Titulado simplemente 'The Beatles' y más conocido como 'The White Album' (por su memorable portada de color blanco), este álbum doble fue publicado en 1968 bajo el sello Apple Records. Titulado simplemente 'The Beatles' y más conocido como 'The White Album' (por su memorable portada de color blanco), este álbum doble fue publicado en 1968 bajo el sello Apple Records.

Cincuenta años del ‘White Album’ de The Beatles

El 22 de noviembre de este año se cumplieron cincuenta años del gran compendio de una de las épocas más honestas e inspiradoras de The Beatles, donde rompieron los límites de la creatividad y sentaron un precedente musical histórico.

2018/12/11

Por Pablo Trujillo G.

Cuando parecía imposible que un grupo musical escalara más alto, cuando los estadios abarrotados de admiradoras histéricas habían perdido su encanto, cuando los recursos estéticos de la psicodelia empezaban a sentirse como un florido paquete de trucos viejos, fue cuando el cuarteto de Liverpool se reinventó contra todo pronóstico con la producción de su noveno trabajo discográfico, que resultó ser uno de los más importantes de toda su carrera. Titulado simplemente The Beatles y más conocido como The White Album (por su memorable portada de color blanco), este álbum doble fue publicado en 1968 bajo el sello Apple Records y compendió un amplísimo espectro de canciones que se desarrollan con espontaneidad, arrasando paradigmas construidos por la banda en obras anteriores y reviviendo un sonido rústico de guitarras rasgadas, semejante al de Rubber Soul, que desafió los límites de la experimentación sonora.

Luego del éxito y el reconocimiento mundial que obtuvieron con el icónico álbum conceptual Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, seguido de la cumbre psicodélica que alcanzaron con Magical Mystery Tour y su homónima película experimental, The Beatles se tomaron un respiro impulsados por su guitarrista George Harrison, quien insistió a los demás sobre la necesidad de alejarse del agobio de la fama y acercarse a la búsqueda de su espiritualidad. Fue así como en febrero de 1968 Harrison, Paul McCartney, John Lennon y Ringo Starr emprendieron un viaje vacacional hacia Rishikesh (India), en donde participarían de un curso o ashram de meditación trascendental conducido por el gurú Maharishi Maheshi Yogi. Durante su estadía, que se extendió hasta el mes de abril del mismo año, los Fab Four compusieron la mayor parte de las canciones que conformarían el White Album y se distanciaron de ciertas prácticas como el consumo de drogas y el extenuante ritmo de trabajo al que estaban acostumbrados. El único estupefaciente que llevaron consigo a Rishikesh fue marihuana, y los días allí discurrieron entre desayunos vegetarianos comunales, largas horas de meditación, frecuentes sesiones de composición e improvisación con guitarras acústicas y algunas fiestas.

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La presencia de The Beatles en el curso de meditación coincidió con la de otras celebridades como el estadounidense Mike Love (miembro fundador de The Beach Boys) y el cantautor escocés Donovan, quienes también habían viajado en busca de la exploración de la conciencia y eran amigos de la banda desde comienzos de los sesenta. En una de las sesiones musicales que tuvieron juntos, Donovan le enseñó a los ingleses una nueva técnica en la guitarra: un patrón rítmico ejecutado pulsando las cuerdas intercalando los dedos que daría origen a algunas de las canciones más reconocidas del White Album. Una de ellas es “Blackbird”, sin duda la más popular de todo el disco y uno de los grandes hitos de la agrupación británica. Compuesta e interpretada por Paul McCartney, “Blackbird” es una emotiva canción que habla sutilmente de la lucha de la comunidad negra en contra del racismo en Estados Unidos a finales de la década del sesenta.

Así mismo, McCartney escribió “Mother Nature’s Son” como una especie de comunión con la naturaleza desde la perspectiva primaria de un niño. Por su parte, John Lennon se apropió de la nueva técnica en “Julia”, una de sus obras más personales y profundas, en la que recuerda a su madre (fallecida en un accidente automovilístico en 1958) a través de un hondo lamento marítimo. “Dear Prudence” es otra pieza de Lennon hecha a partir del mismo patrón guitarrístico, inspirada por Prudence Farrow, hermana de la actriz Mia Farrow, quien se encontraba también en Rishikesh y solía aislarse encerrándose en su habitación durante horas, situación que conmovió a Lennon y dio origen a la letra de la canción.

