Sting y Shaggy en el North Sea Jazz Festival de Curaçao. Foto: Cortesía del Festival. Sting y Shaggy en el North Sea Jazz Festival de Curaçao. Foto: Cortesía del Festival.

Lecciones para Colombia del Festival de Jazz de Curaçao

El North Sea Jazz Festival, escribe Juan Carlos Garay, parece haber dejado contentos a todos los melómanos al implementar un par de detalles que valdría la pena estudiar e intentar adaptar a nuestro contexto.

2018/09/19

Por Juan Carlos Garay

¿Qué artistas deben hacer parte de la programación de un festival de jazz? La pregunta ha cobrado importancia en estas últimas semanas, sobre todo a raíz de la controversia que desató la presencia de Silvestre Dangond en la cartelera del Festival de Jazz de Mompox, el más joven del circuito que permite que, durante todo el mes de septiembre, vengan a varias ciudades del país jazzistas eminentes y se estimule también la creación local. Pero la música de Dangond, además de no encajar dentro del jazz, levanta aversiones que volvieron a agitarse recientemente. La frase más ingeniosa la soltó Paulo Sánchez, quien durante años dirigió el hoy desaparecido Festival de Jazz de Manizales. Dijo que la propuesta de Mompox “es de lo más jazzero: de jazz, cero”.

Los organizadores de Medellín solucionaron la cuestión hace algunos años al nombrar oficialmente a su evento “Festival de Jazz y Músicas del Mundo”, lo que les ha permitido incluir en su nómina a artistas de salsa, por ejemplo. Pero tal vez la gran pista esté en otro festival, que sucede al despuntar septiembre, a unos 700 kilómetros de nuestra frontera norte. El Festival de Jazz de Curaçao permitió durante tres días la convivencia de distintas propuestas, algunas de ellas radicalmente alejadas de la palabra ‘jazz’.

El North Sea Jazz Festival tiene su origen en Holanda y llegó a Curaçao (antigua colonia holandesa) por primera vez en el año 2010. Es decir, se trata de una franquicia. Quien está al frente es un magnate llamado Gregory Elias, cuyos gustos musicales no son fundamentalistas. Como dato curioso, Elias fue uno de los inversionistas que financiaron el concierto de los Rolling Stones en La Habana, Cuba, en 2016.

Pero volviendo a la organización, el North Sea Jazz Festival parece haber dejado contentos a todos los melómanos al implementar un par de detalles que valdría la pena estudiar e intentar adaptar a nuestro contexto.

I.

El festival tiene tres escenarios diferentes. No es algo excéntrico si tenemos en cuenta que tanto Rock al Parque como el Festival Estéreo Picnic manejan ese mismo esquema desde hace varios años. En Curaçao las diferentes tarimas están distanciadas por una caminata de unos diez minutos. Puntualmente, solo había tres artistas de jazz: el pianista Michel Camilo, la agrupación Spyro Gyra y el gran saxofonista y compositor Kamasi Washington, quien ha sido la revelación jazzera de los últimos años. Quienes quieran ir a escuchar jazz, se programan. Pero el evento está dirigido a las familias, y los distintos miembros de la familia tienen opciones. Si la idea era buscar una alternativa a ese jazz que, para algunos gustos, es a veces tan intelectual, tan poco bailable, ahí estaban en cartelera Jason Derulo o Christina Aguilera.

O al revés: la experiencia de haber visto en vivo a Spyro Gyra se tornó agridulce. La agrupación viene respaldada por una historia contundente y eso no se niega. Su álbum Morning Dance de 1979 marcó un hito al incluir instrumentos eléctricos y melodías cercanas al pop. Pero cuatro décadas después, el experimento del saxofonista Jay Beckenstein se quedó congelado. La inclusión de un guitarrista cubano le ha dado un nuevo aire pero no termina de salvarlo. Así que, pasada la cuarta composición, se abrió la alternativa interesante de caminar diez minutos e ir a escuchar a Damian Marley. ¡Y qué cambio! Ahí estaba el hijo de Bob, estrenando las canciones de su nuevo disco Stony Hill, afianzado como uno de los artistas más importantes de Jamaica en la actualidad.

Le puede interesar: Tu reina es un reptil: un recorrido por el jazz del siglo XXI

II.

Otro detalle que vale la pena considerar. La palabra jazz sigue generando respeto y, a veces, marcando distancia. No debería ser así, pero quizá los melómanos nos hemos encargado de reforzar la imagen de que es un gusto adquirido, una música para iniciados. Ante esta perspectiva, incluso algunos de los artistas invitados parecían intimidados. Pero otros, en cambio, lo aprovecharon para adaptar parte de su show, y el resultado fue memorable. Tanto Patti Labelle como Christina Aguilera decidieron dedicar un fragmento de sus presentaciones a rendir homenaje a la cantante Aretha Franklin, recientemente fallecida. Esos paréntesis de concierto fueron emotivos y, por encima de todo, altamente profesionales. Hicieron algo exclusivo para ese escenario, para ese público. Y demostraron que la palabra jazz puede dejar de ser intimidante y transformarse en un estímulo creativo.

El músico colombiano Armando Manrique, uno de los pioneros del género en Colombia, solía decir que “no sólo de jazz vive el hombre”. Al tiempo que trabajaba de pianista en los bares jazzeros de Bogotá durante los años setenta, escribía arreglos para los discos de Claudia de Colombia y otras cantantes de la época. No es un caso aislado. El jazz no debería aislarse de géneros con los que puede a llegar a compartir raíces o inflexiones.

La reciente edición del festival Barranquijazz incluyó boleros cubanos (más exactamente el llamado ‘filin’) y mornas, que son los cantos folclóricos de la isla de Cabo Verde sobre el Océano Atlántico. Ambas expresiones tienen facilidad de hermanarse con el jazz. Y está bien ampliar fronteras. En Curaçao nadie se quejó porque en la cartelera del North Sea Jazz Festival hayan incluido el experimento que andan haciendo Sting y Shaggy cantando juntos. Es decir, rock y reggae. Nadie blandió el argumento de que “eso no es jazz”. Más bien parecían silenciosos seguidores de ese genio llamado Duke Ellington, que decía: “Solo hay dos músicas, la buena y la otra”.

Le puede interesar: 4 críticos despiden a la Aretha Franklin, la Reina del Soul

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en REVISTA ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 156

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.