"El reggaetón era perfecto, porque no solo tenía esta estigmatización, sino porque tiene un componente periodístico enorme", dice Pablito Wilson. Foto: Tatiana Toro Ríos. "El reggaetón era perfecto, porque no solo tenía esta estigmatización, sino porque tiene un componente periodístico enorme", dice Pablito Wilson. Foto: Tatiana Toro Ríos.

“Hablar de reggaetón es hablar de sexo y de violencia, pero también de crecimiento personal y de empoderamiento femenino”

En 'Reggaetón: Entre El General y Despacito', el periodista musical Pablito Wilson se propuso darle un marco investigado al género que tantas opiniones desinformadas ha generado en estos años. ARCADIA habló con él.

2019/12/02

Con raíces argentinas y colombianas, el periodista musical Pablito Wilson ya se había sumergido en el universo del rock nacional para investigar y publicar ‘Rock Colombiano - 100 discos, 50 años’ en 2013. Años después puso su atención en el género que, de lejos, ha generado más discusiones y debates en los últimos años. Como bien lo recalca, mucho se habla de reggaetón, pero poco se sabe, y su trabajo fue aportar desde esa perspectiva. Esto nos contó sobre su libro.

¿De donde nace su interés por hacer este libro? ¿Es seguidor del género? ¿Vio un vacío y una oportunidad?

El interés de este libro nace de ver que hoy en día las redes sociales nos hacen creer que estamos informados de todo, cuando en realidad es muy poca la información que confrontamos con otras miradas. Era una necesidad de decir, “yo necesito mostrar que todo tema se puede tratar de forma seria y puede servir para el aprendizaje”, sin importar lo estigmatizado que esté en nuestra sociedad. 

El reggaetón era perfecto, porque no solo tenía esta estigmatización, sino porque tiene un componente periodístico enorme. Hablar de reggaetón es hablar de sexo y de violencia, pero también de historias de crecimiento personal, de empoderamiento femenino y sobre todo, de otras músicas como el hip hop, el reggae, la salsa o el bolero que están o pueden estar conectadas. No soy el mayor seguidor del género, pero al menos desde hace 15 años que lo observo con respeto. Y desde luego que vi una oportunidad, hacer este libro era sacar a la luz la primera investigación de reggaetón en español del mundo. Sabía que tenía que publicarlo como fuera. 

No hay mucha bibliografía sobre el género, cuéntenos qué encontró y qué suma su trabajo. Cuánto le tomó y cómo lo investigó.

Solo existen dos investigaciones previas: Reggaeton‘ y ‘Remixing Reggaeton: ambas publicadas por la Universidad de Duke. Pero también tomé informaciones de libros de industria músical, de marketing, de análisis muy críticos sobre la realidad de lo que suena en la actualidad. Libros como Indies, hipsters y gafapastas de Víctor Lenore, The song machine de John Seabrook o Generación hip hop de Jeff Chang. Creo que lo que suma el libro es que aunque mucha información de la que comparto es de dominio público, no solemos encontrarla reunida en un mismo lugar. Creo también que siempre aparecen anécdotas chéveres, por ejemplo en mi libro doy algunos datos que cómo nacieron clásicos como "Gasolina", "Tu pum pum" o "El gato volador". 

¿Cambió su visión del género y de sus artistas hacer esta investigación? 

No, no cambió mi visión. Pero sí reconozco que, al menos hace años, me era difícil decir que me gustaba el reggaetón sin miedo al “qué dirán”. He intentado entender mucho la revolución feminista contemporánea y acercarme a ella con respeto. Y aún tengo amigas que creen que es fatal que exhiba con orgullo una foto con ‘El Bokisucio‘ (Lui-G 21 Plus). Cuando es un tipo muy respetuoso con su entorno de trabajo y que me atendió de maravilla cuando estuve en la filmación de uno de sus videos. Más que cambiarla, lo que pude hacer fue profundizar mi idea de que la música se conecta entre sí sin importar los géneros. Por ejemplo, sería difícil imaginar qué camino habría tomado el reggaetón si no hubiesen existido proyectos de merengue y salsa como Proyecto Uno o DLG. 

