Ilustración de portada de 'Sonámbulo y otras historias'. Ediciones La Cúpula. Ilustración de portada de 'Sonámbulo y otras historias'. Ediciones La Cúpula.

'Sonámbulo y otras historias': retazos de mundanidad capturados con ojo clínico

Nuestro columnista Mario Cárdenas reseña la compilación de relatos cortos de Adrian Tomine, recientemente publicada en español por Ediciones La Cúpula.

2018/09/10

Por Mario Cárdenas

Antes de los veinte años, Adrian Tomine (Sacramento, California, 1974) ya estaba publicando, en ediciones baratas, un fanzine titulado Optic Nerve. Allí mostraba, cada tanto, relatos cortos en cómic que luego la editorial Drawn & Quarterly complió en los libros 32 Stories: The Complete Optic Nerve Mini-Comics y Sleepwalk and Other Stories. Esta segunda recopilación fue traducida al español como Sonámbulo y otras historias y editada por Ediciones La Cúpula.

Dieciséis historias cortas (aparecidas en Optic Nerve en los cuatro primeros números, entre 1995 y 1997) integran esta segunda recopilación de sus short comics. Junto a Rubia de verano, Sonámbulo y otras historias completa la obra de iniciación que lanzaría a Tomine como unos de los historietistas e ilustradores contemporáneos  mejor valorados por la crítica y la industria, así como uno de los autores más leídos de los últimos años. Además, como ha pasado con muchos autores de cómic, su trayectoria lo llevó a ilustrar en varias ocasiones sugestivas portadas para The New Yorker. La más recordada: Missed Connections, que llevó a la diseñadora y editora Françoise Mouly a describir a Tomine como “un dibujante narrativo que tiene una espectacular habilidad para el dibujo, cuyo mayor talento es contar historias con una sola imagen; algo que hace gracias a su increíble atención al detalle”.

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El estilo de Tomine es el de un narrador de historias en espacios estrechos: encaja como autor con parte del cómic contemporáneo en un registro cercano a algunas de las historias de Chester Brown o Charles Burns. Esto en una poética clínica, influida por el espectral ambiente gráfico de Daniel Clowes y la precisión de la página del maestro Jaime Hernández.

En Sonámbulo y otras historias encontramos, de entrada, todo lo que fue su trabajo hasta la fecha: un reconocible trazo limpio, sin color y minimalista, pero que se ensucia de ese realismo sucio que plaga sus narraciones y que mutila cada episodio para dejar partes de un rompecabezas que no encajan. Además, sus historias, conectan, desde el cómic, con la tradición literaria de algunos de los escritores de relatos estadounidense. Sin ser copias o imitaciones en cómic de esa piezas literarias, Tomine pliega esos mundos a su espacio gráfico, logrando transmitir las fracturas que deja la vida cotidiana.

En ese sentido, leyendo a Tomine uno recuerda la prosa poética que aparece en los relatos de Raymond Carver, Carson McCullers o John Cheever. Su relatos están habitados por esos personajes desarraigados y desorientados: hombres y mujeres que persiguen sueños cancelados, cuerpos a la deriva. Todo esto en pocas viñetas, y a través de tramas hipnóticas que son diseccionadas en una retícula de tres por tres que deja en pedazos la infancia, el amor, la vejez, las pérdidas, la decepción, y otra larga exhibición de frustrantes atrocidades.

A pesar de tiempo que ha pasado desde su publicación original y la distancia con lo narrado, los relatos incluidos en este libro son, en palabras del escritor español Óscar Gual, “clásicos del llamado slice of life, una expresión que se ajusta como un guante a estas primeras etapas de Optic Nerve. En sus historietas parece como si faltaran viñetas, como si hubiera recortado algunas al principio, en medio y también hacia el final, para remontar la página y no explicárnoslo absolutamente todo”. Cada uno de estos relatos, sin preferencia, es una pequeña pieza perfecta del arte de narrar en cómic. Ahí están El hilo conductor, Trabajo de verano, Seis días de resfriado, La hora del almuerzo, y Glaseado de fresa, una historia en dos páginas cargada de una violencia súbita y brutal. Cada narración es una pequeña joya por la que no pasan los años y que muestra las virtudes de Tomine como dibujante y narrador. La descripción de sus personajes y los finales abiertos son una ruptura de ese sueño americano, lo fraccionan una y otra vez. Sus dibujos son un capítulo más de la nihilista sociedad norteamericana. Por eso y muchas otras razones, los relatos de Sonámbulo y otras historias son, como afirma Gual: “retazos de mundanidad capturados con ojo clínico”.

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Sonámbulo y otras historias
Adrian Tomine
Ediciones La Cúpula
Páginas 108
2017

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