La estadía en India fue restauradora e inmensamente fértil en términos creativos (se sabe de al menos 48 canciones compuestas allí), pero no tanto así en términos personales. La perspectiva obtenida al distanciarse del frenesí de la prensa, los fans y el trabajo marcó un punto de no retorno en la banda, en la medida en que cada uno de los artistas comenzó a definirse como individuo y a desentenderse de la idea de que los cuatro Beatles eran inseparables. Ringo Starr y su esposa Maureen soportaron tan solo 10 días en el ashram y fueron los primeros en volver a Londres, agobiados por el curry picante y los insectos, y extrañando a sus hijos. Unas semanas después les siguieron McCartney y su esposa Jane Asher, quien sencillamente se había aburrido de las sesiones de meditación porque para él se asemejaban mucho al colegio. Lennon decidió marcharse junto a su esposa Cynthia Powell (con quien las cosas no andaban bien) cuando se enteró de que el Maharishi tenía un amplio conocimiento en el ámbito de las finanzas y supuestamente había intentado seducir a una de sus discípulas.

A su regreso, Lennon compuso las canciones “Sexy Sadie” (originalmente titulada “Maharishi”) y “Everybody’s Got Something To Hide (Except From Me And My Monkey)”, evidenciando rabia y decepción hacia el dudoso gurú. Cargado con una mezcla de inspiración y desilusión al haber promovido la idea del retiro, George Harrison se sintió particularmente enajenado del grupo y continuó su viaje hacia el sur de India en compañía de su esposa Patty Boyd, con el objetivo de reunirse con Ravi Shankar, su maestro de cítara, para colaborarle en la filmación de un documental sobre música hindú.

Y aunque mucho se ha especulado sobre los pormenores del viaje a Rishikesh, lo cierto es que fue un período absolutamente nutritivo para el catálogo musical de The Beatles y las anécdotas al respecto son incontables: McCartney cuenta que su canción “Ob-La-Di, Ob-La-Da” nació una noche en la que se escabulló al bar de un pueblo cercano, donde se encontró con un nativo que lo saludó gritando entre licores con la frase “ob-la-di, ob-la-da, life goes on brah!”. Lennon escribió “The Continuing Story Of Bungalow Bill” el día en que Richard A. Cooke, un joven estadounidense que visitaba a su madre en el ashram, decidió subirse a un elefante y salir de cacería en busca de tigres salvajes. Harrison encontró las palabras “gently weeps” siguiendo un método del I-Ching que consiste en abrir un libro en una página al azar y leer lo primero que aparezca, y a partir de ellas construyó “While My Guitar Gently Weeps”, una de sus creaciones más épicas y profundas, pero a la vez una obra sensible y honesta elaborada a partir de una serie de acordes descendentes, a su vez producto del intercambio musical con Donovan. Incluso Ringo Starr volvió a casa con nuevo material: “Don’t Pass Me By”, esa suerte de swing-blues borracho que fue la primera canción de su total autoría publicada en un LP de The Beatles.

Una vez hubieron regresado a Londres en mayo de 1968 (mientras en Francia ocurrían las históricas protestas de Mayo del 68, que serían el germen creativo para Revolution 1 de Lennon), los Fab Four iniciaron las sesiones de grabación de lo que sería su nuevo trabajo discográfico, llevadas a cabo en su gran mayoría en los estudios Abbey Road bajo la dirección del productor George Martin. Por primera vez en su carrera, el ambiente en el estudio no se sentía como era habitual. Lennon había conocido a la artista japonesa Yoko Ono en 1966, y para entonces su enamoramiento era tan fuerte que decidió divorciarse de su esposa Cynthia Powell y darle rienda suelta a una de las relaciones amorosas más mediáticas y polémicas de la historia. Aunque es oportuno derrumbar el mito que comúnmente presenta a la japonesa como único motivo por el cual The Beatles se disolvieron en 1970, es indiscutible que su presencia permanente en los estudios y sus incisivas opiniones acerca de la producción crearon un clima tenso entre los miembros la banda. Empezó a suceder que Lennon y McCartney grababan sus respectivas canciones por separado, incluyendo poco o nada a los demás en la instrumentación. Durante las sesiones de grabación de “Back In The USSR”, el rock & roll que abre el disco parodiando a The Beach Boys, fue tal la crítica de McCartney respecto a la interpretación baterística de Ringo Starr que este se marchó de los estudios afirmando que quería dejar la banda.