En Puerto Rico fue vehículo de cambio. En Colombia sus intérpretes más famosos se mantienen lejos de las movilizaciones, ¿cómo mira usted esta diferencia?

Justo ayer decía que me impresionaba que nadie aún me hubiera preguntado esto. Una cosa que entendí con este libro es que uno no puede exigirle a nadie que piense como uno, que todos hacemos nuestras propias evoluciones. No podemos exigirle a Maluma, que manifestó haber votado por Duque, que apoye el paro nacional. Y eso que si me preguntas a mi, yo siempre voy a estar del lado del pueblo que protesta.

En una parte de mi libro explico que el profesor y escritor español Jon Illescas tiene una teoría en la que dice que a Michael Jackson le cobraron muy caro el haber hecho "They don‘t care about us" y haberla filmado con el director Spike Lee desde una cárcel en Fort Lauderdale. Según el autor, esa es la razón por la que comienza el debacle de la carrera de Jackson, cuando luego de ‘History 2‘ tiene que promocionar su siguiente álbum por su propia cuenta. En este momento que J. Balvin dijera que apoya el paro podría significarle unas complicaciones enormes en su carrera, supongo que por eso es que tardó en pronunciarse sobre el paro.

Por esa misma razón es que he insistido tanto (en mis redes como en el libro) que lo que pasó con Bad Bunny, Residente y Ricky Martin fue muy grande. Nombro primero a Bad Bunny, porque es el que más arriesga, el único que tiene una figura de artista pop contemporáneo consolidada (a Residente lo apagaron y lo de Ricky ahora es más una cuestión de trayectoria y legado). Bad Bunny cantando contra Roselló es lo más revolucionario que le pasa a la música pop desde que Michael Moore y Rage Against The Machine hicieron el video de "Sleep now in the fire" afuera de la bolsa de New York. Carlos Vives quiso expresarse y lo tildaron de ‘duquista arrepentido‘. Es muy difícil decir lo que uno piensa cuando se es uno de los artistas más rentables de la música mundial. 

¿El reggaetón llegó para quedarse? ¿Qué viene para el género?

No sé si el reggaetón llegó para quedarse, porque la música siempre muta, se vuelve más aparatosa y luego más orgánica. Los que sí creo que llegaron para quedarse son los artistas. Lo que están haciendo Yankee, Balvin, Maluma, Farruko, Paulo Londra, Rosalía, Karol G es tan grande que si el día de mañana la tendencia es cantar solo con una guitarrita acústica, la van a romper. Yankee es un cazador de tendencias increible, Balvin una máquina de hacer sencillos pop, Maluma un tipo que convirtió su carisma en marca de exportación, Karol G tiene detrás varios productores que le hacen canciones que siempre sorprenden ("Pineapple", "Tusa"). Y en materia sonora (más no lírica), el que haya lanzado una canción que tiene como coro los sonidos de una cama rechinando es algo totalmente inédito.

¿Qué queda por decir?

Que siempre será sano leer de lo que uno no conoce antes de criticarlo, y que este libro es una invitación a eso. Que puede servirle a los padres para entender mejor el mundo que están viviendo sus hijos y no solo la música que circula en este. Que también puede ser muy útil para que los chicos refuercen sus ideas sobre la necesidad de llevar una vida sexual responsable y respetuosa, donde la principal regla sea el consentimiento. No es casual que ahora reflote aquella emblemática frase de Ivy Queen que remataba diciendo "eso no quiere decir que pa‘ la cama voy", que Balvin le cante a Rosalía "le pido a Dios que te cuide pero tú te cuidas sola" o que Greeicy haga una canción (con Juanes) hablando de una mujer que se puso la minifalda que se quería poner. El mundo está mutando, en estas cosas para bien, y el reggaetón o las músicas urbanas en general también son un reflejo de eso. 

El libro se consigue en librerías independientes o a través de esta cuenta de Instagram

 

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