"Si tocas música lo suficientemente bien, la gente empezará a bailar." | Foto: Cortesía Erlend Øye "Si tocas música lo suficientemente bien, la gente empezará a bailar." | Foto: Cortesía Erlend Øye

Hablamos con Erlend Øye, una de las estrellas del ‘indie’ europeo

El exintegrante de Kings of Convenience y líder de The Whitest Boy Alive visitará Colombia por tercera vez para presentarse en el Festival Estéreo Picnic y en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. ARCADIA conversó con él.

2019/02/27

Por Julián Santamaría

Erlend Øye visitará el país en marzo y abril para presentarnos su nuevo proyecto, la Comitiva, una agrupación que mezcla ritmos tradicionales de Sicilia (Italia). Con él Øye, uno de los principales representantes de la escena indie internacional, busca volver a sus propias raíces acústicas.

Hablamos con él antes de su primera presentación en Bogotá, que será en el Teatro Mayor el próximo 20 de marzo, sobre el nacimiento del nuevo proyecto, sus visiones de la música pregrabada y de la decadencia cultural de las grandes ciudades.

Le puede interesar: Este es el line up oficial del Estéreo Picnic 2019

Ya ha estado en Colombia varias veces, pero esta vez viene con un proyecto nuevo, La Comitiva. ¿Podría contarnos un poco sobre él? ¿Cómo empezó?

Hace siete años me mudé a Siracusa (en la isla de Sicilia, Italia), donde vivo actualmente. En ese momento no me molestaba sentir que no había una gran escena musical en esa ciudad, pero después de vivir en grandes centros urbanos durante muchos años, estar allí fue una oportunidad para descansar. Sin embargo, hace unos dos años conocí a quienes hacen música en la ciudad. Empezamos a reunirnos para interpretar música principalmente siciliana y, de hecho, algo de música latinoamericana. Éramos entre cinco y siete personas, y entre ellos había varios vocalistas muy talentosos y músicos que han tocado siempre ritmos tradicionales. Todo era acústico, y nada tenía que ver en ese momento con mi vida profesional. Solo quería tocar con ellos, aprender de su música. No lo pensaba como algo que luego les serviría a mis proyectos. Pero el año pasado, mientras organizaba un par de shows en Chile que usé como excusa para escapar del invierno en Europa, llamé a mis amigos italianos (aprovechando que los pasajes de avión estaban baratos) y les propuse tocar algunas canciones juntos al final de esas presentaciones. Tuvimos solo cuatro días para ensayar, pero fue asombroso. Me sorprendió lo que podíamos lograr con las herramientas que teníamos. Como vimos que el producto era muy bueno, decidimos desarrollarlo más. Nos quedamos más tiempo en Latinoamérica y organizamos una presentación adicional en Medellín que terminó siendo un momento muy importante para el proyecto, porque fue la primera vez en que presentamos el repertorio completo. Suramérica terminó siendo, de alguna manera, el laboratorio para este nuevo grupo.

En pocos años ha formado parte de tres agrupaciones hasta ahora y ha colaborado con varios artistas. ¿Por qué no centrarse en un solo proyecto?

Existe una frase relacionada con la vida de los tiburones: “Si no te mueves, te mueres”. Para mí sucede lo mismo: cuando las personas entienden lo que haces y esperan que lo hagas, debes empezar a irte de ahí. Aunque me encanta complacer al público, creo firmemente en que si no te retas, la creatividad muere. La creatividad nace de la posibilidad de tener la libertad para hacer lo que sientes que quieres y debes hacer.

Una vez estaba en el escenario con The Kings of Convenience y sentí que estaba repitiéndome a mí mismo. Entonces empecé a buscar otros espacios. Cada quien tomó un rumbo distinto. Yo me he dedicado a tener una vida sin muchas ataduras, y los otros integrantes, por el contrario, tienen demasiados asuntos personales que atender.

Recientemente ha querido explorar nuevos géneros, nuevos ritmos, y también ha vuelto a otros, como el reggae, en su colaboración con Hjalmar (un famoso grupo nórdico de reggae). ¿Cómo ha sido esa exploración, que parte de una curiosidad?

Cada género te permite aprender algo nuevo, y esa experimentación es la forma natural en que mi música se desarrolla. A veces solo es necesario escuchar una canción para decir: “Esto me gusta. ¿Por que no hay más de esto? Tiene que haber un álbum solo con esta canción”. En el caso del reggae, tuve que aprender nuevas herramientas y formas de entender las nuevas posibilidades. La instrumentación en el reggae se articula de tal manera que puedes cantar muy lento pero la música sigue “moviéndose”.  Si cantaras la misma canción en guitarra acústica, sería demasiado lenta. Pero con el reggae puedes inclusive bailarla. Quiero hacer más de eso, música para bailar.

¿Pero qué tan fácil es hacer bailar a la gente con una banda como la Comitiva? Es decir, sin el componente electrónico que caracteriza otros proyectos.

Definitivamente es más difícil hacerlo en acústico. Pero la gente siempre quiere bailar. Si tocas música lo suficientemente bien, la gente empezará a bailar. Hace cien años la gente bailaba y no necesitaban nada de amplificación. También puedes usar trompetas. Eso ayuda bastante (risas).

A pesar de que en algún punto de su carrera experimentó con música electrónica, la Tinnitus que sufre hace unos años lo ha alejado de ese tipo de música. ¿Qué repercusiones ha tenido este distanciamiento?