McCartney grabó la batería en su canción y así lo hizo con otros instrumentos en muchas de sus composiciones como la dulce “I Will”, en la que interpretó la línea de bajo con su voz. Finalmente Starr volvió luego de una semana de vacaciones y encontró un arreglo floral dispuesto en su batería, un tierno gesto de Harrison dándole la bienvenida nuevamente. Uno de los pocos momentos de verdadera armonía grupal fue cuando Harrison invitó a su amigo Eric Clapton –quien por entonces ya era una celebridad con su trío Cream– a tocar en “While My Guitar Gently Weeps”. La presencia de Clapton distendió un poco el aire en Abbey Road y su intervención en el tema quedó registrada en dos sublimes solos de guitarra que parecen “llorar” como indica la letra de Harrison. A pesar de estos y otros ‘respiros’ más experimentales como Revolution 9, una obra vanguardista al estilo de Karlheinz Stockhausen en donde Lennon y Ono edificaron una densa atmósfera sonora con ruidos, voces en reversa y extractos sinfónicos, las grietas al interior de la banda eran cada vez más notorias.

La sensación general era la de un grupo de cuatro músicos que habían dejado atrás la ilusión de la Beatlemania y se adentraban en búsquedas artísticas individuales. De hecho, muchas canciones que habían sido pensadas para el White Album fueron descartadas y luego publicadas en sus respectivas carreras en solitario como “Teddy Boy” de McCartney, “Child Of Nature” (lo que se volvería “Jealous Guy”) de Lennon o “Not Guilty” de Harrison. El mismo productor George Martin, quien representaba para ellos una admirable figura paterna que siempre encauzó y potenció sus ideas musicales, tuvo que abandonar las sesiones del álbum por unos días porque se sentía agobiado ante la imposibilidad de trabajar con tranquilidad y al ver que su opinión profesional había sido relegada a un segundo plano. Martin había insistido en varias ocasiones que el disco no debía ser doble, que debía hacerse una selección de temas más exigente para asegurar un LP contundente, pero la banda decidió ignorar su sugerencia. Durante las sesiones de la pesada “Helter Skelter”, el cuarteto de Liverpool se enfrascó en una caótica jam session que duró aproximadamente diez minutos, y se dice que luego de eso Harrison empezó a dar vueltas por los estudios balanceando un cenicero en llamas sobre su cabeza.

En ese momento Geoff Emerick, su ingeniero de sonido de cabecera, también optó por retirarse de la sala alegando un “caprichoso desvarío y una pérdida de objetividad musical” por parte del conjunto inglés. Aún así, fue en medio de esa locura que la agrupación dio forma a obras brillantes: Lennon y esa especie de rapsodia-rock que es “Happiness Is A Warm Gun”, McCartney insistiendo en la mofa del folk americano con “Rocky Raccoon” y Harrison afirmando su visión crítica de la sociedad consumista en “Piggies”.

Estrenado el 22 de noviembre de 1968, el White Album recibió inicialmente críticas divididas entre quienes supieron reconocer en él una importante manifestación artística y quienes lo tildaron de “innecesariamente largo y poco relevante”. Lo cierto es que el álbum alcanzó el número uno en los principales listados del Reino Unido y Estados Unidos, obteniendo así un lugar privilegiado en su discografía y consagrándose para buena parte de la crítica como una de las producciones más importantes de la música popular del siglo XX.

Hoy, a medio siglo de su lanzamiento, el álbum ha sido remezclado por el productor Giles Martin (hijo de George Martin) y se encuentra disponible en plataformas digitales sumado a una buena cantidad de material inédito, incluyendo los legendarios “Esher Demos”: todas las maquetas de los temas grabadas en casa de George Harrison, una verdadera joya para los fanáticos del conjunto inglés. Si bien es indudable que el grupo empezó a disolverse a partir de 1968 en medio las revolucionadas sesiones del White Album, lo que perdura a través del tiempo es un gran compendio de su momento más prolífico y honesto cuyo encanto reside en su amplísima variedad de estilos, con el que rompieron los límites de la creatividad y sentaron un precedente musical histórico que sería rememorado por incontables artistas en el mundo como una inagotable fuente de inspiración.

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