El cantautor canadiense Leonard Cohen. El cantautor canadiense Leonard Cohen.

El perdedor más hermoso del mundo

Su mánager huyó con todo su dinero. Y al gran Leonard Cohen, poeta, artista, pero sobre todo el ídolo musical de una generación desesperada, le tocó volver a comenzar. Recordamos al gran Leonard Cohen con este perfil de Andrés Felipe Solano que fue publicado el año pasado en nuestra revista.

2010/03/15

Por Andrés Felipe Solano

En 74 años, Leonard Cohen ha sido muchas cosas pero nunca un hombre pobre, o por lo menos no tanto como ahora. El cantante canadiense fue vegetariano entre 1965 y 1968 y el único que en aquellos años se paró frente a Bob Dylan sin que le temblaran las rodillas. Muy joven vivió en Hydra, una isla griega, donde fue feliz entre paredes blancas y gastó 150 horas en traducir un poema de Federico García Lorca que convirtió en la canción “Take this waltz”. Recién llegado a Nueva York sostuvo la cabeza de Janis Joplin entre sus piernas por la época en que la cantante era una leyenda salvaje a la que le perdonaban no afeitarse las axilas y los dos vivían en el Chelsea Hotel. Sobre el encuentro le dedicó una de sus obras cumbre: “Te recuerdo muy bien en el Chelsea Hotel. Hablabas con tanto coraje y tanta dulzura, dándome una mamada sobre una cama revuelta, mientras las limusinas esperaban en la calle”. Cohen heredó de las canciones compuestas durante esa temporada nombres como ‘El poeta laureado del pesimismo’, ‘El tendero del desespero’, ‘El padrino de la tiniebla’ o ‘El príncipe de los desposeídos’, calificativos que no le molestan para nada pero que no exhibe como prendedores en la solapa de sus trajes, tan famosos como su soltería eterna. Años más tarde, Cohen, famoso y desesperado, tuvo un revólver en la sien. No fue un intento de suicidio. La verdad nunca se ha sentido tentado a salir por la puerta trasera. Por el contrario, ha caldeado su alma a la espera de una muerte dulce y una vida sin recuerdos. Lo del arma en la cabeza fue cosa de un desequilibrio de profesión.

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