Hoy en día, acercarme a lo electrónico me cuesta mucho trabajo precisamente por eso. Me desgasto rápidamente y termino no soportándola. No logro apreciarla del todo. Pero creo que he descubierto que hay algo otro, muy particular, que me molesta de la música electrónica. Esta conversación la tuve con otro músico, también en sus cuarentas; la de los sonidos de percusión en la electrónica. Llevamos como veinte años escuchándolos en cada canción que pega en la radio. Y el problema es que, si tocas todo un disco de esos en un equipo de baja calidad, solo escuchas el zumbido: tsss, tsss tsss. Pero si en el mismo equipo de porquería pones música clásica, será una experiencia agradable. La belleza sí se conserva allí, por las notas altas de los violines.

¿Y qué piensa hoy de la música pregrabada?

He intentado tocar con música pregrabada y es algo que me aburre rápidamente. Es una completa ficción y tienes que pretender que realmente estás sintiendo algo en el escenario. No tardé mucho en preguntarme “¿Por qué hago esto?”. Y luego me di cuenta de que cuando tocas con instrumentos en vivo, ese dilema existencial desaparece. Tocar en vivo es tratar de hacerlo lo mejor que puedes, y saber que lo puedes hacer una vez más para hacerlo aún mejor. Como cada presentación es diferente, se justifica a sí misma.

Uno de los componentes importantes del nuevo proyecto es el hecho de componer e interpretar en una nueva lengua, el italiano. ¿Cómo puede esto influir en la forma de componer e interpretar?

Cada lengua puede crear nuevas melodías de manera natural. Cuando un compositor encuentra otro idioma, es como si un pintor encontrara un nuevo color. Y cuando te das cuenta de que tienes un nuevo color que combina muy bien con lo otro, hay horizontes nuevos que antes no eran visibles. Ya estoy empezando incluso a escribir mis primeras canciones en español. Pero por ahora no quisiera hablar de eso (risas). Ya veremos qé pasa.

Según el repertorio que propone el tour con La Comitiva, habrá un recuento de toda su carrera musical. ¿Cómo es volver a estos temas en una nueva etapa de su carrera?

La idea con La Comitiva es presentar todo lo que se pueda de mi trayectoria musical: cualquier canción que se pueda tocar con los instrumentos que tenemos, la tocaremos. Pero tengo algo de miedo. Tengo el presentimiento de que alguien puede subir una de nuestras presentaciones a YouTube y la gente reaccionará diciendo “¿Qué es esta porquería?”. No quiero “prostituir” mis canciones. Intento ser muy cuidadoso. Siento que cada canción tiene algo así como una vida útil; que después de unas cien interpretaciones, ya lo habrá dado todo. “1517”, por ejemplo, la he tocado ya unas doscientas veces. Solo quiero volver a canciones viejas que realmente funcionen. Por ejemplo, hemos estado ensayandoFigures”, una canción que casi nunca tocábamos en vivo cuando estaba en The Whitest Boy Alive porque era muy difícil. Regresar a ese tipo de canciones ahora tiene más sentido.

Ahora que tiene la oportunidad de verla en perspectiva, ¿cuál es el hilo conductor de su trayectoria musical?

Definitivamente hay algo que conecta todo mi trabajo, y también algo que hace que mi música sea distinta. Pero para mí es muy difícil señalar exactamente qué es. Creo, sin embargo, que el secreto está en la manera en que construyo mi música, en la forma en que articulo las diferentes  partes.Creo que, a diferencia de la música que se escucha hoy en día, trabajo con muy pocos instrumentos. Es una receta sencilla, como la pizza margarita: pan, queso, tomate y albahaca, donde un sabor no esconde al otro.

Usted ha vivido en ciudades grandes: Londres, Berlín, Manchester. ¿No son mejores espacios que Siracusa para desarrollar un proyecto musical?

En esas grandes ciudades, las personas jóvenes, las que tienen más energía, tienen muy pocas posibilidades de vivir en el centro de la ciudad. Entonces se encuentran poco. Por ejemplo, para mí París es una ciudad culturalmente muerta. Lo mismo sucede en una ciudad como Londres, donde las mentes creativas viven tan lejos, en los suburbios, que están completamente separadas. En ciudades pequeñas como Siracusa, en cambio, todos los que están interesados en la música se encuentran siempre, en algún momento. La cercanía te permite conocer fácilmente a las personas con tus mismos intereses. Además, cuando tocas en una ciudad pequeña  hay dos reacciones: o la gente está muy emocionada, o se pregunta “¿qué es esto? ¿Por qué pagué para ver esto?”. En ese caso, es porque no están acostumbrados a lo que escuchan y se enfrascan en sí mismos. Pero da igual, uno entiende que al estar en el escenario y tocar un par canciones todo el ambiente cambia.

¿Planea vivir más tiempo allá?

En realidad ya no paso tanto tiempo allí. Vivo mi vida como un nómada. Apenas llegué ayer por la noche a Bogotá, y ya me siento como en casa. Me gusta el mundo y parecería que yo le gusto a él.

Es interesante que, a pesar de que se ha definido como alguien “tímido” en su juventud, no haya tenido problemas para vivir en tantos lugares y haber compartido con varias culturas de primera mano.

No creo que sea tan tímido, sino que siempre me rodeé de las personas equivocadas.

Le puede interesar: El evangelio según Kendrick Lamar

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 167

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.