Festival del Diablo. Crédito: Khristian Forero

"Hay miedo de asociar una marca con un evento de rock"

El Festival del Diablo celebrará su tercera edición el 25 de noviembre. ‘Arcadia’ habló con su creador, Alfonso Pinzón, sobre los retos de hacer un evento musical en Colombia.

2017/08/15

Por Laura Isabel Rivera

El Festival del Diablo nació en 2014, buscando celebrar un día lleno de metal en Colombia. Tres años después, el evento ha crecido y se ha posicionado como uno de los mejores de la región. Se caracteriza, principalmente, por traer bandas que no se han presentado en el país. Este año, en su tercera edición, se celebra el 25 de noviembre en Bogotá. Arcadia habló con Alfonso Pinzón, colombiano que, a pesar de residir en Estados Unidos, es uno de los fundadores del festival.

¿Cómo nació el Festival del Diablo?

He trabajado en la música 25 años. Inicié en los noventas como baterista de una banda de metal: Agony. Estuve en Colombia con la banda hasta 1999. Luego la banda se trasladó para Los Ángeles y yo me fui con ella. Llevo trabajando en la industria desde entonces: manejé la operación de una empresa de guitarras de una corporación japonesa en Los Ángeles; he trabajado con bandas internacionales, por toda América Latina; y he sido productor, manager, y promotor, mi rol actual con el Festival Del Diablo.

Siempre tuve como referencia a los festivales europeos. Estuve en Wacken en el 2007 en Alemania y pensé "qué chévere hacer esto en Colombia, un día campestre de rock y de metal”. Siempre tuve esa idea en la cabeza pero como no vivía en Colombia, y no tenía con quién hacerlo, no era viable porque a control remoto es muy berraco.

Le conté la idea a mi socio actual en un tren hace tres años, después de que él tocara el bajo con mi banda en España. Él se animó mucho, y como vivía en Colombia, lo vio posible. Empezamos en el Metropol y esa vez fueron dos mil personas. Al año siguiente, nos pasamos a la Calera a un sitio que se llama Hollywood que solía ser una discoteca en los ochentas. Al lado hay un prado bellísimo, un sitio entre montañas. Este año también será ahí.

¿Cómo estará organizado el festival?

Vamos a ubicar dos tarimas, una al lado de la otra. Mientras una banda toca, la que sigue estará haciendo el set up. Apenas se apague un escenario, se prende el otro. Esto es para que las personas no tengan que aguantar media hora entre banda y banda. Y vamos a tener una tercera tarima que va a ser de punk hardcore, para empezar a involucrar otros géneros dentro del festival.

Cuando el evento termine, vamos a hacer un after party que va a durar hasta las tres. Ahí van a tocar algunas bandas y va a haber un DJ. Tenemos la intención de tener un terreno para camping. Esto a razón de que vienen muchos tours de afuera de Bogotá. Con el camping, la gente no tendrá que buscar dónde quedarse y al día siguiente se pueden devolver a sus ciudades. Tendrá un costo adicional, pero pequeño, esto no es un negocio. Todo es por mejorar la experiencia del festival.

¿Habrá algún evento adicional relacionado con el festival?

Aunque el festival sea el 25 de noviembre, el 19 de ese mes haremos una previa en un teatro con una banda de Finlandia que se llama Apocalyptica. La agrupación está conmemorando 20 años de un disco en el que tocaron las canciones de Metallica, pero en versión violonchelo. Apocalyptica estuvo en Rock Al Parque en el 2005 y tuvo un éxito rotundo, después de más de diez años volverán. Este evento sí será con sillas, es otro ambiente. Nos encanta ese contraste para que las personas entiendan que el metal se vive de varias formas. Este concierto es tranquilo y a los días viene el desmadre en un ambiente campestre.

Apocalyptica en Rock al Parque 2005.

¿Qué bandas estarán en el festival?

Por ahora, algunas de las que ya están confirmadas son: Accept, un clásico del metal Alemán; Exodus, banda de trash californiana; Samael, de las grandes del black metal suizo; Terrorizer, banda estadounidense; Merauder, agrupación enfocada en hardcore que nació en Nueva York y Witchery, que contará con músicos de Arch Enemy, de The Haunted y es originaria de Suecia. Además, vamos a anunciar un headliner pronto. Siempre tratamos de traer bandas que no hayan estado en el país o en la región. En total son diez bandas internacionales y quince bandas nacionales. El metal colombiano en nuestro festival tiene un papel protagónico y central. No queremos bandas teloneras que a nadie le importe.

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¿Además de las bandas, qué podrán encontrar los asistentes?

Tendremos nuestra propia cantina dentro del evento. Ahí estará una chef metalera, Lara Gallegos, que vive en Nueva York. Ella le ha cocinado a Obama y a más personajes destacados. A todo lo que hacemos le metemos lo característico del festival: es ‘La cantina del infierno‘, con la ‘salsa del diablo‘ y un cóctel que se llama ‘Sangre del diablo‘. Hay un montón de elementos que le darán una identidad al festival. Cuando la gente vaya, se va a encontrar con varias atracciones, desde una feria de pueblo con tejo hasta una villa de la cerveza, que es muy tipo Oktoberfest.

¿Cuáles son los desafíos de hacer un festival en Colombia?

Muchos, pero creo que el mayor desafío es el poco apoyo de la empresa privada. Hay miedo de asociar una marca con un evento de rock. Sin un soporte, que sea rentable un festival apunta de boletas, es un reto financiero gigantesco. Además, una cosa es agarrar a bandas que están de gira por la región. Cuando se compran así, son relativamente baratas. Pero, decirle a un artista de Suecia que venga hasta el otro lado del mundo, exclusivamente al festival, es muy jodido. Es que el Festival del Diablo está programado en una época en la que no coincide con otro evento musical importante, no está en ningún circuito de giras. Por eso es costoso, y si no hay apoyo de la industria privada, nos toca hacer un esfuerzo tremendo para vender boletas y que sea viable.

En los últimos años en Colombia ha crecido la oferta de festivales. Está Almax, el Cosquín, el Día del Rock y así. ¿Los ha impactado el aumento de eventos?

Tal vez sí, pero lo bueno es que nuestro festival está muy bien posicionado entre todo el mercado y es muy de nicho. Los géneros extremos tenemos un público que es muy fiel. Si bien recordamos, en Rock Al Parque el metal es fundamental y fue el que le enseñó a los demás tipos de música a ir anualmente. En los noventas, los días del metal eran los más asistidos, de lejos. Luego los otros días se fueron llenando también hasta que hubo un balance. El metalero fue el primero que fue se fue a partir allá. Es muy aguerrido por sus bandas.

¿Es mejor apostarle a los festivales o a los conciertos individuales?

Yo creo que ahora mismo, como Colombia ha estado tan saturada de conciertos, no hay mercado para todos los conciertos, porque el bolsillo no da para cada evento. Va ha haber muchos organizadores que van a perder. Si tú concentras varios artistas en un solo evento, le estás dando más valor a la gente por su dinero y una experiencia mucho más completa. Creo que ambos tienen su espacio, pero el festival es una experiencia inolvidable.

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