis pasos por el cuarto, los tintineos de las cucharas
en las tazas, las palabras que digo casi en un susurro, pensando
que estás ahí, atento a cada modulación de mi voz,
a mi tristeza. No dejes de espiar, como un agente ruso
en una película norteamericana de los años ‘60,
mis salidas, mis paseos. Si de repente
mi vida ya no te fuera interesante y te durmieras
sin esperar mi llegada, ¿qué sería de mí?
Seguramente se abriría a mis pies ese océano
—perfecto en su silencio— que a todos nos separa,
cada uno encerrado en el pequeño universo
de su cuerpo, donde la memoria de la infancia
es un continente en miniatura que, como la Atlántida,
espera la creciente para ser olvidado. 

Se me han acabado las cinco monedas...

Pedro Larrea (España)

Se me han acabado las cinco monedas que recogí en el parque del insomnio 
                    tras la muerte de mi corazón.
La primera la gasté en un traje que se me rasgó al doblar aquella esquina en el infierno.
La segunda la perdí mientras seguía el curso implacable de la constelación de Libra.
La tercera se la negué a un mendigo. Yo creía que el vino era superfluo en días glaciales
                    y la malgasté comprando una violeta que nadie me aceptó.
La cuarta la arrojé a la alcantarilla en que solía detenerme a recordar
                    que ya no puedo recordar aquellas manzanas azules de las islas afortunadas.
Pero la quinta moneda, quizá perdida también, sirvió al menos para comprar 
                    
este viejo volumen de hechizos
en que espero aprender el conjuro del pan antes de morirme de hambre y de vergüenza.

Oso 

Margarita Laso (Ecuador)

y sale del bosque el oso
su musculatura oculta
trae abrigo y debajo un brujo
sedoso no se desnuda
ante la sola idea de trozar mis partes
no se detiene
ávido el oso
de arrancar los lomos de las truchas con los dientes
en el corazón del remolino
hincar entre mis piernas el hocico
la ansiedad la sed la zozobra
el tirón de muerte que la succión mitiga
un dominio de demonios tus patas y mis muslos
maroma marcial llave poderosa runa y mandala
oso que muerdes los finos lomos de mi sexo
ya volverás al bosque
como el tigre a la arena
como al verdugo la máscara y la soga
ya volverás
como vuelve esta contorsionista
a bañar sus partes por partes
en los cultivos piscícolas del río

Amar al maestro

Axel Presas (Cuba)

Démosle un revólver al maestro
una cimitarra
tres granadas de impacto
y medio lápiz
así resolveremos el gran problema
de encausar con mano dura a esos muchachos

Démosle un revólver a la maestra
un buen sable, una katana
así tendrá toda autoridad para vencer situaciones difíciles
con el fusil más pulido
el más autoritario
denle pocas hojas, media cartilla, un borrador pequeño
pero no escatimen con las armas
porque sólo así tendremos
una educación garantizada

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