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Sin rastros del naufragio

Alfredo Molano recorre el Orinoco buscando los vestigios del Tramp Steamer

2010/03/15

Por Alfredo Molano Bravo

Desde mi alcoba del hotel, en Puerto Carreño, donde abrí por primera vez La última escala del Tramp Steamer de Álvaro Mutis, se alcanza a oír en la madrugada –a treinta kilómetros de distancia– el ruido que hace el río en los raudales de Atures y Maipures, al interrumpir el curso pausado del Orinoco impidiendo por completo la navegación continua. En días claros, se ve una lluvia menuda formada al romperse el poderoso torrente contra las rocas de las estribaciones de la Serranía de Mapichí. En días claros, digo, como aquéllos que le permitieron al narrador de la novela de Mutis ir de Helsinki a la península de Vironniemi en Finlandia para ver “la mirífica aparición de San Petersburgo”. Fue en Helsinki donde ese personaje, que no tiene nombre –pero que es en la novela un alto empleado de las compañías petroleras, como lo fue Mutis, y también como Mutis, escritor–, conoció un Tramp Steamer llamado Alción, un nombre que me evocó desde el principio una sospechosa familiaridad. El Tramp Steamer es un tipo de barco vagabundo, viejo, sin rutas fijas. Mantuve la razonable duda de si esta vieja y herrumbrosa nave era al mismo tiempo la sombra del narrador, el mismo narrador narrado, una ironía que el destino me hacía a mí, que tantas veces he viajado por el Orinoco, y que esta vez me llevaba a conocer al autor de Maqroll, el Naviero. Mutis tiene duende, como algunos toreros, como algunos barcos viejos, y logra afortunados lances, contrastes sorprendentes, interrogantes inquietantes. Otras veces no carga la suerte y trae colores “marfileños y oliváceos”. Al fin, deja al garete sus claves crípticas, profundas y bellas para meterse en su Tramp Steamer: “El azar es siempre sospechoso, son muchas las máscaras que lo imitan”. A Mutis lo persigue el azar. Lo busca con la obsesión con que él se encuentra con el Alción, o con la que lo sufre en la cárcel de Lecumberri y al fin lo caza en el nombre de Maqroll, a quien Iturri, el capitán vasco del Tramp Steamer, reencuentra en Amberes. Todo en Mutis gira alrededor de la frase de Mallarmé: “un golpe de dados jamás abolirá el azar”. Es el azar el verdadero personaje del Tramp Steamer.

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